por Silvana Nicola | snicola@elpais.com.uy

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Un espacio para aprender que no es necesario ser una empresa grande para ser una Gran Empresa
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por Silvana Nicola | snicola@elpais.com.uy

Una jornada al año está marcada como el Día del padre. Al margen de la fecha, para algunos meramente comercial, el empresariado local está plagado de ejemplos donde padres e hijos trabajan codo a codo y el vínculo, además de familiar, es profesional. Negociar, confiar en el otro y reconocer los logros compartidos, son algunos de los aspectos que Stephanie Liberman, Federico Celsi, Juan Vernazza, Diego Riva Zucchelli o María Castells destacan del trabajo compartido con sus progenitores.

Stephanie es la benjamina de Walmer Amoblamientos, empresa que fundó Paulo Liberman, su abuelo, y continúo Héctor Liberman, su padre. “Siempre me divierto y paso bien trabajando con papá, ojalá mañana yo pueda ser el orgullo que es él para mi abuelo. Sólo con eso me basta para saber que hice las cosas bien”, resumió Tifi, como es conocida.

Juan Vernazza, Director de Estrategia de Grey ostenta con orgullo el apodo de “Chiquito” porque sabe que ya se conquistó su lugar en la agencia de publicidad que fundó su padre, Francisco “Pancho” Vernazza. “Una cuestión que lleva tiempo es convencer al resto de que servís para algo, la otra, que es la que lleva mucho más es convencerse a uno mismo”, dijo con humor. “Uno se da cuenta que el elogio, el mimo, el reconocimiento no llega de su padre, sino que viene de un cliente, un compañero de trabajo, de un proveedor y eso es muy bueno”, acotó.

Para Federico Celsi, hijo de Raúl Celsi, dueño de Facal la receta es priorizar la familia y saber respetar las diferencias. “A veces yo me embalo y mi padre me baja de un ondazo, pero sé que el tiempo le da la razón”, explicó quien se integró a la empresa después de haber trabajado en KPMG y haber finalizado su viaje de Ciencias Económicas. “Yo me crié acá, viendo a mi padre, una persona que admiro profundamente. Ojalá todos los comerciantes tuvieran su palabra, fueran tan honestos y laburadores como mi viejo”, sentenció orgulloso Celsi, que logró que el mix de la experiencia y las innovaciones hicieran que su restaurante se haya impuesto como un clásico capitalino.

La marca de papá

Consultada sobre las cuestiones de negocio que aprendió con su progenitor, Stephanie, aseguró que es imposible ceñirlas a lo estrictamente laboral. “Todos los días tengo una enseñanza nueva, a diario me muestra como ser mejor. Ver los problemas como oportunidades y encontrarle su lado positivo es algo que merece destacarse”, argumentó.

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“Pensar ordenadamente, eso me enseñó”, expresó sin vacilar Vernazza, aunque sí dudó si esa impronta no se la legó mucho antes de que trabajaran juntos. “Entender, conectar variables, pensar alternativas, esa fue una fuerte impronta de mi padre”, continuó.

“La inquietud por encontrar algo nuevo para el negocio es 100% heredada”, confesó Celsi. Su negocio es prueba de ello: “el primer deck que hubo en Montevideo fue el nuestro, el traer la Fuente de los candados fue otra innovación y se vienen más”, anunció.

Ventajas claras

“La mejor definición de trabajar con mi papá es decir que es como tener al mejor maestro en casa”, sentenció Tifi. La contrapartida, es la exigencia porque, según dijo, “tener un papá tan exitoso, con tan buena trayectoria y tan querido en la empresa puede generar la presión en querer llegar a ser algún día como él, o que la gente espere lo mismo de mí”. Este es tema de conversación en casa de los Liberman, donde el padre siempre le quita esa presión a su hija, “dándole para adelante y haciéndole ver sus propias virtudes”.

Según Diego Riva Zucchelli, de Urexport S.A, las ventajas son claras. “El vínculo de confianza existente hace que sea más fácil enfrentar algunas situaciones y además uno cuenta con un referente en forma permanente”. Juan Vernazza, señaló un pro que es un arma de doble filo. “Uno llega a la empresa sin procesos de selección o entrevistas, tiene una oportunidad que muchos pueden desear y no tienen”, dijo. La contrapartida es que se debe rendir como el mejor porque es blanco de todas las miradas o, en su caso, cuenta que él hizo la pasantía más larga de la historia de Grey. “Pasé dos años cobrando los boletos, como era “el hijo de” la situación se alargó bastante”, recordó. En un momento tuvo que decidir qué hacer y hasta se anotó en un llamado de una multinacional. Ya finalista de en el proceso de selección decidió quedarse en Grey.

Juez y parte

“No es fácil, pero está lindo”, contó Juan IVA Zucchelli, director de Urexport S.A. Él lo sabe por experiencia propia porque de joven se integró a la empresa que fundó su padre con amigos, tal como lo hizo hoy su propio hijo. “Mi padre era un gran hacedor, un emprendedor que traía siempre innovaciones que a veces a mí me costaba aceptar, pero me enseñó que uno no sabe todo y debe estar abierto a las innovaciones, eso es lo que hago ahora con mi hijo”, resumió.

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Tradición familiar

“Mi mayor satisfacción es la gran tranquilidad de saber que la generación que me sigue continuará con la firma”, expresó con orgullo Horacio Castells. Hoy, a sus 68 años, juega en el rol de padre, pero ya fue el hijo que se integró a la empresa familiar. “Nosotros predicamos con el ejemplo, con nuestras conductas enseñamos valores como la responsabilidad, contracción al trabajo o ética; no decimos, acá actuamos”, reflexionó el rematador. La fórmula ha dado frutos y los Castells aseguran que tienen funciones diferenciadas y se respetan en sus áreas de actuación, lo que evita discusiones y fomenta el intercambio de ideas.

“Mi padre me enseñó que lo más importante es ser honesto, transparente y sobre todo hacer lo que uno disfruta, algo fundamental para triunfar”, dijo su hija, María Castells. Con 39 años y con 19 en la firma en su haber, ella comenzó a trabajar como secretaria y luego hizo el curso de rematador /tasador sin pensar que alguna vez diría a la una, a las dos, a las tres. Ahora ya tiene cancha en el asunto y claro está importantes referentes. Con cuatro hijos, ella confiesa que le encantaría que alguno siguiera la tradición, pero “sólo si es lo que realmente le gusta, como nos enseñó papá”.

Autora Silvana Nicola

http://www.elpais.com.uy/suplemento/empresario/les-ensenaron-a-caminar-y-a-manejar-la-empresa/elempre_581252_110722.html

 

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