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En mi empresa eso no funciona
31 Oct
2019
Escrito por juancarlos

En mi empresa eso no funciona »

por Juan Pablo Sanchez
No nos engañemos.
Existen muchas empresas de todos los tamaños que, a pesar de erosionar, desgastar e incluso quemar mental y emocionalmente (muchas de forma inconsciente) a sus colaboradores, siguen vendiendo, facturando, cobrando y, por tanto, perdurando en el tiempo.
Y aquí surge una reflexión que se hacen muchos pequeños, medianos y grandes empresarios.
Si yo soy uno de esos empresarios o directivos a los que le va más o menos bien, económicamente hablando, ¿por qué debería cambiar mi cultura y valores respecto a la forma de gestionar personas?
Porque tampoco es que las “maltrate”. En realidad, no hay mal clima de trabajo en mi empresa. Solo hay momentos “difíciles” en los que perdemos los nervios, como en cualquier otra empresa. Nada más. “En todas partes cuecen habas”.
¿Por qué…, esto de la inteligencia emocional o la felicidad, qué es?
¿Una moda que vende “bienestar enlatado” y maquillado con promesas de interesantes mejoras en los beneficios económicos a medio y largo plazo? Yo tengo que pagar las nóminas todos los meses.
En cualquier caso, desarrollar nuevas habilidades directivas supone introducir cambios a algo que ya tengo establecido y que me está funcionando (con algunos problemas, pero funcionando).
Insisto, ¿por qué debería cambiar nada en cuestión de personas? Si ya me va bien.

El siglo XXI nos enfrenta a los desafíos de un cambio de era
29 Oct
2019
Escrito por juancarlos

El siglo XXI nos enfrenta a los desafíos de un cambio de era »

Por: Jaqueline Pels
Si a un señor feudal le hubiéramos dicho que en un futuro los reyes no serían las figuras políticas más importantes, que sus siervos iban a tener el derecho a voto igual que él, que el agro no sería el centro de la economía, que las ciudades albergarían la mayoría de la población, que los caballos no serían el medio de transporte y, que la comunicación no usaría por postas o palomas mensajeras; seguramente se hubiera reído cual si fuéramos bufones en su corte. Hoy estamos viviendo un cambio de era, un período de transición igual de radical. Estos momentos son excepcionales, la humanidad los ha transitado pocas veces. Vivirlo es un privilegio, pero, también, una incógnita.
Tanto desde la literatura de difusión (ej. autores como Yuval Harari con sus libros Sapiens y De Animales a Dioses), como desde la investigación académica (ej. estudiosos como Jan Rotmans de la Universidad de Erasmus), hay hipótesis que sugieren cómo podría ser este futuro. Estos escritos buscan mostrarnos el punto de llegada. El foco de este artículo no está en vislumbrar cómo será o debiera de ser el futuro; el foco es ayudarnos a transitar mejor el camino, poder entender el proceso de cambio de era.
Ya en 2015, el Papa Francisco I, remarco que no estamos viviendo una era de cambios sino un cambio de era. ¿Qué distingue una era de cambios de un cambio de era?
Primero, en las eras de cambio las transformaciones se aceleran, pero no modifican su lógica (por ejemplo, a lo largo del Siglo XX, los autos se vuelven tecnológicamente más sofisticados, pero no cambia el medio de transporte). Por el otro lado, los cambios de era tienden a ser procesos transversales.

