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La calidad, garantía de éxito en las grandes empresas y las pymes

La gran obsesión de las empresas es el hecho de ofrecer un buen producto a sus clientes, lo cual repercute en sus resultados. Para ello, tienen que contar con sistemas de gestión que les concedan la posibilidad de obtener un grado de calidad. Certificados como la ISO 9001 se obtienen con mucho trabajo e inteligencia.

Huesca.- La calidad es el aspecto fundamental que define el éxito en los negocios. Todo producto que se precie tiene que contar con dicho valor para ganarse la confianza del consumidor. En muchas ocasiones, las empresas, las factorías, venden sus productos garantizando una calidad, pero nunca se sabe si ésta es auténtica o es una mera operación de marketing.

Por ello, las firmas ponen sus mecanismos para contar con certificados de calidad. En estos momentos, el más importante y estandarizado es la norma ISO 9001. Empresas como SN nacen con el objetivo de desarrollar servicios técnicos y humanos capaces de dar respuesta a las normativas y estándares nacionales a internacionales destinados a mejorar esa calidad, el respeto al medioambiente y la salud y seguridad de las personas. Todo ello se traduce en una mejora de la competitividad, lo que repercute en el producto final.

En Huesca, concretamente en el Parque Tecnológico Walqa, se ubica una de las muchas oficinas del grupo SN. Uno de sus responsables, José Antonio Oliva, afirma que “pretende que lo que se está haciendo en la empresa, nosotros lo hacemos lo más adaptado posible. Hace muchos años la norma era mucho más rígida para grandes empresas. Ahora es más flexible y adaptada para pymes. Los procedimientos que hace la empresa, los documentamos, los sistematizamos, miramos puntos de mejora y establecemos una serie de registros para facilitar la automatización y los sistemas de gestión”.

Una de las áreas o sectores en los que más se trabaja o se profundiza en Huesca son los relacionados con el turismo. “Hay muchas casas rurales o apartamentos certificados con la Q de calidad turística. Con eso garantizas que el sistema de gestión del hotel es bueno y que alguien de fuera ha certificado que cuenta con esos requisitos”, explica.

Ventajas

El hecho de contar con un certificado conlleva tres ventajas. Por un lado, el mejor funcionamiento en la gestión de tu propio negocio. “Es una inversión para una mejora interna que luego te será beneficiosa. Se detectan errores, incidentes y costes”, añade. Contar con un certificado también te proporciona una mejor imagen. “Al fin y al cabo estás demostrando a tus clientes que alguien ha demostrado que tienes un buen sistema de gestión. En temas de medio ambiente es una gran ventaja”, sostiene.

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Para Oliva, contar con una ISO también te da ciertas ventajas de cara a la administración. “Se puntúa mucho el contar con estos certificados de cara a concursos y adjudicaciones, sobre todo en la construcción”, señala.

El proceso para esta obtención es sencillo en el planteamiento pero cuenta con mucho trabajo en la práctica. La duración del trabajo puede extenderse desde siete hasta los diez meses. No obstante, tal y como puntualiza Oliva, “si el cliente tiene que presentarse a un concurso, podemos acelerar e intensificar la actividad”.

“A partir de ese momento, trabajamos todas las semanas viendo todos los puntos que tienen que aplicarse a la norma y analizamos cada uno de ellos y vemos las mejoras que se pueden hacer. Trabajando colectivamente con la empresa. Se tiene que contar con su compromiso. También lleva, lógicamente, una parte de formación. Tienen que saber de qué estamos hablando. No tiene que ser solamente rellenar papeles. Los primeros meses implantamos el sistema, luego lo rodamos y cuando la empresa está preparada se realiza una auditoría interna y se llama a la empresa certificadora”, afirma.

La ISO 9001 tiene una validez de tres años aunque es obligatoria una auditoría de renovación. Al cabo de ese periodo, hay que volver a pasar la auditoría general. “No se trata de pasarlo una vez y volver a hacer las cosas mal”, apunta.

Tanto el trabajador como el empresario se benefician por partes iguales. Por un lado, los empleados saben perfectamente cómo desarrollar sus trabajos y repartir responsabilidades, mientras que el empresario ve cómo la calidad y la eficacia de sus trabajadores aumentan y se estabiliza gracias a un mejor ambiente de trabajo.

Y es que, tal y como diría el célebre escritor británico John Ruskin, “la calidad nunca es un accidente, siempre es el resultado de un esfuerzo de la inteligencia”.

 Autor Javier Bernad – http://www.aragondigital.es/asp/noticia.asp?notid=77861&secid=31

 

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