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Los 5 mandatos inconscientes de tu infancia.

Por María Mikhailova

¿Eres de esas personas que como yo durante muchísimos años de mi vida buscas la aprobación de los demás? Entonces este post en el que te hablaré de los 5 mandatos inconscientes de tu infancia puede interesarte.

Es posible que hayas escuchado en más de una ocasión los siguientes consejos:

No busques agradar a otros. Deja de vivir de acuerdo a las expectativas de otros. No busques aprobación ajena.

Pero la realidad es que se trata de algo simple y tan difícil a la vez. Lo sé porque consciente e inconscientemente he buscado agradar a tantas personas… Y puedo asegurarte: es muy difícil, muy incómodo vivir así. Pues dejas de ser tú misma.

Por qué buscamos la aprobación de los demás

Pero ¿a quién tratamos de agradar realmente? Todo parte de las heridas de nuestra infancia y el agrado muchas veces va dirigido a nuestros padres. La figura de la madre aquí es esencial, incluso si el vínculo con ella no es muy sólido, como era mi caso, pues fui criada por mis abuelas (abuela y bisabuela maternas, así como una tía abuela).

¿Pero qué es esto de la aprobación de los demás? Es como si buscáramos la aprobación de sentirnos valiosos, como si otros tuvieran que darnos este permiso, pues por ti misma no lo puedes tener.

Y cuando te das cuenta de este absurdo en toda su magnitud, se produce lo que en Coaching llamamos el momento ahá, revelación o insight. Te das cuenta de algo muy muy simple pero que toda tu vida se te ha pasado desapercibido.

Pero antes de ofrecerte un sencillo y poderoso recurso para trabajar con la necesidad de la aprobación ajena, quiero hablarte de los 5 mandatos inconscientes de nuestra infancia, la razón por la que a menudo vivimos buscando aprobación de la familia, especialmente de las figuras de madre y/o padre.

Verás, además, cómo estos mandatos inconscientes tienen mucho que ver con nuestras heridas emocionales de la infancia.

Qué son los mandatos inconscientes de la infancia

Se trata de mensajes profundos y dañinos que nuestros padres nos han transmitido en los primeros años de vida (aunque también posteriores), de manera verbal o no verbal, a menudo de forma totalmente inconsciente (pues ellos también vienen tienen estos mandatos, a menudo sin saberlo).

No es que tuviéramos necesariamente padres malvados que querían hacernos daño a propósito. Más bien todo lo contrario: su intención puede ser incluso positiva, pero el efecto que surte en nosotros estos mensajes es realmente negativo. Pues tienen que ver con creencias limitantes del clan, de los propios padres o cuidadores, así como de sus propias heridas de la infancia que ellos arrastran.

También pueden deberse a experiencias concretas que nuestros progenitores vivieron poco antes o en el momento de nuestro nacimiento. En realidad, se trata de estrategias de supervivencia, aunque como verás la primera suena a justamente lo contrario de vivir.

No obstante, para entender estos mensajes debes tener en mente que todos tienen una intención positiva y un sentido de protección. Por lo que no se trata de culpar a los padres, sino de entender qué mensajes nos han traspasado y cómo podemos dejar de vivir de acuerdo a esos mandatos.

1# Mandato inconsciente «no vivas»

Ya sabes que siempre hablo en primera persona. Pero hoy quiero hablarte de 5 personas, alumnas o clientes míos. A todos les he cambiado nombres para preservar su privacidad.

Este primer mandato forma parte de esos programas inconscientes que nos marcan desde nuestra infancia y que influyen a la hora de no poder decir NO, no permitirnos autorrealizarlos, mostrarnos, programas que además potencian nuestro miedo a la crítica y al éxito.

En este caso voy a hablarte de Juan con quien trabajé hace años en un proceso de coaching. Juan tenía un sueño: poder vivir de su proyecto digital que tenía una pinta increíble (ya tenía su blog montado con artículos de gran valor publicados). Pero no conseguía mostrarse. Siempre se ponía trabas y límites.

Al trabajar con él descubrimos un programa inconsciente de su infancia y un gran miedo a ser criticado. Todo partía del mandato inconsciente NO VIVAS.

¿Qué es esto en realidad? Pues que en su infancia o incluso antes de nacer experimentó la herida de rechazo, la idea de que tal vez no debía nacer o venir a este mundo o que era un estorbo para la familia, pues nació en un momento complicado. El caso es que este miedo al rechazo le impedía mostrarse como era, pues temía recibir críticas y juicios de los demás.

