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Controla tu atención. Controla tu destino

 «Quien controla su atención, controla su destino». La anterior puede parecer a algunos una afirmación excesiva. Yo, sin embargo ,creo que no hay exageración.

Controlar la atención es sujetar con mano firme el timón de nuestra vida.

Antes de continuar con las razones que me llevan a estar convencido de lo anterior, considero conveniente definir que es la atención.

La atención es la concentración física y mental sobre algún tipo de actividad o información particular, mientras se ignoran otras cosas que pueden ser percibidas. Es la focalización de nuestra conciencia en algún objeto o pensamiento.

Controlar la atención significa llevar a cabo dos procesos. Primero, seleccionar el objeto que voy a observar, decidir en que mi fijo y en que no. Segundo, ser capaz de permanecer por largos periodos de tiempo centrado en aquello que decidí atender.

Convertirnos en maestros de estos dos procesos, es convertirnos en maestros de nuestra vida.

Ahora sí, vamos con algunas razones acerca del importante papel de la atención.

Una mente concentrada es una mente feliz (y lo contrario también es cierto)

El destacado psicólogo Mihaly Csikszentmihalyi, padre del concepto Flujo, encontró que cuando las personas se concentran profundamente en la tarea que están haciendo, y no se dan cuenta del paso del tiempo ni sienten necesidad de comer, se encuentran en un estado emocional óptimo. A esta condición la denominó, fluir.

El estado de Flujo no solo produce bienestar emocional. Investigaciones posteriores han encontrado que en este estado también se produce un aprendizaje acelerado tanto de habilidades físicas como mentales. Vale tanto para el matemático como para el tenista.

Por otro lado, las investigaciones de otro destacado psicólogo, Daniel Gilbert, señalan que cuando nuestra mente no se encuentra enfocada en algo y decide vagar, nuestra felicidad también se va de paseo.

La distracción de la mente es un excelente predictor de la felicidad en las personas. De hecho, nuestras mentes con frecuencia abandonan el presente, y hacia dónde tienden a dirigirse es un mejor predictor de nuestra felicidad que las actividades en las que estamos comprometidos.

Ocurre que cuando la mente entra en modo errante, tiende a ir hacia lugares desagradables, allí donde habita la ansiedad por el futuro, los remordimientos del pasado, las inseguridades, la envidia… Esto no pasa cuando se encuentra centrada en alguna actividad. Por ello, una mente enfocada es una mente feliz.Músicos, deportistas, científicos, escritores… las personas que sienten gran pasión por aquello que hacen, son las que con mayor frecuencia alcanzan extraordinaria concentración.Sin embargo, como puede corroborar cualquier practicante del mindfulness, toda actividad que hagamos con plena atención puede resultar muy entretenida.

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Si, hasta planchar camisas y fregar suelos.

Lo que hace a una actividad tediosa es la cháchara que ocurre dentro de nuestra cabeza: «odio planchar, ¿por qué siempre me toca a mi?», «si saben que detesto lavar los platos, ¿por qué cada uno no lava los suyos?», «tener que contestar todo el día el p⋇to teléfono me enferma»… y así sucesivamente.

La concentración potencia el desempeño intelectual

El frenético ritmo al cual avanza la ciencia y la tecnología tiene como consecuencia que aquello que aprendemos se queda obsoleto en muy poco tiempo. Por lo tanto debemos estar siempre aprendiendo para evitar la irrelevancia profesional.

Quienes mejor lo harán en este dinámico entorno serán quienes puedan aprender más rápido que los demás.

¿Cómo podemos mejorar nuestra capacidad de aprendizaje? Mejorando el control de la atención.

Como mencioné atrás, el estado de flujo es también un estado neurológico propicio para el aprendizaje.

Una investigación encontró que las personas que realizaban pruebas cognitivas de manera concentrada, podían igualar los resultados obtenidos por personas con 20 puntos más de coeficiente intelectual.

La concentración permitió equiparar las diferencias en inteligencia.

Mejores relaciones

Encontrar a alguien que sepa escuchar no es fácil. Muy pocas personas lo hacen. Porque para escuchar bien se necesita prestar completa atención a quien nos habla.

Lo que pasa en la mayoría de conversaciones es que mientras una persona habla la otra está pensando en lo que va contestar o, peor aún, puede haber desconectado y estar pensando en cualquier otra cosa distinta como «Teresa esta mañana me saludó un poco seria, seguro que le caigo mal. O no, mejor, ¡me tiene envidia!» o «madre mía, como está de buena la vecina. Y la cara de tonto que tiene ese novio que se ha conseguido».

Dar nuestra atención, toda, indivisa, es uno de los mejores regalos que podemos hacer a cualquier persona.

Cuando alguien nos escucha con genuino interés, se nota. Es como una caricia para el alma. Por ello, escuchar con atención es una de las formas más directas de llegar al corazón de otros.

Ahora pensemos en una cosa. Las oportunidades que se nos presentan en la vida siempre vienen de la mano de las personas.

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Quien sepa llegar al corazón de hombres y mujeres (como… digamos, alguien que escuche), disfrutará de mayores oportunidades en la vida.

Bueno, a estas alturas espero haberte convencido de que la atención es cosa poderosa.

Ahora es tiempo de abordar el asunto de como mejorar el control de este bicho tan inquieto.

Pues bien, primero empecemos con lo que NO debemos hacer: multitarea. Hacer varias cosas a la vez es lo opuesto a la concentración.

Atender a diferentes cosas deteriora nuestra capacidad de concentración.

Por otro lado, existen varias actividades que nos permiten mejorar la capacidad de concentración.

Algunos juegos como el ajedrez son un gran ejercicio. Pero si las torres y los peones se te hacen rancios, los videojuegos son una muy buena alternativa. Eso sí, jugados con mesura.

Otra es una de mis favoritas, la lectura nos ayuda a fortalecer el control de la atención.

La siguiente es quizá la mejor de todas, meditar. La meditación es el ejercicio por excelencia del control de la atención.

Vivir una vida atenta, concentrada, es una gran forma de vivir. Cultivar la concentración produce muchas cosas buenas.

Para terminar me despido con una gran frase de la escritora Winifred Gallagher:

Vivir la vida enfocada no se trata de tratar de sentirte feliz todo el tiempo… más bien, se trata de cuidar tu mente como lo harías con un jardín privado; ser muy cuidadoso con lo que introduces y permites crecer allí.

Fuente: http://www.notasaprendiz.com/blog/controla-tu-atencion-controla-tu-destino

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