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La unión hace la fuerza (Segunda parte)

Por Carmen Lidia Javier Ruiz 

Ver parte I

Como dijimos en la primera parte de este artículo, la efectividad del equipo depende de cada miembro del mismo. Todas las personas que constituyen el grupo tienen una vital influencia, la cual será buena o mala de acuerdo con las características o cualidades humanas que la persona haya desarrollado.

Entre estas aptitudes podemos mencionar la comunicación, la cooperación, la coordinación, el reconocimiento de la capacidad del trabajo que realiza otro miembro del grupo, la confianza en el grupo, entre otros.

La comunicación es una aptitud que consiste en escuchar abiertamente y transmitir mensajes convincentes. No toda persona sabe comunicarse, lo que es sumamente importante en las relaciones interpersonales y grupales. Las personas que poseen esta aptitud se caracterizan porque:

  • Son efectivas en el intercambio, registrando las pistas emocionales para afinar su mensaje.
  • Enfrentan directamente los asuntos difíciles.
  • Saben escuchar, buscan el entendimiento mutuo y comparten información de buen grado.
  • Fomentan la comunicación abierta y son tan receptivas de las malas noticias como de las buenas.

Para que la comunicación sea eficaz se requiere que el mensaje sea captado por el receptor en la forma que el emisor desea. Para lograr esto, es necesario que:

  • Las ideas a transmitir sean útiles para el receptor.
  • Lo que se vaya a transmitir sea interesante o importante.
  • Las expresiones utilizadas en la transmisión del mensaje sean formuladas de manera clara y correcta.
  • La idea logre ser aceptada.
  • Se motive lo suficiente para que las personas acepten la idea y se practique.

Concomitantemente con la comunicación, se encuentra la cooperación, la cual es una aptitud que consiste en trabajar con otros para alcanzar objetivos compartidos. Si cada uno de los miembros que componen el equipo aporta cierto esfuerzo, se puede decir que hay cooperación. Las personas cooperativas se caracterizan porque:

  • Equilibran el acento puesto en la tarea con la atención que brindan a las relaciones personales.
  • Colaboran, compartiendo planes, información y recursos.
  • Promueven un clima amigable y cooperativo.
  • Descubren y alimentan las oportunidades de colaborar.

En otro orden de ideas, debemos mencionar la importancia de la coordinación para lograr el funcionamiento efectivo del trabajo en equipo. Coordinar significa disponer armónicamente y de forma funcional y ordenada los esfuerzos de un grupo para dar unidad de acción y así lograr un objetivo común. Es la sincronización de la utilización de los recursos. Implica reunirse con los demás para llegar a acuerdos coincidentes.

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Si se logra una buena coordinación podemos aumentar los recursos humanos, económicos, físicos o materiales, porque de esta forma impedimos la duplicidad al momento de realizar el trabajo.

Por otra parte, es indispensable que cada persona reconozca no sólo el esfuerzo que la misma realiza, sino también el de cada uno de sus compañeros de equipo, puesto que de esta forma se logra una unión mucho más fuerte entre los miembros y todos se sienten parte importante dentro de la organización, y por ende, trabajan con mayor ahínco y determinación.

Además, es necesario depositar una buena confianza en los miembros de modo que la persona sienta que el rol que cada cual desempeña es importante y que existe cierta independencia al momento de proceder y tomar decisiones. Con esto se obtiene un aumento en la productividad del equipo, puesto que se le da cabida a la imaginación y la creatividad de cada uno de los integrantes del grupo.

No sólo las cualidades aquí detalladas son importantes para determinar la funcionalidad del equipo, sino que existen otras como:

  • Empatía o compresión interpersonal.
  • Afán de mejorar, de modo que el equipo preste atención a la crítica constructiva y busque aprender más.
  • Conocimiento de uno mismo, en cuanto a evaluar los puntos fuertes y las debilidades del equipo.
  • Iniciativa y facultad para anticiparse a los problemas.
  • Flexibilidad en la manera de encarar las tareas colectivas.
  • Conciencia de la organización, en cuanto a evaluar la necesidad de otros grupos en la empresa y ser ingeniosos para utilizar lo que la organización puede ofrecer.
  • Crear vínculos con otros equipos.

Cabe mencionar que dentro del equipo de trabajo, los roles que desempeña cada una de las partes son diferentes, destacándose el rol e influencia del líder o guía del grupo, quien es la persona formal o informal capaz de captar las sutiles corrientes de emoción que circulan por un grupo y puede interpretar el impacto de sus acciones en esas corrientes.  Una manera de establecer su credibilidad es percibir y articular esos sentimientos  colectivos tácitos; otro, dar a entender a la gente, mediante los actos, que se la entiende.  En este sentido, el líder es un espejo que refleja la experiencia del grupo.

No obstante, es también una fuente clave en el ámbito emocional para la organización. El entusiasmo que emana de un líder puede impulsar a todo el grupo en esa dirección. Esto indica la gran importancia del mismo dentro del equipo, por lo que su actitud frente a éste puede ser favorable o no en la conducción del grupo de trabajo.

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Entre las actitudes favorables que debe tomar el líder al momento de conducir los grupos de trabajo, están:

  • Saber trabajar en equipo.
  • Evaluar los resultados.
  • Darle participación a los demás en la toma de decisiones, especialmente en las que ellos van a incursionar.
  • Compartir éxitos y fracasos.
  • Informar.
  • Reconocer buenas acciones.
  • Ser guía, orientador.
  • Permitir y fomentar la formación y crecimiento de otros futuros líderes.
  • Dar buenos ejemplos: seriedad, capacidad, respeto, puntualidad, madurez emocional y prudencia, etc.
  • Mejorar el ambiente de trabajo en términos generales.
  • Mantenerse actualizado en la tecnología.
  • Fomentar la iniciativa y creatividad.
  • Usar al máximo la capacidad de los recursos humanos disponibles.
  • Motivar a los demás miembros del equipo a trabajar.
  • Dar órdenes factibles de cumplir.
  • Delegar eficientemente.
  • Realizar reuniones periódicas informativas y de coordinación.
  • Comunicación de forma permanente y eficaz
  • Defender y representar dignamente a los demás miembros.
  • Demostrar control emocional.
  • Corregir en privado.

En conclusión, debemos recordar que el trabajo en equipo implica la unificación de esfuerzos de todos los miembros de modo que la misión del grupo sea cumplida de una forma rápida, sencilla y eficiente. Por esto decimos que trabajar realmente en equipo significa lograr que la suma de 2 + 2 sea igual a 5, y con esto comprobar que efectivamente, la unión hace la fuerza.

Fuente: Robbins, Stephen P., Comportamiento Organizacional: Concepto, Controversias y Aplicaciones. Prentince Hall Hispanoamericana, S.A., México, 1994. Ovalle, Lucía. Hacia una Comprensión de las Relaciones Humanas. Su Aplicación en el Trabajo. Editora Centenario, S.A., República Dominicana. 4ta Edición. 1999. Goleman, Daniel. La Inteligencia Emocional en la Empresa. Javier Vergara Editor, España. 1999. Ovalle, Lucía.  Eficiencia Gerencial. Un Reto Para el Siglo XXI. Editora Corripio, C. por A. República Dominicana. 1996.

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