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¿Te das permiso para NO encajar en el molde?

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Hago lo que la mayoría de la gente”.

“¿Qué busco en una pareja? No sé, lo que todo el mundo”.

“Yo me considero una persona normal”.

Son tres comentarios que he escuchado más de una vez, seguro que tú también.

¿Qué piensas al leerlos? Te digo lo que pienso yo: estamos educados para ser como todos, para hacerlo como todos, para pensar como la mayoría.

¿¿¿Disentir yo??? ¡Ni se me ocurre!

Vivimos como si fuéramos piezas que tienen que encajar en un molde. El problema es que el molde no lo hemos hecho nosotros.

Que tú no has hecho ese molde en el que te esfuerzas por encajar, pero lo has aceptado, a pesar de que te impide ser tú misma.

Te pongo algunos ejemplos que he escuchado a mis coachees para que lo entiendas mejor:

Me da vergüenza decir que yo esto lo hago así, que me organizo de esta manera.

Me digo que no están bien mis horarios, que no está bien levantarse a esta hora y acostarse a esta otra.

Pienso que tengo un problema porque a mí no me preocupa lo que le preocupa a la mayoría.

Creo que si todos trabajan de sol a sol, viven pendientes de “lo que hay que hacer” y después van al gimnasio, yo tengo que hacer lo mismo.

Como todo el mundo tiene esto en su casa, será que es bueno, ¡tendré que tenerlo yo también!

Eso se hace en fin de semana porque de lunes a viernes no toca disfrutar.

Esto que siento no está bien, porque los demás no se sienten así. Así que lo reprimo y hago como si nada, para encajar en el molde.

Si todos piensan eso, será que es lo que hay que pensar, ¡no voy a pensar yo diferente!

Hacer esto es una locura, ¡cómo se me ocurre! Si nadie lo hace así.

Siempre he pensado que todo funcionaría cuando tuviera un marido tal, unos hijos cual, un trabajo así y una casa asá. Como todo el mundo.

En resumen, creemos que lo normal es esto, y que hay que hacer lo normal, lo que hacen todos, lo que dice la mayoría. Como ovejitas del rebaño, beeeeh, beeeeh, beeeeh.

¿Te das cuenta?

¿Quiénes son los demás? ¿Quién es la gente? ¿Quién es la mayoría?

Vivimos de acuerdo a moldes que ni siquiera sabemos quién hizo ni cuándo los hizo.

El miedo a la crítica y al rechazo

Y todo por el miedo, por el miedo a no encajar en el puñetero molde.

Desde luego, que una táctica infalible para que nadie te critique es mimetizarte con el entorno y ser como todos. ¡Voilá! Ni recibes críticas ni le disgustas a nadie.

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Pero es que nadie puede ser uno mismo encajando en un molde que no es suyo, ¡es imposible!

Porque lo que es correcto para la mayoría no tiene por qué serlo para mí.

Y porque lo que es bueno para mí no tiene por qué serlo para ti.

Así que no pasa nada si no estás enterada de lo que ha pasado no sé dónde o si dices que no tienes mucho que aportar cuando alguien habla de política, o de ciencia, o de lo que sea.

No pasa nada si te gusta descansar y no hacer nada y no estás siempre corriendo hacia quién sabe dónde. Si pasas de estar siempre haciendo y haciendo como un pollo sin cabeza.

No pasa nada si la mayoría se gastan dinero en eso pero a ti eso no te gusta y prefieres gastártelo en otras cosas. Pues estupendo.

No pasa nada si para ti está perfecto no tener pareja, o tenerla pero no convivir con ella, o tenerla pero no irte de vacaciones con ella, o dejar una relación aunque los demás consideren que es perfecta y que tienes todo lo que cualquiera querría, o lo que sea.

No pasa nada por querer que a ti te vaya bien aunque en tu entorno haya mucho quejoso, quemado y victimisma. ¡No tienes que hundirte porque ellos vivan en el fondo!

No pasa nada si no te sientes a gusto en tu trabajo porque a ti lo que te gusta es la jardinería. ¡Da igual que a todos los demás les parezca que estás loca por dejar algo que ellos matarían por tener! Si no es lo que tú quieres, ¡lo que ellos piensen da igual!

Si a ti algo no te va bien, da igual que a todos los demás les vaya perfecto.

Y si a ti algo te va bien, da igual que a nadie más le encaje o le parezca que estás loca.

¡Entérate de que no estás aquí para encajar en ningún molde!

¡Que no tienes ninguna obligación de hacerlo!

Que eres libre para ser tú, para hacer lo que tú quieras y como tú quieras.