La obsesión por hacer y el desprecio por pensar
28 Oct
2019
Escrito por juancarlos

La obsesión por hacer y el desprecio por pensar »

Por Carlos De La Ossa
Está demostrado que hacer más no significa obtener mucho. Esta probado que la productividad no tiene una relación directamente proporcional con la realización de tareas. Pero, aunque el enunciado suene elemental y básico, son muchas las organizaciones y los líderes que siguen cayendo en la trampa del hacer.
Asimile la importancia que tiene pensar y planear, antes de lanzarse a la acción, para optimizar los resultados y el consumo de recursos.
Vivimos actualmente una era de ofuscación por el hacer. Empresas y personas parecen estar poseídas por una obsesión por el hacer y un desprecio por el pensar. Hacer sin parar, esa parece ser la consigna del éxito para muchos.
Sin quererlo, nos dejamos convencer de que dejar de hacer es malo, mientras que hacer mucho y estar muy ocupado es un gran indicador de productividad y rendimiento.
Sentarse a pensar, planear, organizar y cuestionar los métodos se ve hoy como una perdida de tiempo, un desperdicio de recursos y un atentado a los resultados. Estamos tan empeñados con el hacer que cuando algo sale mal, cuando los resultados obtenidos no son los esperados, nuestro primer diagnóstico es: «algo hicimos mal».
La resignación de las empresas y personas «apagadoras de incendios diarios» sorprende. Desconcierta ver a las organizaciones y sus funcionarios sumidos en una dinámica frenética de tareas sin sentido, reprocesos y desordenes corporativos.

Los problemas de la pasividad en las empresas
25 Oct
2019
Escrito por Juan Carlos Valda

Los problemas de la pasividad en las empresas »

Por César Piqueras
De los muchos males por los que puede cerrar una empresa, uno de los más críticos es la pasividad de las personas que trabajan en ella. Cuando la pasividad entra en la empresa, se compromete el futuro de la misma…
¿Qué es la pasividad? En realidad es una actitud, una forma de estar de las personas que trabajan en ella, un «me da igual», un «total para lo que me pagan…», un «tampoco pasa nada si…»… o lo peor de todo, una actitud en la que no tenemos el foco en la satisfacción del cliente.
En definitiva somos pasivos cuando no estamos pendientes del negocio al 100%
Reflexioné sobre esto hace bien poco. Hace un par de semanas estaba comiendo en un restaurante de Astorga como premio final a la recién acabada Ruta de la Plata, era uno de esos lugares de precio medio en los que no sólo quieres recibir un buen producto, sino que además esperas un buen servicio.
Pero los camareros estaban laxos, con esa forma de trabajar en la cual hablan demasiado entre ellos, se escuchan demasiadas bromas, y sobretodo no atienden las necesidades de un cliente que espera ser atendido con cierta agilidad y profesionalidad. No es que yo sea así de raro, es lo que esperamos todos cuando somos clientes.
La experiencia del cliente en un restaurante se ha estudiado mucho, y depende una vez más de los tres factores que ya he comentado otras veces, adaptado a la hostelería serían: producto, atención recibida y calidad del lugar. Si uno de estos falla, falla la experiencia del cliente. Y el cliente no repetirá.

Un vistazo general sobre la productividad
24 Oct
2019
Escrito por Juan Carlos Valda

Un vistazo general sobre la productividad »

Por Rubén Alzola
Hablaré hoy de mi visión sobre la productividad personal, una visión que ha ido evolucionando según he ido leyendo, formándome y experimentando, en carne propia y ajena, sistemas y técnicas diversas.
Si hablamos de productividad personal, en mi opinión, hay dos conceptos fundamentales: el control y la perspectiva. Considero que la clave del éxito de la productividad personal es unir ambos mundos, algo que no había conseguido, por ejemplo, la gestión del tiempo.
Por cierto, el orden de los factores sí altera el producto; el control debe preceder, necesariamente, a la perspectiva.
¿Qué es el control?
El control es la capacidad de asumir el mando de tu día a día, de ser el capitán de tu propia nave. Es requisito imprescindible porque, sin control, es imposible encajar (léase planificar) una actividad tan importante como pensar. Tiempo de calidad para pensar implicará perspectiva.
El mundo del control es el mundo de las técnicas encaminadas a luchar contra nuestros principales “ladrones de foco”. Antiguamente se hablaba de ladrones de tiempo pero es que, además de tiempo, estos ladrones nos roban la capacidad de enfocarnos “en lo que hay que hacer”.