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Quien eres es tu elección

por Pablo Arango

Ya había escrito sobre esto, pero como considero que es lo más importante para lograr nuestras metas, alcanzar nuestros sueños y vivir la vida que deseamos vivir, creo que es oportuno hacerlo de nuevo.

Tu puedes ser lo que quieras ser; tu identidad, tu personalidad es tu elección.

Mientras que existen factores genéticos que te pueden impedir sobresalir en ciertas actividades; por ejemplo, con mi 1,78 era casi imposible, por mucho que lo hubiera deseado,  tener una brillante carrera en la NBA.

Tampoco me hubiera servido mi altura para destacar en la natación; entre más largos piernas y brazos, mayor tracción e impulso se obtiene bajo el agua.

Factores anatómicos aparte, sobre lo que si tenemos absoluto control es sobre nuestra personalidad.

Es cierto que la mayoría de los rasgos de nuestra personalidad vienen dados de fábrica. En nuestra información genética viene grabada nuestra manera de ser.

Sin embargo, eso no quiere decir que estamos condenados, que nuestro destino es inalterable. De nuestra personalidad podemos cambiar lo que queramos. Obvio, no es fácil, es muy difícil, pues estaremos intentando alterar una querencia natural. Pero es del todo posible.

Si creemos que podemos o que no podemos, en los dos casos estaremos en lo cierto. Este mensaje es tan importante que por eso pienso que vale la pena que se repita una y otra vez hasta que lo grabemos a fuego en nuestra mente.

Si tu piensas que es imposible cambiar, que eres como eres y ya está, ni siquiera intentas mejorar. Antes de empezar ya estás vencido.

Por el contrario, si estás crees que mediante el esfuerzo, la disciplina y la paciencia puedes moldear tu personalidad, entenderás que solo depende de ti realizar ese cambio. No hay excusas.

Esta es una lección que tarde mucho en aprender y que hizo que viviera muchos años por debajo de mis posibilidades, sin convicción alguna para luchar por metas audaces y gestas extraordinarias. Estaba convencido que, de no mediar un golpe de suerte, no tenía posibilidades de vivir la vida que había soñado vivir.

Ahora entiendo que lo único que nos detiene somos nosotros mismos. Tenemos el enorme privilegio de darle forma a nuestra identidad, para que así se convierta en la gran fuerza que nos impulsa hacia el progreso y no en la loza que nos detiene.

¿Cómo se produce el cambio? Despacito. Paso a paso.

Durante nuestra vida nos hemos condicionado a que ante un estímulo reaccionamos de una manera determinada. Existe una conexión estímulo-respuesta que, debido a las muchas repeticiones, es muy fuerte en nuestro cerebro.

Imaginemos un surco que une dos puntos. Cuando reaccionamos al estímulo de la manera acostumbrada ese surco se va haciendo más hondo. El tránsito continuo lo profundiza y cada vez es más difícil alterar su curso.

Sin embargo, cuando decidimos cambiar y responder de otra manera, empezamos a construir un nuevo surco en nuestro cerebro, cada vez que reaccionamos de forma diferente ante el mismo estímulo vamos afianzando la respuesta alternativa.

Mediante la práctica continuada la nueva respuesta se va haciendo cada vez más fácil, hasta que un día se convierte en nuestra manera de ser; la hemos incorporado a nuestra personalidad.

La mayoría de intentos fracasan porque pensamos que una vez tomada la decisión de cambiar el cambio se produce de manera inmediata. Como no ocurre así, y es normal que en ocasiones caigamos de nuevo en los viejos hábitos, pensamos que cambiar es imposible y abandonamos.

Piensas que no tienes fuerza de voluntad y que ‘no puedes’ prescindir de comer algo dulce después de cada comida. Sin embargo, cada vez que logras saltarte el postre, estarás creando una nueva respuesta alternativa en tu mente. Si repites esto muchas veces, esa conexión será la que luego ocupe el lugar predominante.

Si, muchas veces fallarás y te zampas el postre. “Cualquier cambio —afirmó Arnold Bennett—, incluso un cambio a mejor, siempre va acompañado de dificultades y tropiezos”. La cuestión es no abandonar cuando eso ocurra y al siguiente día volver a intentarlo.

​Quizá al principio sólo eres capaz de resistir la tentación un día de la semana. Pero puede que la siguiente semana sean dos, y la siguiente tres; poco a poco, centímetro a centímetro, empezarás a crear la nueva respuesta y haciendo más fácil que ocurra el cambio que quieres.

Cuando comprendí esto en mi vida se abrieron puertas que pensé que estaban cerradas de forma definitiva. Ahora veo un horizonte lleno de posibilidades y oportunidades. Tengo confianza en mí y en mi capacidad para crecer y progresar.

Cuando miro hacia atrás y veo el cambio que se ha producido, no puedo más que sorprenderme y alegrarme por su dimensión.

Tu también puedes, todos podemos hacerlo. Piensa en cuáles son los hábitos, respuestas, condicionamientos que te están deteniendo, que se interponen en tu camino y decídete a cambiar. No, el camino no es fácil. Pero no emprender el viaje, ni siquiera intentarlo, es peor alternativa.

Ahora tu turno. Me encantaría saber si en el pasado has tenido éxito cambiando, si has logrado dejar atrás viejos comportamientos que no contribuían con tus metas. O quizá todavía estás  en plena batalla. Puedes escribir en los comentarios y compartir tu experiencia.

Fuente https://www.notasaprendiz.com/blog/quien-eres-es-tu-eleccion

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