Este miedo es muy habitual y como ves nos aleja del éxito. Porque si mi mandato es «no vivas», ¿acaso podré alcanzar el éxito en mi vida? Los muertos no triunfan, pues la vida es el triunfo, la muerte no lo es.

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Y esto, curiosamente, tiene mucho que ver con poner límites a los demás. De hecho, este fue un trabajo que tuvo que realizar Juan a lo largo de nuestro proceso: aprender a poner límites con respecto a su familia.

Y es que cuando vives con miedo atroz a ser criticado, en realidad no estás preparado para darle una respuesta contundente a la otra persona, poder decirle: hasta aquí.

2# Mandato inconsciente «no seas tú mismo»

Este segundo mandato lo veo muy relacionado con la herida de humillación: NO SEAS TÚ MISMO. Es decir, hay un mensaje implícito del tipo: ser como eres está mal.

¿Qué quiere decir este mandato? Para entenderlo te pongo de ejemplo a una de mis alumnas de ediciones pasadas de SelfCoaching: Lola.

Lola compartía en nuestras sesiones grupales que su madre siempre la criticaba de pequeña, repitiendo que se parecía demasiado a su padre, del que estaba divorciada.

«Es que hija mía, ¡eres igualita a tu padre!», le decía cuando Lola hacía algo que a su madre no le gustaba.

Y así Lola decidió siendo niña que sería como su madre quería que fuese, se convirtió en esa niña buena y obediente, dejando de escucharse a sí misma y volcándose en agradar a su madre y a los demás.

Y de pronto con más de 40 años descubre que no ha vivido su propia vida, pues siempre estaba más pendiente de lo que otros esperaban de ella que de saber lo que realmente quería.

¿Qué le sucedió toda la vida? Pues que no sabía poner límites a los demás: siempre era esa ayudadora y salvadora de otros, pero no se ayudaba ni se salvaba a sí misma. Vivía por y para los demás, tratando de agradarles para recibir su aprobación.

Aprender a poner límites fue clave para ella para poder sanar y ponerse en primer lugar.

Empezó a pensar por ella y algunos familiares y amigas llegaron a decirle que ahora era egoísta y sólo se preocupaba por sí misma. Pero eso fue muy muy necesario para que Lola pudiera sanar. Por fin, pasados los 40 años se convertía en la persona más importante de su vida.

Yo me veo muy reflejada en la historia de Lola y pasé por casi lo mismo que ella. Así que sé de primera mano lo transformador que es ponerte en el centro de tu vida, lo necesario e importante que es.

3# Mandato inconsciente «no seas niño»

Aquí toca un mandato que es de mis «favoritos». Y lo llamo así porque es el que está ligado a la herida de injusticia y es el que más viví yo.

Y te comparto el caso de Matilde que cuando era pequeña, vivía con el miedo y la creencia de que no debía jugar con muñecas, pues su padre la regañaba mucho, diciéndole que ya era muy «mayor» para seguir jugando con muñecas, aunque Mati sólo tenía 10 años.

Cosas como ésta estaban a la orden del día: no hagas esto, no hagas lo otro, vas a romper este jarrón, ¡has pintado en el suelo y lo has manchado! Regañinas, castigos y mucha severidad.

Los padres que son tan estrictos y duros con sus hijos, no permitiéndoles ser niños, disfrutar de su infancia, realizar juegos ruidosos, correr y saltar, mover cosas en casa para construir castillos, porque desordenan o manchan… al final generan en ellos una personalidad que no se permite equivocarse en la edad adulta o, peor aún: no se permiten disfrutar de la vida.

También afecta a nuestra creatividad, a nuestra idea del éxito. Pues para tener éxito es importante probar cosas diferentes y equivocarte. Pero si no te atreves a hacerlo, entonces tampoco lograrás tener un resultado que deseas, ya que en algún momento hay que empezar.

¿Cómo afectó este mandato a Matilde en su relación con los demás? Tenía que ser una persona perfecta para el resto: una buena madre, una buena esposa, una buena trabajadora que no se permite descansar ni poner límites a sus hijos, su pareja o superiores.

En el trabajo se quedaba más tarde que nadie y volvía a casa muy cansada, sin permitirse tomar un baño ella sola, pues se volcaba enseguida en sus hijos y así hasta que se acostaba.

Vivía con mucho estrés y tenía dolores en el cuerpo constantemente, pues el cuerpo le gritaba que debía parar, pero ella no le hacía mucho caso.

Gracias a uno de mis cursos empezó a darse cuenta de todo esto y a poner límites a los demás. A no hacer más trabajo del que le correspondía y a tomarse pausas de descanso para ella misma. Avanzó muchísimo en este sentido.