Que puedes hacer lo que te apetezca y como te apetezca, que puedes hacer lo que te guste y dejar de hacer lo que no.

Pero antes tienes que darte permiso para ser tú misma y vivir a tu manera.

Sin sentirte culpable ni creer que lo estás haciendo mal. Es tu manera de hacerlo y punto.

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No tienes que justificarte ante nadie ni darle explicaciones a nadie de cómo o por qué vives tu vida de esa forma.

Estoy segura de que si cada persona que conoces se diera permiso para salirse del molde y ser auténtica, pocos serían como son y todos, en conjunto, seríamos mucho más ricos, variados y coloridos. Y no tan del mismo tono grisáceo y apagado.

Que te atrevas a no encajar en el puñetero molde

Así que mi propuesta es que, por esta vez, te atrevas a no encajar en el puñetero molde.

Que te atrevas a ser diferente, a hacerlo diferente y a no hacerlo si no quieres, aunque lo haga todo el mundo.

Que te atrevas a no gustar, a no satisfacer las expectativas de alguien, a que alguien te critique y a no complacer a nadie si antes no te estás complaciendo a ti.

Que te atrevas a vivir como te dé la gana, a ser tú quien elija la forma y el fondo, y a saber que no tienes que encajar en el molde de nadie, y que simplemente tienes que ser quien eres.

Que te atrevas a mandar a la porra ese molde que no es el tuyo. ¿Qué es lo peor que puede pasar? ¿Qué a alguien no le parezca bien? ¿Qué te diga que te equivocas? Perfecto, porque por lo menos te criticarán por ser tú, y no por ser otra persona diferente en la que ni siquiera te reconoces.

Hagas lo que hagas, digas lo que digas y seas como seas, siempre habrá alguien a quien no le gustes, porque es imposible gustarle a todo el mundo, que para eso tenemos gustos diferentes.

Así que, al menos, que cuando no gustes estés siendo tú.

Te aseguro, y lo sé porque he estado en los dos lados de la barrera, que es mucho más fácil recibir una crítica cuando eres tú, que cuando no lo eres.

Porque cuando eres tú y vives una vida en coherencia y con sentido, te sientes firme y una crítica no te tambalea.

La mayoría de las personas, en ese empeño de encajar en el dichoso molde, eligen dejar de ser ellas mismas. Aun así siguen sin gustarle a todo el mundo, pero lo peor es que tampoco se gustan a sí mismas.

Y así es como se terminan preguntando ¿por qué no soy feliz? Si se supone que tengo todo lo que la gente quiere tener, ¿por qué sigo sin sentirme bien?

Pues precisamente por eso, porque tienes lo que la gente quiere tener, pero no lo que tú quieres. Porque de tanto querer encajar en el molde te has olvidado de lo que quieres tú.

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Tu autenticidad no está en el molde de otros

En mi opinión, esto de querer encajar en el molde es una de las limitaciones más grandes hacia nuestra propia felicidad, porque ese molde es de otros. De pequeños nos lo imponen, pero de adultos la responsabilidad de mantenerlo o soltarlo es sólo nuestra.

Y nadie puede ser feliz dejando de ser quien es para encajar en un puñetero molde.

Lo mismo que nadie es quién para decir lo que es válido o mejor para otro.

Así que, por favor, dejemos de criticar, señalar y juzgar a quien se sale del molde. A quien se da permiso para ser él mismo y dejar de ser quien se supone que tiene que ser o quien cree que los demás esperan que sea.

Dejemos a los demás ser honestos consigo mismos, aunque no encajen en nuestro molde, o aunque nosotros no nos atrevamos a sacar un pie fuera y ellos sí.

Cada persona es única, especial y auténtica por sí misma. Pero tu autenticidad sólo puedes encontrarla dentro de ti, y no en el molde de nadie.

Eso que te hace diferente sólo puede ver la luz cuando eres tú.

La sabiduría es interior, ¡y nunca está en un molde prefabricado!

Así que conecta con tu voz interior, con tu esencia, y ella te marcará el camino.

¿Qué cómo sabes que es ella la que te guía? Pues porque cuando la escuchas te sientes bien, en paz, tranquila y fluyendo con la vida. Si te sientes así, entonces perfecto. Si no, es que estás escuchando la voz de alguien más.

Si te pasa eso, vuelve a ti, mira hacia dentro, escúchate, siente lo que sientes, y atrévete a ser tú, a ser quien de verdad eres. Y a quien no le guste, que no mire.

Fuente: https://coachingtobe.es/te-das-permiso-para-no-encajar-en-el-molde/

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