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La Vergüenza, gran obstáculo para nuestro bienestar

Por Juan Carlos Cubeiro

Ayer, recién llegado de Santiago, me di el primer baño estival en la piscina de la urbanización. Hoy, comida familiar en La Maruca (Castellana, 212) para seguir celebrando el cumpleaños. Disfrute compostelano (en Sixto el viernes y en El Papatorio el sábado) y cántabro este fin de semana.

El Dr. John Amodeo, autor de ‘Amor y Traición’, escribía el pasado domingo sobre ‘El furtivo obstáculo que socaba nuestro bienestar‘. Se refería a la vergüenza, una barrera fundamental a muchas relaciones satisfactorias.

Se habla mucho del miedo (miedo a tomar decisiones, miedo a avanzar) pero la vergüenza es una emoción más oculta, más sutil. Una generadora de comportamientos contra el amor y la intimidad. Se manifiesta tóxicamente como energía física: nos debilita, a través de creencias limitadoras. Actúa en el cerebro reptiliano: lucha, bloqueo o huida, de la cabeza a los pies. Una incomodidad (“no creo que lo merezca”) que se manifiesta en declinar ofertas que pueden ser interesantes, en dedicar más tiempo de lo necesario a las tareas, en “meterse en la cueva” en lugar de expresarse.

El autor se refiere al libro clásico de Gershen Kaufman, ‘Shame: The power of caring’ (Vergüenza: El poder del cuidado), en el que se explica que las personas con un alto sentido de la vergüenza la transfieren a otros, aunque sean las que más les quieren y más se preocupan por las avergonzadas.

El Dr. Amodeo se refiere también a la arena política. Con demasiada frecuencia, hay políticos que atacan a sus rivales proyectando su propia vergüenza. “Cuando sentimos un robusto valor por un@ mism@, nos preocupamos mucho menos de lo que la gente piensa de nosotr@s y no nos embarcamos en conversaciones de adolescentes”.

¿Qué hacer para no sentirnos “avergonzad@s de nuestra vergüenza”? En primer lugar, ser conscientes, darnos cuenta de ella. En su práctica terapéutica, Amodeo invita a sus pacientes a hablar de lo que les provoca vergüenza, y eso les debilita menos. Reconocerla es un gran paso en el desarrollo personal.

La vergüenza es parte de nuestra condición humana, y la hemos generado a lo largo de nuestra vida (por no considerarnos merecedores del cariño de los demás, por preferir estar solas). El “almacén de vergüenza” que hemos depositado en nuestro cerebro, en nuestra alma, puede provocar que narcisistas desaprensivos se aprovechen de nosotr@s y que no salgamos del “círculo vicioso” del inmovilismo, a pesar de nuestro talento.

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Quitarnos el cepo de la vergüenza es para valientes. ¿Por qué no te das, por fin, algo de espacio para ti y dejas de castigarte sin motivo? En un TED muy interesante, Brené Brown nos anima a “Escuchar a nuestra vergüenza“. El Centro para curar la vergüenza nos ofrece webinars gratuitos y artículos de Bret Lyon y Sheila Rubin. En cualquier caso, es muy recomendable ponerse en manos de un/a especialista.

El antídoto de esta dañina vergüenza, injustificable, es tratarte con auténtica amabilidad. Todo cambia si tu mirada cambia.

Mi gratitud a John Amodeo por sus reflexiones y consejos prácticos.

Fuente: https://juancarloscubeiro.com/2022/07/la-verguenza-gran-obstaculo-para-nuestro-bienestar/?utm_source=mailpoet&utm_medium=email&utm_campaign=nuevo-articulo-en-hablemos-talento-juan-carlos-cubeiro_2

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