por Laura Luz Morales

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por Laura Luz Morales

Lidiar con jefes difíciles, conseguir la aceptación de los compañeros y adaptarse al ritmo exigente de cada empresa son algunas de las habilidades que se adquieren hasta que el recién egresado se incorpora al campo laboral

Si piensas que conseguir el primer trabajo es difícil, no sabes lo que te espera para mantenerlo. No tratamos de asustarte, sino de describirte una realidad que todo recién egresado experimenta y que no requiere más que de humildad, perseverancia y compromiso para sobrellevarla.

Y es que por más conocimientos que adquieres en la universidad, hay habilidades y destrezas que no se aprenden en el salón de clases. Estas competencias tienen que ver con tu adaptación al entorno laboral, tanto de manera física, como emocional y social.

Cómo lidiar con un jefe difícil

Todo parecía ir bien los primeros días en su nuevo trabajo, pero a la semana de haber sido contratado, Héctor de León se llevó la sorpresa de su vida cuando su jefe lo abordó a gritos en medio de la oficina.

“Me equivoqué en unos números, todavía estaba en capacitación así que no eran números reales, pero aún así llegó el jefe, supongo que de muy mal humor, ¡y me empezó a gritar enfrente de todos!”, dice el contador, quien terminó la carrera hace menos de un año.

“La neta me asusté y otra parte de mí quería reírse porque se puso muy rojo y parecía que le iba a salir humo por las orejas, fue mortificante y a la vez surrealista”, relata simpático. “La verdad sí me sacó mucho de onda, en ese momento pensé en renunciar, pero cuando se fue todo encorajinado, mis compañeros me contaron que así era siempre, que cuando llegaba de mal humor le gritaba a cualquiera, por cualquier cosa, que no me lo tomara personal”.

Los jefes gritones son sólo un tipo de los llamados “jefes difíciles”. Hay también superiores intransigentes; que encargan tareas imposibles; que son desorganizados; que se burlan de sus empleados o menosprecian las capacidades de éstos; que no permiten opiniones o sugerencias; y hasta los hay acosadores.

“Los jefes más difíciles son los autoimpuestos, es decir, los dueños de pequeñas empresas o negocios familiares”, explica el empleador José Ramón Hernández, quien labora en una agencia de colocaciones en Monterrey, “con esos patrones es más difícil tratar, pero en la mayoría de los casos se puede sobrellevar—a menos que los malos tratos sean delitos o violaciones a los derechos humanos”.

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Estos jefes, indica, no fueron ascendiendo puestos, por lo que en algunas ocasiones no cuentan con la formación en liderazgo necesaria para dirigir un grupo de trabajo.

“Aunque también hay superiores que son promovidos a puestos de mayor jerarquía y que no tienen las habilidades necesarias en dirección”, dice “aquí entre nos”.

Blanca González, quien por una década ha trabajado como gerente de Recursos Humanos de una empresa familiar al sur de la ciudad, dirigida por una jefa “difícil”, considera dos claves esenciales para sobrevivir en estos empleos: no tomarse nada personal y no mostrar miedo.

“Hay que ponerles límites, con respeto. Exigir un trato humano y no llorar al primer regaño. Los empleados débiles, que esconden la cabeza, que no exigen respeto hacia sus superiores, son los que más la llevan. Los jefes difíciles se ensañan con ellos”.

Hernández recomienda a quienes trabajan por primera vez, respetar y exigir respeto desde el principio. “Hay que aguantar lo normal, pero nunca ofensas que trasgredan su integridad (como zarandeadas, golpes o insultos fuertes). Midan el terreno con sus compañeros, no dejen que un jefe de éstos les baje la moral y respóndanle con trabajo”.

Cómo encajar con tus compañeros

Aunque pareciera que el ambiente laboral es similar al escolar, esto no es tan cierto. En la universidad, la mayoría de tus compañeros tenían la misma edad y gustos similares debido a que eligieron una profesión en común. En un trabajo el ambiente es multidisciplinario, convive personal de muy distinta edad, formación y preferencias; y los diversos departamentos deberán trabajar en conjunto en muchas ocasiones.

¿Cómo lograr encajar cuando se es “el nuevo”? “Es difícil, hay muchas circunstancias que podrían fomentar las hostilidades en el ambiente laboral”, reconoce Hernández.
“Hay empleados con muchos años laborando en el mismo lugar, que tienen problemas para adaptarse a la gente nueva (y joven, además). Estos empleados se acostumbran a una forma de trabajo, y aunque sea incorrecta o esté obsoleta, es difícil que alguien nuevo llegue a querer cambiarles su sistema.

“También existe una lógica natural, que es el miedo a que llegue ‘alguien mejor que yo’. Nadie quiere sentirse desplazado, por eso hay cierta reticencia con los nuevos. Y están los casos en que se despidió a alguien y entró otra persona a ocupar su lugar, donde los compañeros que tenían afinidad con quien perdió el trabajo, no verán en un inicio con buenos ojos al nuevo o la nueva. Es un tema muy variado, hay situaciones en que varios empleados pelean por un asenso y la empresa finalmente decide contratar a alguien externo para un puesto superior. Está la cuestión de las envidias, y de que alguien nuevo tenga autoridad de inmediato sobre ciertas personas. En todos estos casos es más difícil acoplarse”.

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El empleador recomienda a los “nuevos” tener cautela, mas no actuar con desconfianza o presunción. La clave para conseguir la aceptación, añade, está en mostrar humildad, dejar que los compañeros compartan lo que saben del trabajo y permanecer, desde el principio, lejos de los chismes laborales, sin elegir algún bando (si es que los hay).

Cómo adaptarte al ritmo de trabajo

Los trabajos escolares eran pesados y las desveladas durante la universidad estuvieron a la orden del día, sin embargo, nada se compara con las presiones del campo laboral.
Los horarios, turnos o días de descanso varían de empleo a empleo, así como las responsabilidades y cargas laborales.

“Hay empresas en las que los empleados entran a las seis de la mañana y acaban saliendo a las seis de la tarde”, comenta González. “En otras se rotan turnos, unos días trabajas de día y otros de noche, y en muchos empleos se descansa entre semana, así que olvídense de su sábado y domingo libres”.

Aunque pareciera que los horarios de oficina son los más comunes, para que te des una idea, algunos empleos donde existe toda esta rotación son: restaurantes, hoteles, supermercados, tiendas departamentales, plazas comerciales, empresas de servicios, medios de comunicación, industrias, hospitales, bomberos, policía, centros recreativos, cines, parques de diversiones, etcétera.

Además de acoplarse al nuevo ritmo de vida, es necesario acostumbrarse a la carga laboral, que en muchos casos demanda horas extra o modificaciones exigidas por el jefe o el cliente.

“Por más que alguien diga que está preparado o que hizo prácticas profesionales, cada empresa trabaja diferente”, añade la gerente de Recursos Humanos, “conocer los pormenores del sistema con el que se opera requiere de concentración, paciencia y práctica en día a día”.

González aconseja no tirar la toalla a la primera semana, sino dejar que el tiempo pase hasta que se obtenga la experiencia necesaria.

“Muchos empleados nuevos no aguantan los ritmos pesados de trabajo simplemente porque no están acostumbrados. Se sienten físicamente cansados, y cómo no, si hay un desgaste físico e intelectual nuevo, pero como dicen, la práctica hace al maestro, y esta sensación se supera por completo en más o menos tres meses, por eso las empresas contratan generalmente con este periodo de prueba”.

Autora Laura Luz Morales – http://www.vanguardia.com.mx/primerempleoloquenoaprendesenlaescuela-1261891.html

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