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Síndrome del Fundador

por Dra. Rosa Nelly Trevinyo-Rodríguez

La personalidad se ve impactada por nuestra historia, contexto, éxitos y fracasos. Es así como vamos forjando ciertas maneras de pensar y de comportarnos que suelen volverse estables y predecibles a través del tiempo.

Cuando hablamos de negocios familiares, uno de estos comportamientos que la alta dirección hace patente—en cualquier generación—es el Síndrome del Fundador, el cual normalmente va de la mano con el estancamiento del negocio y el miedo a la re-invención personal y profesional.

¿Cómo saber si estamos cayendo en él? A continuación te presento tres condiciones que son “focos de alerta” ¡Tómalas en cuenta!

 1)   CONFORMARSE con lo establecido y EVITAR la INCERTIDUMBRE.

Cuántas veces no hemos escuchado: “En nuestro sector, ésta es la manera de hacer negocios; así nos hicimos fuertes y crecimos”. Conformarse con lo establecido, con lo que nos ha funcionado antes, o copiar lo que la competencia está haciendo para evitar tomar decisiones que conllevan incertidumbre podría ser un error—especialmente si las circunstancias de mercado cambian y/o si los clientes son diferentes o más exigentes. Postergar las cosas esperando que éstas mejoren, aferrarnos a formas de hacer de antaño, o esperar a que otros reaccionen por nosotros NO es una buena estrategia… Al final de cuentas, la peor decisión es aquella que no se toma.

 2)   MIEDO al FRACASO y al RECHAZO Social.

Tener buenas ideas es fácil, pero implementarlas si éstas son novedosas y arriesgadas suele ser muy complejo. Cuando hemos logrado construir una carrera profesional, creado y establecido una empresa o forjado una buena reputación, deseamos a toda costa (consciente o inconscientemente) mantener el estatus quo. Comenzamos a tener miedo de innovar; pero sobretodo, de fracasar en el intento. Irónicamente, es precisamente esto lo que nos lleva a la inactividad, y finalmente nos hunde en la rutina, dirigiendo nuestra carrera, negocio o legitimidad al estancamiento. El miedo al fracaso y al rechazo social deberían catalizar procesos de reflexión y análisis de riesgos, NO de pasividad e inercia.

3)   MIOPÍA de Recursos.

Dado que nuestra inventiva está en función de experiencias previas, cuando estamos mucho tiempo en un mismo puesto, no nos actualizamos o simplemente caemos en la costumbre, llega el momento en que ya no “vemos” nuevas maneras de hacer que las cosas pasen (“ceguera del local”). Es entonces, cuando sumidos en nuestra zona de confort, comenzamos a encontrar formas de “cómo NO hacer” para cada idea creativa que se da en la organización. Lamentablemente esto lleva a la obsolescencia ¡Busquemos el “cómo sí” con los recursos que tenemos!

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