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Evolución de la estructura organizacional: de jerarquía a comunidad

por Alejandro Nava Ortega

La estructura organizacional de una empresa es el sistema que define cómo se organizan las actividades, incluyendo la distribución de tareas, la supervisión y la coordinación. Esta estructura ayuda a determinar cómo opera la empresa y puede influir en su eficiencia y capacidad para alcanzar sus metas. Las estructuras organizacionales pueden variar ampliamente, desde estructuras jerárquicas tradicionales hasta estructuras más planas y flexibles.

Definitivamente la innovación, la alta cooperación y la flexibilidad son virtudes extremadamente valoradas en esta era del conocimiento y que deben existir dentro de las organizaciones que aspiran a ser altamente competitivas en un entorno cada vez menos predecible y extremadamente cambiante.

La gran mayoría de las estructuras organizacionales actuales están diseñadas para tener procesos cada más eficientes, trabajadores enfocados en altos resultados y para generar productos y servicios de la más alta calidad. Sin embargo, estas mismas organizaciones no están diseñadas ni alineadas para provocar constante innovación, alta colaboración y mucho menos para ser adaptables y flexibles.

La innovación de la estructura organizacional no sucede sin cambio estructural

Una cosa es hablar de innovación continua y creatividad, y otra cosa es tener una organización diseñada para ello. La brecha tiene que cerrarse transformando la estructura organizacional de jerarquía a una comunidad colaborativa. De la cultura del “yo creativo” a la “cultura Wiki”, símbolo indiscutible de la cultura de colaboración.

Escuchamos continuamente que distintas organizaciones progresistas están evolucionando sus esquemas jerárquicos y los están trasladando a formatos cada vez más horizontales. Están transformando la burocracia y la están convirtiendo en una comunidad, rompen los esquemas tradicionales y están innovando en la manera de administrar. Están formando verdaderos equipos autónomos, desarrollando procesos altamente innovadores y liberando cada vez más la capacidad individual de cada colaborador.

La comunidad, el entorno ideal para la creatividad

En un entorno de comunidad y con pocas jerarquías es donde la gente puede generar procesos sinérgicos altamente creativos y convertirse en fuente de constante innovación. La comunidad tiene la capacidad de ser mucho más flexible y adaptable que la jerarquía, es mucho más sencillo desarrollar esquemas de alta colaboración y participación activa de todos los involucrados y generar valor a un nivel superior.

Estamos dejando atrás la era del genio solitario y estamos entrando a la era de la comunidad creativa. Un individuo, aunque sea muy capaz, talentoso y creativo, genera un número limitado de ideas; mientras que en la comunidad se producen un sinfín de ideas continuamente y pareciera que su potencial es infinito.

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Las organizaciones deben ir buscando formas adecuadas y funcionales para ir transformándose en esquemas cada vez más comunitarios: proyectos movidos por equipos interdepartamentales, liderazgo cada vez más liberador y menos controlador, empowerment a los equipos (en contraposición al empoderamiento solo de los individuos), sesiones de trabajo que despierten la creatividad, rendición de cuentas grupales en cada equipo de la organización, desmantelamiento de las jerarquías de aprobación, disminución significativa de los niveles organizacionales y creatividad como parte de las responsabilidades laborales.

Ser como los Kibutz

Un ejemplo de comunidad creativa e innovadora son los Kibutz, comunidades israelíes con 100 años de existir caracterizada por su administración democrática, responsabilidad por el bienestar de cada uno de sus miembros, por la salud y la educación, la colaboración de los medios de producción o consumo.

Estos grupos han demostrado al mundo el poder de la comunidad. En medio del desierto, en un país en constante guerra, con recursos limitados, se han transformado de comunidades agrícolas a empresas tecnológicos.

El Kibutz Shamir, establecido en las alturas del Golan en 1944, tuvo como principal actividad la agricultura; sin embargo, en 1972 fue fundada en el kibutz la fábrica de lentes bifocales Shamir, la cual desarrolló rápidamente nuevas tecnologías que la transformaron en una potencia mundial en la producción de lentes progresivos. En el 2005, la Industria Óptica Shamir se convirtió en la primera compañía israelita que llegó a la bolsa de valores de la NASDAQ. Además de óptica fabrican miel y están en la industria turística. Todo esto se desarrolla en una estructura que fomenta la innovación, buscando lo que pueden crear con sus recursos limitados, pero con sus ideas ilimitadas. El factor comunidad es clave para esta evolución.

¿Qué puedes tomar de los kibutz?

Los kibutz son responsables de crear el primer sistema de mensaje instantáneo llamado ICQ. Algunos Kibutz sobresalientes son: Yizre’el, con sistemas robotizados de limpieza de piscinas; Hatzerim, con su revolucionario sistema de irrigación por goteo y Givat Oz, productora de aromas y fragancias comprada por la norteamericana International Flavors & Fragances. Colaboración, energía colectiva, pasión, propósito y liberación del talento, son elementos distintivos de los Kibutz. Estas cualidades pueden ser replicadas en cualquier organización.

Con dinero se puede comprar el tiempo y la espalda de cualquier persona pero no su alma, mente o corazón. Los líderes de los Kibutz saben que el ser humano da lo mejor de sí y es productivo cuando está completamente conectado con un propósito trascendente y con una comunidad. Las comunidades hacen que las personas se conecten y pongan sus mentes, su iniciativa y sus ideas a favor de la organización.

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Es tiempo de evolucionar

En la medida en que más rápido las estructura organizacional de un negocio evoluciona, más competitivos serán. Algunos puntos que se pueden implementar de forma práctica:

  1. Invitar a toda la organización a definir una cultura distintiva. Reinventar la cultura de trabajo actual y establecer una donde todos se sientan parte y, en conjunto, establecer las formas de trabajo, colaboración y políticas organizacionales.
  2. Quitar los comités de aprobación y dejar que las personas tomen responsabilidad de sus implementaciones. Menos control y mayor libertad.
  3. Establecer objetivos colectivos. No todos los objetivos deben ser individuales. Se debe sustituir gradualmente la competencia excesiva por colaboración y cooperación.
  4. Proyectos paralelos colaborativos de innovación. Además del trabajo cotidiano, asignado al 80% del tiempo, cada persona puede dedicar el 20% a un proyecto colaborativo con grupos eclécticos que unen su expertise y capacidad para diseñar o mejorar aspectos específicos de la organización.
  5. Poner como requisito a los líderes implementen las ideas de los demás. No todo puede venir de ellos. Deben buscar las joyas de la innovación dentro de sus equipos.

Estos son algunos cuantos ejemplos, sin embargo, cada organización puede evolucionar de formas muy dinámicas y creativas. Es tiempo de evolucionar de la jerarquía a la comunidad. Estaremos viendo en los próximos años muchos nuevos modelos creativos organizacionales con el fin de liberar el gran potencial y talento humano que actualmente existe. La prontitud con lo que lo hagan las empresas les implicará una ventaja competitiva significativa.

Fuente: https://emprendedor.com/evolucion-de-la-estructura-organizacional-de-jerarquia-a-comunidad/

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