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Jóvenes viejos

por Pablo Regent

Entrar en el segundo medio siglo de vida suele percibirse como el cruce de una línea roja que deja, a quien lo hace, fuera de la carrera ejecutiva. Si nos concentramos en puestos gerenciales, mucho se escucha acerca de que las empresas buscan personas jóvenes por estar mejor formadas en nuevas tecnologías y con una mayor capacidad de trabajo. Es posible que esto sea cierto en muchas ocasiones, pero no necesariamente sucede siempre. Hace pocos meses me tocó ser parte de un proceso de selección para una posición de vértice en la cual las capacidades que se buscaban no eran precisamente fáciles de encontrar.

Una empresa exitosa, con un historial de buenos sucesos a lo largo de un período muy largo de tiempo, debía llevar adelante un cambio de estrategia debido a la necesidad de “digitalizar” su negocio. Lo que primó en el directorio fue buscar ejecutivos con experiencia en el negocio de datos, digital o simplemente con formación tecnológica formal fuerte. Lo cierto es que esta perspectiva no consideraba la necesidad que la empresa tenía de llevar adelante los cambios de estrategia sin dejar de lado la ejecución del negocio en el hoy y en el ahora. La reconversión apuntaba a transformar el modelo sin perder de vista que se debía mantener el posicionamiento a los ojos de los clientes que hoy pagan las facturas.

Una nueva estrategia con base en un modelo diferente, pero que, a su vez, debía mantener el nivel de prestaciones de un posicionamiento que ha de seguir siendo aceptado por el mercado. No era un proyecto sencillo. Mucho menos si, además, se trataba de una firma que había tenido éxito sostenido y que, por lo tanto, contaba con un equipo gerencial orgulloso de su historia y de lo que se había logrado en el pasado.

El proceso de selección corrigió su rumbo. De buscar a un gerente experto en las nuevas tecnologías pasó a la búsqueda de un directivo con capacidad de gestionar el cambio, sosteniendo mientras tanto el orgullo y la motivación de un equipo imprescindible, tanto para el presente como para el futuro. Cuando se diseñó el perfil descriptivo del cargo quedó claro que tales condiciones muy probablemente estuvieran presentes en personas con una larga trayectoria. Este recorrido era fundamental, pues se consideró que el nuevo líder debía ser una persona que generara confianza rápidamente, y para esto era necesario tener éxitos y logros que hablaran por él.

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Lo tecnológico, las nuevas realidades, el perfil de los profesionales jóvenes, todo esto exigía una serie de competencias más propias de un directivo joven. Pero en estos perfiles quizás no se encontraba tan fácilmente la capacidad de liderar un proceso de cambio proactivo. Como suele suceder, no había alternativa ideal, ambas tenías puntos débiles. Más que buscar la mejor, la dirección decidió ir por el combo menos malo, aquel que optimiza la suma algebraica de pros y contras.

El proceso final reunió a cincuentones y hasta algún sesentón. No fue una decisión sencilla, se trataba de personas muy valiosas tanto por su experiencia como por su habilidad demostrada de gestionar “los dos mundos”. La alternativa elegida hoy está en el banco de pruebas de la dura realidad de la competencia. Todo parece indicar que fue una buena elección, pero esto se verá cuando termine el viaje en el que la empresa se ha embarcado.

Esta historia es solo eso, una historia. Pero es una que nos puede hacer pensar “fuera de la caja” cuando definimos el perfil que buscamos. Joven o “viejo” no es el dilema. Demasiados jóvenes se comportan como viejos con el añadido de que no tienen lo bueno de los años.

También hay “viejos” que solo tienen años de recorrido pues no han sabido convertir todo lo vivido en aprendizaje aplicable al futuro. Cada vez que simplificamos en categorías absolutas, nos acercamos al error. Cierto que hacerlo del otro modo lleva más tiempo y nos expone a ser señalados como personas que no están alineados con las prácticas de moda. Pero es que dirigir nada tiene que ver con la moda. En todo caso, la moda tiene que ver con algunos fracasos estrepitosos que con una perspectiva menos determinista se podrían haber evitado.

Fuente https://www.hacerempresa.uy/edicion-economia-plateada-jovenes-viejos

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