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Enseñar a pensar: Cómo analizar y decidir para formar mentalidad propia

Por María Isabel Noble.

CF – Coherencia y fuerza

Que toda la gente piensa es un hecho, sin embargo, no todos lo hacen con la efectividad que la situación le requiere; por ejemplo, todos hacen cálculos pero no igualmente acertados; hacer analogías es común, pero no siempre se hacen apropiadamente; todos llegan a conclusiones, pero no siempre con igual cuidado; todos hacen argumentos, pero no todos tienen la misma coherencia y fuerza.

Si el pensamiento lleva a tomar decisiones y por ende a actuaciones, ¿en función a qué decidimos? ¿Quién o de qué manera aprendemos a tomar esas decisiones y actuaciones? Sin duda, el ser humano vive en conflicto permanente consigo mismo, con la sociedad y con el medio que le rodea y, en este momento histórico, como lo menciona Soubal (2008):

“No se prepara al estudiante futuro profesional para insertarse en la sociedad como un ser autoreferente, creativo, reflexivo, que se evalúa a sí mismo en su crecimiento, decrecimiento y errores, y no desarrolla un estilo crítico como producto de la educación crítica recibida en la institución escolar”

Y menciona que:

“El predominio del pensamiento reproductivo en los niveles escolares y el tratamiento reduccionista y analítico que se da al curriculum, impide que se logren los propósitos de una educación como sistema complejo”.

Sin duda, es urgente e imperativo mirar la educación de una manera diferente, dejar de enseñar —para transmitir y reproducir— por enseñar a pensar —para fomentar la curiosidad y el deseo de saber.

Es decir, enseñar a hacer preguntas, a encontrar respuestas que lleven a los aprendices a establecer juicios inteligentes y acciones asertivas, que los lleven a hacer mejor lo que se hace, pensando de manera creativa, innovadora, que les lleven a darse cuenta de posibilidades ocultas y a resolver problemas complejos.

Llevar a nuestros alumnos a desarrollar la capacidad de observar los detalles, de descubrir lo esencial de cada situación pensando más críticamente, más coherentemente, más creativamente, más profundamente de lo que lo cotidianamente se hace.

Enseñar en estos tiempos no es una cuestión de conocimientos, sino de modos de razonar. (Soubal, 2008), y como Piaget menciona en (Mendez, 2014) la meta principal de la educación es formar hombres y mujeres que sean capaces de hacer cosas nuevas, no simplemente de repetir lo que otras generaciones han hecho —hombres y mujeres que sean creativos, inventivos y descubridores.

Sin duda, el gran reto es mirar y comprender la mente humana y el pensamiento como sistema autopoietico que se produce y autoreproduce constantemente, por lo que, como dice Soubal (2008), el pensamiento no es una actitud pasiva o contemplativa dentro del aula, es una interacción con el medio, con la realidad, consigo mismo y que lo lleva a transformar y transformarse.

AS – Actividad socrática

Lipman (1991) en relación a la necesidad de desarrollar pensamientos de orden superior en la escuela, escribía que la enseñanza de destrezas del pensamiento no pasa por planteamientos superficiales, ni barnizados de una lógica desorientada y acrítica, sino que era necesario abrir foros de libertad académica, sin barreras ni límites a la creatividad y donde se permita la generación de hipótesis, y esto es precisamente lo que la actividad socrática despierta.

La capacidad de pensar críticamente, de emitir un juicio y establecer hipótesis, Villa y Poblete (2007, p. 76) la definen como “El comportamiento mental que cuestiona las cosas y se interesa por los fundamentos en los que se asientan las ideas, acciones y juicios, tanto propios como ajenos”. Sin duda, al hablar de cuestionamientos y juicios, hablamos de distintos tipos de razonamiento el cual como lo definen Smith y Kosslyn (2010, p 472) es la habilidad para obtener conclusiones sobre la información disponible.

Pensar críticamente requiere el análisis de situaciones, por lo que hacemos uso del razonamiento analógico, el cual es un proceso de comparación que utiliza el conocimiento adquirido (Smith y Kosslyn, 2010, p. 447), la argumentación, la deducción donde se parte de dos afirmaciones para llegar a una conclusión (Smith y Kosslyn, 2010, p. 460), estos procesos mentales desarrollan una heurística que permitirá a los alumnos “moverse siempre hacia el objetivo” (ídem p. 440).

