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Haz que suceda: del control a la influencia

Por Roberto Primo

La verdadera escucha significa hacerlo, no con la intención de responder o solucionar, sino simplemente con la intención sincera de descubrir al otro, considera Roberto Primo.

Durante mi práctica como coach de liderazgo me he dado cuenta que la mayoría de los líderes tienen problemas a la hora de gestionar a sus equipos.

Veámoslo desde el principio, muchos líderes antes de obtener la posición de liderazgo se destacaron como contribuidores individuales (CI), superaron las expectativas de forma consistente, y eso los llevó a una nueva posición y es aquí donde la situación se pone interesante.

Una cosa es llegar a los resultados por uno mismo, tener el control sobre el propio desempeño, y otra muy distinta es lograr que otras personas alcancen y superen por sí mismas sus objetivos. Y es en ese momento, tras la felicidad por tener el rol de líder, cuando se dan cuenta que les faltan habilidades para lograr su tarea, es decir, les queda un poco grande el puesto.

La principal barrera que enfrentan los nuevos líderes radica en comprender que, conforme suben dentro de la organización, deben empezar a soltar el control y trabajar sus habilidades de influencia, que no es una tarea sencilla.

Tener el control es algo muy tentador, igual que imponer el control sobre otros. Y quizá este deseo de control es lo que lleva a muchos managers a mantenerse como ejecutores de la tarea, aún a pesar de su nueva posición.

Muchos se justifican alegando que les gusta estar en el frente, que sólo así se aseguran que su gente haga lo que tiene que hacer, que es así como les enseñan a hacer las cosas. Si bien esto puede brindar resultados en un principio, y suena muy bien el ser un mánager “hands on” (poner manos a la tarea), dista mucho de gestionar verdaderamente el desempeño de su gente.

Liderazgo es influencia

Es lograr que otros hagan por voluntad propia, pero ¿cómo influir en los demás?

A continuación comparto contigo cuatro pasos para desarrollar tu influencia:

1. Domina el contexto: Aprende del entorno de tu organización, de tu equipo, de tus stakeholders (partes interesadas/involucradas en los resultados). Interésate por saber más sobre los momentos que vive la industria y tu competencia.

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2. Escucha: Recuerda tenemos dos oídos y una boca, entonces escucha el doble de lo que hablas. Una colega lo puso de un modo formidable con el acrónimo WAIT (ESPERA): Why Am I Talking? (¿Por qué estoy hablando?).

La verdadera escucha significa hacerlo, no con la intención de responder o solucionar, sino simplemente con la intención sincera de descubrir al otro. La escucha activa significa interesarse por el otro, y para hacerlo debemos también aprender a hacer preguntas poderosas que nos brinden más información.

La verdadera función de estas preguntas es ayudar, no solo a nosotros para conocer al otro, sino a que el otro se dé cuenta y encuentre así nuevas posibilidades por sí mismo.

¿Recuerdas a alguien que cuando hablabas con él/ella sentías que en verdad te estaba escuchando? ¿Cómo te hacía sentir? ¿Qué hacía para lograr ese efecto en ti?

3. Comunícate eficazmente con tu equipo: Algo de lo que me he dado cuenta al entrenar líderes, es la enorme cantidad de suposiciones erróneas que se da en la comunicación de las organizaciones. De pronto, el hecho de que una persona a nuestro cargo lleve una cantidad determinada de tiempo en la empresa, pareciera ser suficiente para suponer que “ya lo sabe”, que “lo entiende”, lo que genera una gran sorpresa al darnos cuenta que sus resultados no lo demuestran.

Una de las mayores claves de la influencia y la comunicación radica en hablar desde el otro, evitando suponer que porque yo lo sé y lo comprendo, el otro tiene la obligación de estar en el mismo canal. El otro no eres tú.

Pregúntate ¿cuál es el estilo de comunicación de los miembros de tu equipo?, ¿cuál es la vía por la que procesa mejor la información?, ¿Es una persona visual, auditiva o kinestésica?, ¿Cómo puedo asegurarme que el otro en verdad está comprendiendo lo que estoy tratando de explicar?

4. Sé ejemplo. Einstein decía que “el ejemplo no es la mejor manera de influir en los demás…es la única”. La gente no hace lo que tú les dices, la gente hace lo que tú haces. Eres ejemplo de tiempo completo, aún cuando sales de la oficina continúas siéndolo. ¿Es fácil ser buen ejemplo? Por supuesto que no, es algo muy difícil, por eso es que siempre digo que el Liderazgo Efectivo implica dominar el arte de lo incómodo.

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Soy fiel creyente de la máxima que dice: La calidad de tus conversaciones determina la calidad de tus relaciones, y la calidad de tus relaciones determina tus resultados. Por ello cuida el nivel de conversación que mantienes con tu equipo para lograr una influencia sana y productiva. Recuerda que un verdadero líder influye para el bien de su equipo.

Fuente: https://expansion.mx/opinion/2019/07/25/haz-que-suceda-del-control-a-la-influencia

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