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Crecer requiere de sueños y planificación

Existe una tendencia a creer que la problemática de las pymes es única y al momento de pensar en el crecimiento se encontrarán con dificultades insalvables o de compleja resolución.

Sin embargo, todas las empresas que, en algún momento, pasaron a considerarse “grandes”, nacieron como una pyme, a partir de una visión de negocios de sus fundadores, y lograron avanzar hacia el crecimiento sostenible, en forma exitosa.

Cuando uno piensa en la idea de éxito, en cualquier empresa, el crecimiento no puede estar ausente. Podemos fijarnos metas de mejorar la rentabilidad, la calidad, de innovar y crear nuevos productos, pero, finalmente, si no aspiramos a crecer y tener una mayor participación en nuestro mercado, es probable que no le estemos agregando valor a nuestra empresa y al final del camino experimentemos un proceso de envejecimiento y desaparición.

Muchas veces, el crecimiento no responde a una decisión estratégica de la dirección de la empresa, sino al impulso del mercado o al entusiasmo de sus dueños. En estos casos, es frecuente que el crecimiento se produzca en forma desordenada y sin la planificación adecuada. La falta de planificación deriva en la mayoría de los casos en problemas de financiación, stress de los directores, sobrecarga de tareas en los empleados, problemas de calidad y de atención de clientes.

Una sana recomendación es no dejarse llevar por los impulsos externos o sólo por nuestro entusiasmo y lograr un crecimiento ordenado, a partir de una decisión empresarial implementada a través de un proceso de planeamiento estratégico.

En estos procesos, se define cuál es la visión de nuestro negocio, cuáles son las metas a alcanzar o la ambición, los pilares del crecimiento y las acciones concretas que deberemos desarrollar para lograrlos.

Definir la visión es fundamental para saber qué queremos lograr como empresa y cómo queremos diferenciarnos de nuestros competidores.
Al fijar las metas a alcanzar debemos ser lo suficientemente ambiciosos y animarnos a plantearnos objetivos desafiantes, sin caer en niveles utópicos que, luego, nos lleven a la frustración y nos hagan abandonar los planes de crecimiento.

Distintos roles

Los pilares del crecimiento nos indicarán dónde vamos a crecer. Podremos crecer por un aumento de la producción, por el desarrollo de nuevos mercados geográficos, por la incorporación de nuevos productos, por integración vertical de nuestro negocio, por la incorporación de alguna unidad nueva de negocio, o bien por una combinación de alguno de estos factores.

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Una vez que sabemos el qué y el dónde, nos faltará definir el cómo.

Esta etapa de la planificación es fundamental ya que requiere bajar a detalle las acciones a seguir y los recursos que necesitaremos para llevar a cabo nuestra estrategia tendiente a cumplir nuestra ambición.

Cuando hablamos de recursos debemos pensar en sentido amplio. Es decir, en las personas con las habilidades necesarias para desempeñar los distintos roles, en los medios de producción, en los financieros, en la infraestructura de soporte y todo recurso que nos permita alcanzar los objetivos propuestos.

Luego debemos detallar las acciones que nos proponemos llevar a cabo en un período determinado y, algo fundamental, definir quién será el responsable del cumplimiento.

Para cerrar este proceso y hacer que sea exitoso es fundamental hacer revisiones periódicas sobre el cumplimiento de las acciones y el logro de las metas, haciendo los ajustes necesarios en cuanto a tiempos, acciones y/o metas definidas al inicio del proceso.

Cuando hablamos de un proceso de planificación estratégica muchos empresarios pyme pensarán que se trata de procesos complejos y aplicables a grandes empresas. Sin embargo, la complejidad del proceso y del plan a elaborar dependerá de cada empresa, de su tamaño o del nivel de madurez de su equipo directivo. Lo importante es hacer el ejercicio de pensar a dónde queremos llegar, asumir el compromiso de llevar a cabo los negocios siguiendo una hoja de ruta (acciones definidas) e ir monitoreando en forma continua el cumplimiento del plan.

Esto nos permitirá anticiparnos, ser más eficientes en el uso de los recursos y no desviarnos de nuestro objetivo.

Seguramente, si somos capaces de manejar nuestra empresa de esta forma, tendremos muchas más chances que las cosas ocurran tal como nosotros las imaginamos y no como consecuencia del entorno en el cual nos movemos.

Fuente http://www.cronista.com/pyme/Crecer-requiere-de-suenos-y-planificacion-20150115-0024.html

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