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Un espacio para aprender que no es necesario ser una empresa grande para ser una Gran Empresa
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No negaré que estoy eufórico. Tontamente, igual que un adolescente enamorado, sin sentido. Soy consciente, pero estoy eufórico. Y que conste que a pesar de estar confiado también he sufrido mis nervios, por supuesto. Pero con la convicción de que este Barça nos iba a dar otra gran alegría. No podía ser de otra forma; por una vez nuestra lógica se ha impuesto.

 No obstante quiero dedicar ahora toda la atención a su entrenador, a Pep Guardiola y a cómo ha gestionado el vestuario porque eso sí que es un reto.

 Para valorar justamente su labor necesitamos retroceder como mínimo al verano del 2008, cuando el club estaba hecho unos zorros. El equipo de sueño donde Deco y Ronaldinho son auténticos emblemas se deshace como un azucarillo y hasta Eto’o se pone a la venta. Incluso en la directiva ha habido una seria división y uno de los autores intelectuales del cambio liderado por Laporta, Ferran Soriano, abandona el club. De hecho, el propio Laporta se enfrenta a una moción de censura y se llegan a barajar las posibilidades de convocar elecciones o incluso de su dimisión.

Un equipo de fútbol no es lo mismo que una empresa. No creo que se deba gestionar igual ya que intervienen muchos factores que marcan una diferencia enorme entre lo que representa dirigir un equipo en una organización empresarial y un grupo de jugadores muchos de ellos con un ego de tamaño proporcional al de su bolsillo y a la vez inversamente proporcional a su edad. Pero creo honestamente que algunos paralelismos sí se pueden hacer y que además podemos sacar conclusiones que nos puedan aportar a los que nos interesa esto de las personas y las empresas.

Es en ese contexto de crisis y casi catarsis en el que se presenta a Pep Guardiola como el nuevo entrenador del equipo, seguramente como segunda opción. Casi nadie públicamente cree en sus opciones reales, el entorno se muestra expectante, cauto pero con un ruido de fondo que a los primeros resultados negativos ya se deja escuchar.

Y sin embargo la historia de la temporada es la de un éxito tan espectacular, la de un nivel de juego tan impresionante y extraordinario que merece la pena analizar algunos rasgos que pueden ser interesantes para el objeto de este blog. Ya sabéis que uno de los aspectos que más me llaman la atención son los relacionados con el liderazgo, algo de lo que ya hemos hablado aquí en anteriores ocasiones.

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Pues resulta que mi admirado Pep ha dado sobradas muestras como líder mostrando a lo largo de la temporada sus rasgos más característicos:

Visionario. Ha sido capaz de ilusionar y vincular entorno a una visión compartida con sus jugadores de cuáles eran las metas y de cómo lograrlas.

Identidad. Ha sabido contagiar su identidad puramente blaugrana al equipo, trasladando ese sello tan “culé” y los valores que representa al colectivo. De hecho, los primeros resultado fueron negativos y a pesar de ello no varió su planteamiento.

Compromiso. Pep ha dado ejemplo de comportamiento en la preparación de los partidos y en cómo vive el fútbol. Su compromiso personal ha aumentado el compromiso colectivo. La mayoría de los jugadores destaca este aspecto por encima de otros cuando se refiere a su entrenador, cómo prepara los partidos, cómo analiza al contrario, sus estrategias, las alternativas…

Comunicación. Vale la pena fijarse en cómo se comunica Pep con los jugadores, con los aficionados, con la prensa…Su estilo de comunicación transmite de forma muy coherente su pensamiento y personalidad. Sin duda le ayuda a conseguir sus objetivos.

Servicio al equipo. Es capaz de poner los medios para que el talento de sus jugadores se desarrolle en cohesión y en la dirección adecuada. Hasta en los momentos de celebración es capaz de poner el foco en los jugadores y hacer que se sientan protagonistas de los méritos.

Pasión. No hay duda que no es un entrenador a sueldo, un mercenario de los banquillos. Pep es un tipo “de la casa que siente los colores y los vive con intensidad, es auténtico, es uno de los nuestros”. Eso se transmite por la piel y cohesiona al grupo.
Seguro que me dejo algunos rasgos importantes, te sugiero que comentes lo que te parezca y me ayudes a completar el retrato.

¿Crees que es aplicable al mundo empresarial? ¿Tendría éxito Pep en un entorno de gran empresa transnacional? ¿Y en una pyme?

Hoy estoy eufórico, tonta y estúpidamente eufórico. Lo sé.

 Me refugio en una cita de J.B. Priestly que me reconforta : “Decir que estos hombres pagaron sus chelines para mirar a veintidós mercenarios dar una patada a una pelota es decir simplemente que un violín es madera y cuerda, o que Hamlet es papel y tinta” .
 
Publicado por Agustí López en martes, mayo 26, 2009
http://humanosconrecursos.blogspot.com/search/label/Motivaci%C3%B3n

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