Insistir: fortaleza o amenaza para tu efectividad

Por José Miguel Bolívar – Insistir es una de las principales claves para poder mejorar tu efectividad. Insistir es también uno de los principales obstáculos para poder mejorar tu efectividad. ¿Cómo es posible esta paradoja?
Como ocurre con otras muchas cosas, insistir puede ser algo muy bueno o algo muy malo. Todo depende de los matices, de cuándo, cómo o por qué insistamos.
De hecho, el ser humano es insistente por naturaleza. Siempre estamos insistiendo, aunque la mayor parte del tiempo no seamos conscientes de ello. Otras veces, sin embargo, necesitamos ser conscientes para poder insistir.
Dice la RAE que insistir es «mantenerse firme o constante en algo», lo que a priori puede dar la sensación de que va a requerir un cierto esfuerzo. ¿Es esto realmente así?
Nuestro Sistema 1 (Kahneman) tiende a minimizar todo lo posible el consumo de energía mental, y dejar las cosas como están. Según esto, «mantenerse constante» es una de las mejores formas de conseguirlo, de no esforzarse en absoluto.
Sin embargo, cuando empezamos a hacer algo nuevo, nos cuesta un esfuerzo, ya que lo lleva a cabo nuestro Sistema 2.
La única manera de que nos deje de costar ese esfuerzo es que deje de gestionarlo el Sistema 2 y pase a gestionarlo el Sistema 1, para lo cual hay que generar un hábito. ¿Cómo se genera ese hábito? Insistiendo con esfuerzo.