La mediocridad es más que simplemente una persona que hace su trabajo a medias o mal; en realidad hace referencia a un estado que nos invade ya sea en nuestra jornada y nos permite desarrollar nuestro máximo potencial.En este artículo exponemos 7 factores que, consiente o no, te van hundiendo en el estado de la mediocridad; con el único propósito de que los identifiques y puedas actuar al respecto.

1.  Falta de propósito más elevado: En nuestro trabajo o negocio pueden existir actividades que nos agraden del todo. La clave para llevar a cabo estas tareas con el mismo entusiasmo y motivación con que realizamos lo que nos gusta es entender cuál es el propósito más elevado que cada una de ellas tiene, y su importancia dentro del proceso que existe para lograr el propósito que nos apasiona.

2.  Búsqueda de aburrimiento: ¿Buscas aburrimiento? La realidad es que muchos de nosotros lo buscamos de manera inconsciente. Buscamos el aburrimiento cuando evitamos utilizar nuestro tiempo para la reflexión, para hacernos preguntas trascendentes o para sumergirnos en terrenos desconocidos.

Esto lo podemos ver en el día a día cuando cada espacio de tiempo que tenemos, lo llenamos con revisar nuestro teléfono, Facebook, o cualquier otra cosa similar.

Las grandes ideas y las revelaciones trascendentales suceden cuando abrimos espacio en nuestra agenda para pensar. ¿Por qué crees que la mayoría de tus ideas aparecen cuando estás en la ducha? Esperemos que no inventen un teléfono o tableta para la ducha; ese día se acabarán las ideas que nos quedan.

3.  Enamorarnos de la zona de confort: La zona de confort es el área de lo conocido, de las victorias predecibles. El problema con la zona de confort es que no te permite crecer, ni aventurarte a nuevos horizontes.

Existen momentos en la vida donde te vas a enfrentar a decisiones en las cuales te podrás mantener en el terreno de lo conocido (t probablemente será la mejor decisión desde el punto de vista de tus colegas, amigos y familiares) o te arriesgarás a moverte en aguas no exploradas, asumiendo estratégicamente algunos riesgos. Ahí es dónde está el crecimiento desproporcional.

4.  Autoengaño: El autoengaño es cuando creas una falsa realidad de ti mismo. Este tipo de personas generalmente se rodea de gente que les dice lo que quieren escuchar; aunque en ocasiones puede rodearse de personas que no lo confrontan ni aportan nada para hacerlo mejorar (neutros). No es capaz de evaluar nuevas perspectivas o pedir retroalimentación de forma honesta.

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Para esta persona es más fácil crearse una versión de la realidad con la cual se sienta cómodo, que enfrentar la verdadera realidad y esforzarse para mejorarla cada vez más.

5.  Ego: El ego es cuando te colocas por encima del equipo. Someter el ego es entender cuál es el propósito más elevado y entender que ese propósito es mayor que ti mismo.

Al final el objetivo es llegar a la meta, todos; llegar a la meta como unidad en un negocio o empresa no sirve.

El ego nos impide delegar, ya que pensamos que nadie puede hacer las cosas de la misma forma ni con la misma calidad que nosotros. Nos dirige invariablemente a pensar que nosotros tenemos el eslabón perdido en nuestra área y no enseñamos ni capacitamos a las personas para que no obtengan lo que nosotros con tanto esfuerzo hemos logrado.

6.  Miedo: Similar al punto número 3, el miedo nos impide crecer y aventurarnos a descubrir cosas nuevas y aventurarnos a territorios no explorados. Muchas veces nos fabricamos miedos irreales para poder justificarnos a la hora de no ejecutar las tareas que “queremos” realizar.

Probablemente puedas recordad en este momento oportunidades que dejaste pasar, situaciones que no enfrentaste y bendiciones que perdiste a causa del miedo.

El miedo tiene el potencial de paralizar a las personas, pero aquellas que aprenden a moverse aún con miedo, logran crecer, y encuentran que todo eso que el miedo les hacía pensar, puede ser superado.

3 minutos les tomará escuchar esta anécdota acerca del miedo:

El punto de máximo riesgo, es el punto de menor miedo…

Dios pone las mejores cosas de la vida al otro lado del miedo.

7.  Aislamiento intencional: Nuestras actitudes en respuesta a la opinión las personas y a la retroalimentación pueden causar dos cosas: que aprendamos a ver las situaciones desde diferentes perspectivas para poder realizarlas de una forma más idónea, aprendamos y crezcamos; o que no aceptemos otros puntos de vista y nos aislemos, con o sin intención de hacerlo.

El aislamiento tiene un placer inicial, que una gran ventaja ante el aceptar la diversidad. El problema es que con el tiempo te estancas en un solo lugar, no te das cuenta de tus puntos ciegos y terminas en el fracaso en áreas importantes y en el peor de los casos el fracaso total.

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Tendemos a pensar en la mediocridad como atributo de personas sin ningún logro personal, con finanzas precarias e incluso inadaptados en cualquier área del ser humano, sin embargo, esta exclusividad es una completa mentira. La mediocridad alcanza todos los niveles financieros y sociales; nadie está exento de esta condición.

El rechazo a mejorar, cambiar y desarrollar tu persona o tu entorno (incluyendo las personas con las que convives a diario: colegas, empleados, amigos y familia) determina la mediocridad del ser.

Así que indudablemente todos tenemos aspectos que mejorar de nosotros mismos y cuanto antes los identifiquemos, antes podremos trabajar en ellos para salir de un estado mediocre.

Fuente: https://www.linkedin.com/pulse/7-amigos-de-tu-mediocridad-javier-de-la-pe%C3%B1a/