por José Alamo Ramírez.

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Un espacio para aprender que no es necesario ser una empresa grande para ser una Gran Empresa
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por José Alamo Ramírez.

En la naturaleza existen animales con una estructura invertebrada, las aves; y ésta les permite soportar hasta ciertos niveles de peso y tamaño. Es el caso de un colibrí o de un cóndor andino. Cuando se superan estos niveles, la estructura pasa a ser vertebrada. Ello permite, desde el hombre al elefante, movilizar mucho más peso y tamaño y desenvolverse perfectamente.

La razón de esto radica en que cada vértebra soporta una parte del peso total y, unida a las demás, dinamiza todo el organismo.

Algo similar ocurre en las organizaciones. Cuando éstas adquieren cierto tamaño y complejidad, es necesario un cambio de cultura directiva, que consiste en evolucionar de una dirección centralizada (invertebrada) a una dirección participativa(vertebrada). Ello se logra delegando autoridad y funciones de acuerdo a la confianza y profesionalidad que merezcan los colaboradores.   

No tener en cuenta lo anterior, casi siempre, equivale a bloquear el desarrollo de nuestra empresa y abocarla a un raquitismo inexorable, ya que gran parte de la complejidad no depende de nosotros, sino del entorno.

Para realizar este cambio, los primeros convencidos e implicados han de ser todos los que forman el vértice de la Organización; es decir, la Familia Empresaria y especialmente su líder. Y aquí suele aparecer el problema. Unos empresarios reconocen teóricamente esta necesidad, pero no encuentran el momento oportuno para realizar los cambios. Otros, simplemente no están dispuestos a compartir un poder al que están acostumbrados desde hace tantos años. Ahora bien, es impensable que el empresario del siglo XXI pueda dirigir en solitario y con éxito durante mucho tiempo.

Lo que estoy proponiendo en estas líneas es muy sencillo: Las empresas que superan cierto tamaño y no quieran acompañar a la tumba a su fundador, han de plantearse la existencia y funcionamiento profesional de un Comité de Dirección.

¿Nos aconseja pensar en un Comité de Dirección con un horizonte como el que se nos viene? Mi respuesta es SI, precisamente por eso. Después de unas semanas de aplicarnos a ello con la actitud adecuada, los frutos no se harán esperar.

Pero, ¿qué es un Comité de Dirección? Es un equipo de alta efectividad, en el que los miembros participan en la decisión y se implican en lo que se ha decidido. Veamos el gráfico que sigue:

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El Comité de Dirección es, ante todo, un equipo de personas. Esto es, personas con distintas ideas y formas de ver el mundo. Este hecho, lejos de ser un problema, es fuente de alta efectividad, si se aprende a valorar las diferencias. Las debilidades de unos se apoyan en los puntos fuertes de otros; y la suma de potencialidades puede ser realmente extraordinaria. ¿Es muy teórico? No es tan así. Veamos. En la selección española, “el guaje” Villa defiende mucho peor que “tarzán” Pujol; y éste sólo marca goles por excepción. Sin embargo, se valoran sus diferencias y ambos contribuyen a formar un equipo, que sabe defender y marcar goles. ¡Todas las organizaciones, por muy pequeñas que sean, incluso la familia, han de ser un equipo! Ello hace posible el milagro de que (2 + 2)  sean  6  ú  8,   ó  10 …..

La interacción entre los miembros de un equipo produce aprendizaje en el modo de decidir y dirigir. Pero, también ocasiona que las personas se impliquen mucho más en llevar a buen término aquellas decisiones en las que han participado.

Esos distintos modos de ver el mundo no deben interpretarse como un problema, sino como una riqueza, que puede traducirse en resultados económicos y de aprendizaje. En este sentido son significativas las palabras de George Sorós, empresario de éxito indiscutible a la hora de hacer negocios: “Nunca podré agradecer suficientemente a quienes me han discutido y manifestado sus posiciones contrarias a las mías. Me han hecho ganar muchísimo dinero y me han ayudado a decidir mejor”.

En definitiva, si veis que vuestra empresa va adquiriendo tamaño y pierde eficacia en su organización, quizás es que le haya llegado el momento de usar esta formidable herramienta del Comité de Dirección.

En un próximo artículo, trataremos sobre el modo de implantar un Comité de Dirección.

José Alamo Ramírez.
Asesor de empresas Familiares.

 

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