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Manes: “Hay que direccionar la inversión al cerebro de las personas”

Nació en Quilmes, se crió en Salto y se formó como médico en la UBA, con una maestría en Cambridge, Gran Bretaña. Fue rector de la Universidad Favaloro y en 2001 creó el Instituto de Neurología Cognitiva (Ineco). Facundo Manes es hoy el principal referente de las neurociencias en la Argentina y propone a la educación y al conocimiento como las herramientas primordiales, por encima incluso de los recursos naturales, para desarrollar el país.Recibir newsletter

En agosto, Manes inauguró el Centro Cites Ineco, un polo en el que convergen la ciencia, la salud, la innovación, la educación y también la actividad emprendedora. El proyecto, que demandó una inversión inicial de $300 millones, es el resultado de una alianza entre Ineco, la Fundación Ineco, que apoya programas de investigación específicos y el Centro de Innovación Tecnológica, Empresarial y Social (Cites), la incubadora de proyectos científicos tecnológicos del Grupo Sancor Seguros.

Los principales objetivos de Cites Ineco en cuanto a salud, explicó Manes, serán la rehabilitación integral de las enfermedades del cerebro y el abordaje de la condición autista. “Otro pilar será la educación, vamos a seguir con la tarea de educar al país y la región en cómo conocer el cerebro para vivir mejor. Desde el nuevo concepto de la antidisciplina vamos a proveer información científica de neurociencias y conducta para la economía, las políticas públicas y la salud. Queremos ser un hub de conocimiento para el Estado, las universidades, los investigadores y profesionales que quieran seguir formándose”, detalla.

-¿Cuál debería ser la primera tarea de quien salga electo presidente?

-El próximo presidente debería unirnos. Sin un proyecto estratégico de país, aunque viniera (John) Kennedy, no va a solucionar los problemas.

-Cites Ineco agrupa salud, educación, innovación y también emprendimientos empresariales.

-En la Argentina pensamos que somos recursos naturales; crecimos creyendo que estamos bendecidos por los recursos naturales. Los tenemos, pero somos el país 47 en recursos. La principal fuente de la economía mundial es el conocimiento. Exportamos insumos básicos, acero, servicios, bienes cultuales. Pero lo que nunca hicimos fue invertir seria y estratégicamente en ciencia y tecnología, ni le dimos el tiempo suficiente para que impacte en la producción. Australia tiene cuatro veces más recursos naturales que nosotros, pero en 1968 ya tenía el doble de científicos. Muchos creen que los países que invierten en conocimiento lo hacen como lujo porque ya se han desarrollado y, como tienen plata, después invierten en estos temas de manera accesoria. Es exactamente al revés. Es porque invirtieron en capital humano que lograron desarrollarse.

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-¿Cómo debe ser ese conocimiento?

-Antes que nada, debe ser inclusivo y sostenible en el tiempo, sólo así lograremos terminar con las desigualdades que hay en el país. Siempre hablamos de economía, pero nunca discutimos los dos aspectos fundamentales del desarrollo económico que es su capital humano, su salud y su educación, por un lado, y ciencia y tecnología, por el otro. Hay que apostar a la ciencia y a la tecnología vinculada a la producción como generadores de valor agregado para producir mayor riqueza, mayor calidad y mejores posibilidades de distribución. Un niño desnutrido, malnutrido o poco estimulado es un cerebro en peligro.

-¿Cómo no quedar en ese callejón sin salida?

-Las revoluciones sociales nacen de abajo hacia arriba, como el pedido de democracia. Alfonsín representó la democracia, pero la exigió la sociedad. En 1978, la sociedad no estaba masivamente pidiéndola, miraba el Mundial de Fútbol; nos guste o no, ésa es la realidad. Unos años más tarde, el 99% de la gente pidió democracia. Yo aspiro a que, en algún momento, los argentinos pidamos masivamente salud, educación, ciencia y tecnología vinculadas a la producción. No va pasar de arriba para abajo, por eso hace ocho años que recorro la Argentina incitando esto, porque si no los políticos no lo van a hacer, esto no da votos.

-La educación es un clásico en las campañas.

-Corea del Sur, hace unas décadas, era una gran villa miseria con un grado de analfabetismo bestial y hoy es una de las economías más potentes del mundo. Invirtió en ciencia, tecnología, innovación y desarrollo. En la Argentina discutimos el candidato, la foto, quién gana la elección; pero gane quien gane, si no se invierte en conocimiento, en diez años vamos a tener más pobres y más desigualdad. Acá tuvimos veranitos económicos donde la brecha social se hizo más grande, como pasó en la década de 1990. Hay que invertir en el cerebro de las personas; es el capital más importante de un país.

-¿Qué es la antidisciplina?

-Es la interacción de áreas dispares de conocimiento. Es mucho más que interdisciplina, donde hay una profesión dominante con respecto al tema a tratar. La antidisciplina es la generación de una esfera de conocimiento nuevo, de una disciplina que no existe; es un conocimiento disruptivo. Por ejemplo, uno de los dilemas actuales en el mundo es qué pasa con un auto automático. Si choca, ¿preserva la vida del pasajero o del peatón? Para resolver esto, se necesitan expertos en conductas, psicólogos, tecnólogos, programadores, abogados y filósofos; en ninguna facultad se estudia esto.

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-¿Qué aporta el estudio del cerebro a escala social?

-El paradigma económico tradicional que pensaba que éramos seres racionales cambió por las neurociencias. El estudio de la conducta y el cerebro nos dan cada vez más datos que demuestran que decidimos con los sesgos y las emociones; también desde allí se toman las decisiones políticas. Hoy sabemos que el cerebro humano termina de desarrollarse a los 20 años. Por lo tanto, políticas que apunten a la buena alimentación y estimulación para los primeros 1.000 días del niño están muy bien, pero ¿qué pasa después? Éste es un tema que la política pública algún día va a tener que tomar de la neurociencia.

-¿Algún ejemplo concreto?

-Inglaterra tiene una unidad dedicada a estudiar justamente cómo pequeños cambios en la conducta pueden mejorar el diseño y la implementación de políticas públicas referidas a la salud, seguridad vial, tema de género, etc. Uno de los problemas más importantes de la salud pública mundial es que la gente se siente sola, la soledad genera depresión y muchas enfermedades que a sistemas públicos les cuesta mucho dinero. Los ingleses crearon un Ministerio de la Soledad; éste es un ejemplo de cómo las neurociencias pueden impactar positivamente en la sociedad.

Fuente https://www.clarin.com/economia/manes-direccionar-inversion-cerebro-personas-_0_ySwpYSM6.html

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