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Estamos cursando el doctorado de la paciencia: cómo aprobar con una buena nota

Por Daniel Colombo

Posiblemente la paciencia sea, junto con el amor y la tristeza, uno de los sentimientos más recurrentes en la historia de la humanidad. No se trata sólo de saber esperar, sino de cómo gestiono ese tránsito hacia lo nuevo, lo imprevisto o lo inesperado.

En el desafío que atraviesa la humanidad en esta época bisagra por el coronavirus (este artículo es de mayo de 2021), gran parte de la humanidad está cursando un doctorado en paciencia.

Si bien hay personas que cuentan con más herramientas de afrontamiento, lo extenso del proceso es agotador, desgastante, incluso irritante, sin entrar a considerar los vaivenes propios del manejo de la situación en cada país.

A FUEGO LENTO

Todo lo que implica un resultado superador necesita de su buena cuota de paciencia. Así se macera un vino de calidad, o fogoneamos una comida deliciosa, cimentamos un amor profundo, y nos apasionamos por el trabajo que hacemos. A fuego lento.

Cuando no tenemos el dominio del curso de las situaciones, hay momentos donde querer apresurar las cosas, sólo hace que entremos en un círculo de ansiedad creciente, y en esa posición es complejo poder generar el equilibrio emocional apropiado.

EL DON DE LA BUENA ESPERA

Hace muchos años, durante uno de los entrenamientos de mi profesión, escuché una definición que me hizo sentido: paciencia es la ciencia de la paz.

De ser así, ¿es posible vivir, sentir y ser en paz mientras aguardamos?

Una mirada distinta que propongo es enfocarnos en lo que llamo “la buena espera”, donde confluyen las mejores intenciones, sin demasiada expectativa proyectada sobre la cuestión que demora en resolverse.

La buena espera es todo lo contrario a quedarse en actitud pasiva, quietos, paralizados y dejándose llevar por el entorno. Esta actitud que te invito a considerar implica compromiso, y, sobre todo, certeza y determinación interna de que esto también va a pasar.

Como estás percibiendo, tener paciencia es fundamental para el equilibrio interno, las relaciones y para obtener resultados en cualquier campo de la vida.

¿POR QUÉ PERDEMOS LA PACIENCIA EN MOMENTOS DE INCERTIDUMBRE?

Las esperas prolongadas y sin definiciones claras nos sumen en la incertidumbre, que es el estado de desconcierto interior donde nada es seguro, y se vive en una confusión casi permanente.

Paradójicamente, es justamente allí en que todo es posible que se manifieste. Si a ese “todo” le agregamos una cuota de esperanza, de fe, y de una mirada optimista-realista, las personas pueden determinar atravesar los procesos de mejor forma.

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Sin dudas, seguirán apareciendo momentos de inquietud, ansiedad, desazón y cansancio; aunque la curva de recuperación hacia la neutralidad emocional será ascendente y más rápida, y la caída en esas emociones poco contributivas, menos pronunciada.

CÓMO SACAR BUENAS NOTAS EN EL DOCTORADO DE LA PACIENCIA

Una distinción importante es que la paciencia no significa solamente no alterarse ante las situaciones, sino saber darle el tiempo a cada cosa.

Por ejemplo, cuando se cursa una carrera, estamos aprendiendo un idioma nuevo o empezamos el gimnasio con regularidad, hará falta paciencia en la obtención del logro. Y es la posibilidad de conseguirlo lo que nos mantiene entusiasmados y en marcha.

El asunto es cómo mantenernos pacientes y con serenidad cuando la espera es prolongada y totalmente incierta.

Un aspecto de personalidad que puede ayudar es el ser tolerantes con el entorno y con nosotros mismos. Esta cualidad está lejos de permitir cualquier cosa, sino que ayuda a graduar la respuesta reactiva automática que suele dominar a muchas personas en circunstancias de espera que parece no tener fin.

La buena noticia es que la paciencia es una cualidad que se puede cultivar, y aquí van estas sugerencias para empezar a practicar:

[1] Cultiva una actitud apropiada

Exagerar, magnificar y dramatizar las situaciones, por más complejas que sean, no ayudará a que transites lo que está presente con el equilibrio que te ayudaría a sobrellevarlo mejor. Básicamente hay tres tipos de actitud: positiva y negativa (estas las conocemos todos), y la tercera es la neutral, donde puedes tomar perspectiva de las cuestiones y asuntos, sólo para observar y evitar tu reacción en automático.

[2] Entender que hay situaciones que escapan de nuestro control y voluntad

Un gran paso hacia tu paciencia es saber que el afán de control se pierde cuando las cosas no dependen de ti. Lo único que es posible activar es cómo afrontas, y para esto puedes preguntarte: “¿Qué quiero que me pase, y que depende exclusivamente de mí?”

