Solía decir Borges que los monos son tan inteligentes que no hablan por que, si lo hacen, los llevarían a trabajar.

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Solía decir Borges que los monos son tan inteligentes que no hablan por que, si lo hacen, los llevarían a trabajar.

Resta duda esta aludida inteligencia, si entendemos como los cazan en la selva del Brasil. Colocan algunas castañas dentro de unos frascos con una gran abertura. Los monos meten la mano en la botella agarrando las castañas, pero al querer retirarla, manteniéndola en forma de puño, les resulta imposible sacar los granos y la propia mano.

Es en este momento, que los cazadores se lanzan en su persecución. Los monos, con la mano metida en el envase, tienen dificultad para correr, saltar o subir a los árboles, por lo que son atrapados en tierra con relativa facilidad. Sólo bastaría que estos animales soltaran las castañas para liberar su mano y desplazarse con su innata versatilidad, pero no logran asociar la idea de abandonar el fruto con la de lograr su libertad.

Una de las mayores dificultades por las que atraviesan las personas es la de poder cambiar sus pensamientos, actitudes, comportamientos o conceptos. En general, les resulta difícil, al extremo de imposible, el modificarse para mejorar. El cambio es lo mas duro que puede suceder a los individuos, debido a que consideramos que es imposible o que estamos en la línea correcta de actuación y no debemos variar. Cambiar implica perder nuestra propia identidad, dejar de ser lo que somos, alterar nuestra cotidiana personalidad.

Las investigaciones han comprobado que no existe nada más deteriorante para nuestro cerebro que mantener los hábitos o rutinas. Para preservar intactas y activas, funciones como la memoria, el intelecto o la cognitividad es fundamental realizar labores distintas a las rutinarias, escribir o dibujar con la mano izquierda, utilizar un oído distinto al habitual, patear con el pie izquierdo, invertir nuestro sistema de lectura, en general innovar los estímulos que ingresan por nuestros sentidos y destrezas.

A pesar que parezca contradictorio, el cambio, la dinámica de mejora y superación, es lo más persistente en el mundo actual. La posibilidad del cambio es una realidad certera, pero cambiar significa ceder, conceder, claudicar o renunciar a la estructura pensante que entendíamos indubitablemente cierta.

Las organizaciones, al igual que los individuos, tienden a resistirse al cambio, mediatizándose en su limitación. Se niegan a adaptarse con las diferentes transformaciones que se suceden en su medio o entorno, interno o externo por ser este difícil o costoso. El cambio es la variación o paso de una situación permanente a otra idealizada a partir de una visión. Es moverse desde una situación actual y estable, pasando por desequilibrios e inestabilidad, a otra situación de equilibrio futuro. Cuanto más grande sea el cambio, más grande es la resistencia.

Lectura relacionada  ¿Cómo la resistencia y 18 factores pueden impedirnos el cambio en la organización?

La resistencia es una reacción normal e inevitable que se presenta en el periodo de pérdida de control, que se suscita ante la ambigüedad e inseguridad de lo que vendrá y que siempre será dependiente de la percepción de cada individuo.

Es importante distinguir si la resistencia es abierta o encubierta, racional o bloqueadora, política o permisible. Si deviene de la incertidumbre, el miedo o el enojo. A partir de este análisis se deberán aplicar las estrategias de cambio inherentes a cada realidad. Sensibilizando el elemento humano, ubicando un liderazgo basado en principios orientados a desarrollar habilidades y competencias.

Kurt Lewin, uno de los mayores estudiosos de los procesos de resistencia al cambio, encontró tres causas comunes:

– Interés propio. Definidas como las razones personales que afectan o alimentan el deseo de cambio. Aquí se ubica la motivación, la costumbre a desarrollar un proceso definido de trabajo y la capacitación.

– Cultura organizacional. Entendido como la fuerza fundamental que guía la conducta de los trabajadores: A veces, se sienten amenazados cuando se trata de efectuar cambios radicales en la manera de hacer las cosas en determinadas actividades.

– Percepción de las metas y estrategias de la organización. Los miembros de un equipo no entienden que se necesita una meta nueva (un cambio), porque no cuentan con la misma información que manejan sus directivos.

Autor : Carlos Luperdi  

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Comentarios (5)

  1. jesus dice:

    Muy interesante el artículo.

    Me pregunto, en lenguaje popular, si esa resistencia al cambio está dentro de la personalidad o es propia de la cultura…o incultura, digamos de la comodidad?

    Un saludo y gracias

    • Estimado Amigo
      Interesantisimo tema has planteado. Solo que desde mi humilde punto de vista has omitido o dejado de lado una causa tan probable como las dos que has mencionado: la incapacidad de comunicar los cambios para evitar precisamente la resistencia, incomodidad, o hasta rechazo del mismo.
      Normalmente solemos poner y hablar siempre de la resistencia al cambio que encontramos en los demas pero pocas veces nos planteamos o cuestionamos si la misma no nace de la metodologia y/o actitud con la cual “imponemos” los cambios o como consecuencia de que quien intenta cambiar algo, suele ignorar a la persona cuya mecanica de trabajo esta siendo modificada.
      Que piensas?

      Un saludo

      Juan Carlos

  2. jesus martinez dice:

    …si, ciertamente, el debate se puede reconducir por diferentes caminos. Y si tiramos mucho del hilo, podríamos pensar en una especie de “prostitución” de la famosa teoría de Darwin, una obligada adaptación a los intereses del más fuerte. Pero ¿Podríamos definir quién es el “bueno ” y quién es el ” malo” de forma categórica? ¿Qué haríamos si estuviéramos en el lado del otro? ¿Nos comportaríamos diferente? La razón no es como la justicia, la tenemos todos. Y así nos va.

    Perdona si me desvié un poco…

    Saludos

    • En absoluto tengo motivo para disculparte, Jesus !
      Es totalmente cierto, todo es tan relativo como querramos verlo y la razon no asiste a nadie en particular dejando al resto del “otro lado”.
      Del intercambio de opiniones o pensamientos surge la luz como del chasquido entre dos piedras !
      Un gran saludo y continua participando !

      Juan Carlos

  3. muy buen blog, tengo una consulta, en que libro Kurt Lewin hace referencia a las 3 causas, ya que me pareció muy interesante y me gustaría leerlo

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