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Los grandes líderes son grandes escuchadores

Por Francisco Alcaide

Días atrás, impartiendo una conferencia de liderazgo para la Asociación Madrileña de la Empresa Familiar (AMEF), con empresas con más de cien años en el mercado, comentábamos que ‘todos los grandes líderes son grandes escuchadores’.

Diriges bien, si escuchas bien. No puedes dirigir a quien no conoces. Es muy difícil relacionarse con otro ser humano sin conocerlo, sin entender su realidad personal. La empatía es fundamental:

Si no conoces a la gente, no puedes relacionarte con ella; y para conocerla tienes que mostrar interés por su vida; y mostrar interés por su vida es escucharla bien.

Peter Drucker, padre del management y uno de los personajes incluidos en Aprendiendo de los mejores (Alienta, 26ª edición), ya decía tiempo atrás que «muchos directivos se creen maravillosos porque hablan bien, cuando no se dan cuenta que ser maravillosos con las personas es escucharlas».

Cuando se pregunta a los empleados cuáles son las conductas que más les irritan de sus superiores, en los tres primeros puestos están, por estén orden: falta de respeto, prepotencia y no escuchan.

Escuchar vale para todo:

1. CONOCER MEJOR A LA GENTE.

Y, por tanto, para relacionarte mejor con ello. ‘Vender y dirigir es escuchar’, me decía el CEO de una multinacional tecnológica. Vender es escuchar al cliente externo (consumidor) para poder satisfacer mejor sus necesidades; y dirigir es escuchar al cliente interno (empleado) para poder satisfacer mejor sus aspiraciones. Si conoces a las personas, tendrás la respuesta adecuada.

2. HERRAMIENTA DE MOTIVACIÓN Y COMPROMISO.

Porque escuchar es hacer sentir importante a la gente. Dale Carnegie en su clásico Cómo ganar amigos e influir sobre las personas escribe: «No hay nada más halagador para otra persona que saber escucharla con atención exclusiva, donde el silencio es activo. Mostrar un interés genuino en los demás, escuchándoles con atención, no sólo te reporta amigos, sino que, cuando de negocios se trata, propicia la lealtad a la empresa por parte de los clientes».

3. ACEPTAR SUGERENCIAS.

En la vida lo que uno no sabe gana por goleada a lo que sabe, y mucho más en un mundo tan cambiante (VUCA o hiperVUCA), donde la velocidad a la que todo sucede se ha acelerado muchísimo. El conocimiento de la humanidad se duplica exponencialmente. Antes de 1900 eran necesarios 100 años para multiplicar por dos nuestro conocimiento, 25 años en el siglo pasado, y tan solo 13 meses en 2016. Algunas predicciones calculan que, de aquí a 2030, el conocimiento colectivo se duplicará cada 12 horas.

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4. CORREGIR ERRORES.

Porque eso es escuchar, estar dispuesto a cambiar de opinión. Durante la II Guerra Mundial, Winston Churchill creó la Oficina de Estadística cuya misión era proporcionarle continuamente información sobre la realidad, actualizada y sin ningún filtro. Con Adoplh Hitler era lo contrario, nadie le decía la verdad porque le tenían miedo. La verdad nos hace libres; la verdad despeja el camino para la mejora. No dejes que el ego lidere tu vida. No se trata de tener razón, sino de conseguir resultados. 

5. PEDIR FEEDBACK.

«El feedback es el desayuno de los campeones», apuntaba Kenneth Blanchard, autor de El ejecutivo al minuto. Para mejorar hay que hacer autocrítica, pero no es algo común porque la autocrítica es el suicidio de la vanidad. Negar la realidad o mirar hacia otro lado no la cambia. Mentir(se) es prolongar un fracaso. Los seres humanos tenemos una gran facilidad de negar la realidad porque nos evita asumir responsabilidad, y la autorresponsabilidad es el primer secreto del éxito y el único antídoto contra todos los males.

En resumidas cuentas, podríamos decir que escuchar no es otra que humildad, porque para ello hay que dejar el ego a un lado. De ello ya hablábamos precisamente en el post El liderazgo es más potente cuando es humilde. La palabra humildad viene del latín humus, que significa tierra, esto es, no perder los pies de la tierra. Como escribimos en Fast Good Management, «quien sabe mucho, escucha; quien sabe poco, habla». La sabiduría popular siempre ha dicho que tenemos dos orejas y una boca, justo para eso, para escuchar más y hablar menos.

Fuente: https://franciscoalcaide.com/blog-francisco-alcaide-2/301-los-grandes-lideres-son-grandes-escuchadores

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