[3] Tu historia de vida cuenta

Seguramente en el pasado has atravesado situaciones donde aplicaste grandes dosis de paciencia. Puedes usar esos puntos de referencia en el presente que vives, y descubrir cuáles fueron esos “anabólicos” internos que utilizaste como recursos para sobrellevar mejor, adaptarlos y traerlos al aquí y ahora.

[4] Los procesos largos y sin fecha cúlmine tienen sub-procesos

Este es un aspecto en el que puedes pensar, ya que generalmente se tiende a ver la situación como totalmente negativa, y entonces, dejas de observar los aprendizajes ocultos detrás de cada experiencia que vamos sorteando.

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Incluso en los momentos más difíciles, siempre hay algo para capitalizar y que pasa a formar parte de tu caja de herramientas para aplicar desde ahora en adelante.

Al observar el proceso en detalle, hay etapas, quiebres, desvíos, evoluciones e involuciones: a esto llamo sub-procesos. Estar más conscientes de esos tramos hace que disminuya parcialmente la ansiedad por querer controlar las cosas y “que terminen ya”, aspecto que quizás escape totalmente a nuestras posibilidades.

[5] Elige la aceptación en vez del sufrimiento

Como estás viendo, si te mantienes en tu impaciencia es posible que te conectes más rápidamente con el sufrimiento y el padecimiento. El filósofo colombiano Gerardo Schmedling afirma que el mejor antídoto en estos casos es la aceptación.

Aceptar no significa estar de acuerdo con lo que se presenta, porque puede no gustarte lo que sucede, y, sin embargo, necesitas aprender a convivir con eso porque la resolución no depende de ti para estar más en paz y equilibrio como requisitos para lograr una mejor experiencia de vida. Lo que sí depende de ti es tu actitud hacia la situación.

[6] Practica todo lo que te haga bien

… Y descarta todo lo que no sea positivo para ti. Hacer meditación, yoga, respirar conscientemente, mantener tu mente en el presente, el contacto con la naturaleza, los abrazos, el amor de amigos y familia, darte gustos, nutrirte de todas las formas posibles, ver películas optimistas, leer libros de autoconocimiento o que te inviten a progresar, son sugerencias que no fallan en el proceso de tener más paciencia.

Entre otros beneficios, al hacerlo con continuidad se estimulan las hormonas de la afectividad y de la felicidad dentro del cerebro, específicamente la endorfina, serotonina, dopamina y oxitocina, y contribuyen a crear entornos de bienestar para ti para sobrellevar las situaciones.

[7] Evita fantasear en negativo

Para muchas personas esta propuesta puede ser desafiante, ya que el modelo mental los lleva una y otra vez a cargar su mente subconsciente de emociones y sentimientos tóxicos. Uno de los principales condicionantes es darle poder al miedo a través de las fantasía. Miedo que a veces también es alimentado desde afuera como método de control.

La conexión con la realidad, tal como se presenta, y su elaboración dentro tuyo desde una perspectiva posible y más saludable para ti y el entorno directo, serán amortiguadores de la negatividad automática.

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Por eso en tiempos de paciente espera es recomendable que evites contaminarte con malas noticias -en este punto, puedes disminuir su consumo, enterándote de lo que pasa, sin intoxicarte-; incluso será útil tomar distancia de aquellas personas que sean excesivamente demandantes, posesivas y negativas, y que alteren la búsqueda de equilibrio en la que estás.

[8] Evita las posturas extremas

El todo o nada, o que las cosas sean sí o sí a tu manera, lo único que hará es que crezca la inflexibilidad.

Los tiempos de la buena espera necesitan madurar en forma flexible, como la famosa canción “Resistiré”, que dice “Soy como el junco que se dobla, pero siempre sigue en pie.”

Para practicar una mayor flexibilidad puedes empezar por observar tus emociones, detectar cuándo estás entrando en la rigidez de los paradigmas de tu mente, y analizar de donde provienen, y, sobre todo, cómo sientes y vives esos momentos. Es posible que hasta tu cuerpo se ponga duro, rígido, y tu carácter se vuelva obstinado y terco. Esas son manifestaciones de que ser más flexible te ayudará a sentirte mejor contigo, y también aumentará la calidad de tu relación con el medio ambiente en el que te desenvuelves.

La paciencia es un arte, y saber desarrollarla implica una tarea de observación consciente permanente.

Puedo asegurarte que, si asumes el compromiso y la practicas, llegará el día en que habrás dominado a tus monstruos interiores, y podrás sentirte más libre y con menos apego a querer tener razón.

Y, por fin, por más desafiantes que estén las cosas afuera, contarás con los recursos para sobrellevar mejor las tempestades.

Fuente: https://www.danielcolombo.com/estamos-cursando-el-doctorado-de-la-paciencia-como-aprobar-con-una-buena-nota-por-daniel-colombo/

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