Como ves, el no permitirnos ser niños nos hace vivir con muchas tensiones en la vida adulta.

4# Mandato inconsciente «no sientas»

Este mandato afecta especialmente a los hombres, aunque también afecta a no pocas mujeres. Tiene que ver con la absurda idea de que «un hombre no debe llorar ni mostrar sus sentimientos».

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Así, muchos padres, madres y abuelas trataban a los niños con ese mandato de: no llores, sé fuerte, no es para tanto, aguanta las lágrimas, no muestres tu debilidad, etc.

Veo este mandato muy relacionado con la herida de traición. Pues cuando nos volvemos adultos, nos colocamos la máscara de una persona controladora que no debe mostrar sus sentimientos, sino dar la imagen de que todo está bien, todo está bajo control.

¿Y qué ocurre cuando no nos permitimos mostrar nuestros sentimientos? Pues que los guardamos dentro, como le ocurría a Fernando.

Vivir desconectado de sus emociones le impedía entender qué le pasaba, por qué no lograba tener relaciones de pareja sanas, pues si bien su vida profesional iba bien, en lo personal no conseguía expresar sus necesidades, abordaba el conflicto alejándose de la otra persona y sufría en silencio…

El trabajo que tuvo que realizar en uno de mis cursos fue profundo y muy necesario: vencer su miedo a mostrarse vulnerable y empezar a hablar de sus sentimientos y emociones con la pareja. De hecho, gracias a este cambio, consiguió rehacer su relación y hasta tuvieron un hijo.

Y es que cuesta mucho quitarse la coraza del fuerte para darte cuenta de toda esa vulnerabilidad que habita en tu interior, todas esas emociones reprimidas que no nos han permitido expresar de pequeños…

Pero es de vital importancia si queremos estar sanos, emocional y físicamente, pues lo que no expresamos se queda atrapado en nuestro cuerpo y se somatiza, produciéndonos incluso enfermedades físicas.

El problema con respecto a buscar aprobación de los demás radica en no poder expresar tus necesidades. Pues al no permitirnos sentir ni conectar con las emociones, también bloqueamos nuestras necesidades reales, vivimos completamente desconectados de ellas.

5# Mandato inconsciente «no hagas»

Este mandato parte a menudo de la sobreprotección de los padres que desean ayudarle en todo a su hijo para que éste no lo pase mal intentándolo, no se equivoque, no se frustre… Es decir, que tenga una vida más fácil.

Pero a la larga lo que consiguen es que el niño se siente incapaz, no se atreve a más, le da miedo mostrarse, luchar por lo que realmente quiere.

En mis cursos y formaciones me encuentro a menudo con personas que tienen este mandato inconsciente. Este era el caso de Vero que no se sentía feliz en su trabajo, pero no se atrevía a cambiar su situación.

Decía que necesitaba siempre escuchar la opinión de su familia y su pareja antes que dar el paso… y como ellos no la estaban apoyando, no se atrevía a hacerlo sola.

En realidad, tenía mucho miedo de hacer algo que luego saliera mal, de lo que pudiera arrepentirse y que más adelante su propia familia le pudiera reprochar. Prefería quedarse en un trabajo seguro, aunque aburrido, que probar suerte e iniciar una vida llena de aventuras.

La herida que también veo asociada a este mandato es la de abandono, pues las personas que han sufrido una pérdida de apoyo en su infancia, buscarán esa aprobación y ese apoyo en su vida adulta.

Aunque también puede deberse a la excesiva protección de los padres, que tratan de resolverles todos sus problemas a sus hijos, que sería el caso contrario del abandono.

Vero aún está aprendiendo a ser más autónoma, a escucharse y a respetarse más, a dar esos pequeños pasitos para sentirse un poco más segura de lo que hace.

Visualización para dejar de buscar la aprobación de los demás

Así que quiero que te tomes unos segundos de tiempo y lentamente trates de sentir esa frase: cuando busco aprobación de los demás, estoy buscando su permiso para ser, para existir, para sentirme valiosa, para ser yo misma… y es que en realidad les estoy pidiendo permiso para vivir.

Wow… ¿no te parece totalmente estúpido, absurdo, ridículo, hastas cómico pensar que alguien más en este mundo debe darte permiso para vivir?

Así que respira hondo, suelta… Y permítete darte cuenta de que nadie es más que tú: ni tu padre ni tu madre ni tu jefe ni tus clientes ni el gobierno ni el banco ni la amiga ni el amigo ni la pareja ni el hijo ni la hija… nadie.

