No llego a nada

por Valentina – Suena el despertador y medio dormida aprietas el botón del “aplazar alarma”. Al cabo de los nueve minutos demasiado cortitos te levantas con la sensación inquietante de estar atrasada antes de empezar el día.
Teóricamente te gustaría desayunar tranquilamente con tu pareja, sentada en la mesa para planificar el día. En realidad agradeces si consigues comer algo de muesli mientras dejas preparada la lavadora para la noche y revisas mentalmente las cosas que aún te faltan para la cena.
Y así se te pasa el día. Entre trabajo, recados y tareas varías en casa no te queda ni un minuto hasta que, ya muy entrado la noche, te desplomas en el sofá para por lo menos ver un poco de series antes de dormir. La mayor parte del tiempo ni te das cuenta de lo mucho que corres por la vida. Quizás sea mejor así, porque cuando intentas a recordar en qué se te fue el tiempo hoy, la sensación de no haber hecho nada te llena de agobio.