Organizaciones que aprenden: 4 etapas y 10 ideas para ser innovadoras.

Por Octavio Ballesta – Muchas organizaciones son gestionadas por líderes apenas convencidos de cuan relevante es apostar a la inversión en innovación, cuando esta es entendida como efectivo dinamo de competitividad empresarial.
Son compañías bien establecidas, algunas de gran tamaño, otras en vías de extinción, que por diseño ya no están habilitadas, para agregar valor diferencial de mercado. Desaprovechan las interesantes oportunidades de transformación que promete la convergencia de tecnologías móviles, redes sociales, analíticas de datos y aplicativos en la nube.
El cambio trasciende a una velocidad cada vez mayor. Es incesante, complejo y de inexorables efectos sobre las empresas y las personas que trabajan en ellas. Conmueve a los mercados, genera nuevos patrones de consumo, exacerba la competencia, y afecta en un contexto más amplio, a la dinámica social, económica y política del tiempo convulso, complejo y volátil, que hoy día vivimos.
La evolución de la humanidad ha estado históricamente vinculada a la ocurrencia de hitos significativos, cuyo denominador común ha sido la emergencia de enfoques tecnológicos, novedosos en su tiempo. La innovación mediada por el avance de la tecnología, transformó sucesivamente a la sociedad causando un notable impacto en la evolución del ecosistema empresarial. Cada una de estas transiciones contribuyó sensiblemente, a la mejora de la calidad de vida de las personas, promovió su movilidad social, e impulsó el crecimiento económico a cotas hasta entonces impensables.