Las nuevas generaciones además de ser productivas, deben tener iniciativa, adaptarse y transformar entornos cada vez más cambiantes y complejos, en donde tendrá que formular preguntas, resolver problemas, evaluar información relevante, usar ideas abstractas, probar sus conclusiones, encontrar alternativas y actuar congruentemente a todo esto.

Una bondad superior de este pensamiento es la sensación de control que el alumno tiene con respecto a la actividad cognitiva que realiza, esto es importante, dado que la motivación que va a tener para afrontar la tarea o un nuevo conocimiento dependerá del dominio que sienta del mismo.

Y siendo la reflexión sobre sí misma lo que diferencia a la mente humana con otros sistemas de conocimiento, se convierte en un factor detonante para lograr la conciencia sobre lo que aprendemos, y establecer un enfoque de aprendizaje sobre la tarea o el contexto; de tal manera que pueda decidir un enfoque profundo, uno superficial o uno estratégico y, sobre este punto, entra otro factor cognitivo importante: La toma de decisiones.

PC – Pensamiento crítico

El pensamiento crítico busca que los seres humano sean analíticos, juiciosos frente a las certezas evitando caer en la paradoja de Ellsberg (Smith y Kosslyn, 2010, p. 417) controlando a través de la experiencia y la ejercitación de la reflexión los fenómenos neuronales que subyacen a las reacciones frente a la ambigüedad y enfrentando la probabilidad ante la incertidumbre de tal manera que sea capaz de tomar decisiones complejas e inciertas.

ND – niveles de dominio

La evaluación del pensamiento crítico, sin duda, es fundamental y puede realizarse a través de la propuesta hecha por el Dr. Paul (1997) que relaciona los elementos del pensamiento y que considera el propósito, la información, el análisis de inferencias y conclusiones, los conceptos, los supuestos, las implicaciones y consecuencias, los puntos de vista y las preguntas; o bien, la establecida por Villa y Poblete (2007, pp. 80), quienes establecen los siguientes niveles de dominio:

1. Hacerse preguntas.

Sobre la realidad que rodea al sujeto y participar en los debates sobre la misma, analizando los juicios que se formulan reflexionando sobre las consecuencias de las decisiones propias y ajenas.

2. Analizar.

La coherencia de los juicios propios y ajenos y valorar las implicaciones personales y sociales de los mismos.

3. Argumentar.

La pertinencia de los juicios que se emiten y analizar la coherencia de la propia conducta, fundamentarlos en los principios y valores que los sostienen.

MP – Mentalidad propia

Así pues una persona que ha desarrollado el pensamiento crítico se interroga sobre las cosas y se interesa por los fundamentos de sus ideas, acciones, valoraciones y conocimientos.

Va más allá del razonamiento lógico, es —más bien— una conjunción de los varios tipos de razonamiento: reflexivo, lógico, analítico, sistémico, es interrogativo e instrumental (Villa, Poblete, 2007) y transforma las ideas en conocimiento, decisiones y acciones, construyendo una mentalidad propia.

¿Se puede aplicar en cualquier nivel educativo, materia, grado y contexto? Sí. Debido a su base interrogativo-reflexiva, las preguntas se pueden elaborar a cualquier edad y bajo cualquier contexto.

Terminaré reproduciendo la afirmación de Brookfield (1987) en Villa y Poblete (2007, 77), y que respondería a la necesidad de educar en un mundo líquido y complejo:

“Cuando nos convertimos en pensadores críticos desarrollamos una conciencia respecto a los supuestos bajo los cuales nosotros, y los otros, actuamos. Aprendemos a prestar atención al contexto en el que se generan nuestras acciones e ideas. Nos volvemos escépticos respecto a las soluciones rápidas, las respuestas únicas a los problemas y las apelaciones a la verdad universal”.

Fuente: https://manuelgross.blogspot.com/2017/08/ensenar-pensar-como-analizar-y-decidir.html

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