Nadie más que tú.

Cierra los ojos e imagínalos a todos delante de ti. Esa masa gris liderada por dos, tres, cinco personas clave de las que más buscas su aprobación. Están ahí mirándote, diciéndote con su mirada seria y castigadora de que no eres suficiente, no serás capaz, no sabes, no vales, no puedes, no debes… Imagínalos como una sombra gigante y amenazante delante de ti.

Y ahora diles: gracias, pero no os necesito. Sé que yo valgo, sé que yo puedo, sé que yo debo, soy capaz. Y respira. Respira hasta que notes que toda esa masa gris se va disipando, con cada respiración se va alejando, se va diluyendo con el aire.

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Es importante que mientras respires tomes una postura de Rey, de Reina. Que te llenes de dignidad, seguridad, confianza y también amor. Pues sintiendo amor te sientes más fuerte, más confiada, más segura, más grande.

Ellos, esa masa gris, no son reales. No son más que tus miedos, tus fantasmas, los mandatos inconscientes de tu infancia que hablan a veces de manera verbal y otras de forma imaginaria a través de sus cuerpos. Pero ellos no son verdad. No saben ni conocen tu verdad. Pues la verdad es únicamente tuya.

Puedes imaginar cómo sus cuerpos se van volando cual fantasmas oscuros, cómo se los va llevando el viento o un huracán. Y tú estás en la Tierra, anclado al suelo, firme, con dignidad, convicción y amor.

Y te repites: gracias, pero no os necesito. Soy fuerte, soy vulnerable, soy imperfecta y soy perfecta tal como soy. Yo valgo, yo puedo, soy Amor.

Cómo deshacer los 5 mandatos inconscientes de la infancia

¿Te ha resonado alguno o varios de estos mandatos? ¿Te gustaría trabajarlos? Tengo una buena noticia para ti. Te invito a adquirir los 5 Webinars de las heridas de la infancia.

En estos webinars trabajamos de manera profunda una por una las 5 heridas de la infancia, relacionadas con los 5 mandatos que te acabo de describir.

Cada uno de ellos está dedicado a las siguientes heridas de la infancia: abandono, humillación, traición, injusticia y rechazo. Y cada uno de ellos dura algo más de 2 horas y viene con su visualización correspondiente y la explicación de cómo trabajar con cada herida.

La ventaja es que no necesitas invertir mucho tiempo, sino cada semana o cada 2 semanas te recomiendo ver cada uno de estos webinars, incluso si conoces tus heridas o, al revés, si no sabes cuál es la que predomina.

Recomiendo trabajar cada una de las heridas con calma y sobre todo realizar las visualizaciones correspondientes, pues creo que muchas personas que estamos en desarrollo personal las tenemos prácticamente todas.

Al trabajar con la herida de abandono trabajarás con tu autoestima y con el miedo a la soledad y la escasez.

Al trabajar con la herida de humillación trabajarás con tu voz crítica y la emoción de vergüenza.

Al trabajar con la herida de traición estarás potenciando tu seguridad y confianza.

Al trabajar con la herida de injusticia estarás trabajando con la aceptación y con el miedo al fracaso.

Y, por último, al trabajar con la herida de rechazo estarás trabajando con la autoaceptación y el amor incondicional hacia ti misma. Esta herida viene con una visualización terapéutica muy intensa para liberarte de todo el dolor que llevas acumulando tantos años de tu vida.

Se trata de webinars grabados durante el curso SelfCoaching, en los que, además, resuelvo dudas en vivo de las alumnas que estaban en directo, por lo que es posible que te resuenen algunas de sus preguntas.

Creo que es una opción muy buena para personas que no tienen mucho tiempo o no pueden invertir en SelfCoaching ahora, pero desean realizar un trabajo de autoconocimiento y sanación a un nivel más profundo.

Para acceder a estos webinars, simplemente realiza el pago en este enlace y acto seguido recibirás en tu correo todos los webinars, con audios de las visualizaciones, por si las quieres realizar más veces (cosa que te recomiendo) y también las diapositivas con los ejercicios y explicaciones.

Además, te incluyo ejercicios adicionales para seguir trabajando las heridas por tu cuenta.

El acceso a todo ello lo tienes de por vida, así que puedes empezar a mirar los webinars ahora o cuando quieras.

Y para terminar, me gustaría preguntarte: ¿te ves en alguno de estos mandatos inconscientes? ¿O en alguna de las 5 heridas de la infancia?

Fuente: https://mariamikhailova.com/2023/01/02/mandatos-inconscientes/

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