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Antes de actuar, ¡define el problema!
17 Jul
2019
Escrito por Juan Carlos Valda

Antes de actuar, ¡define el problema! »

Por Juan Sobejano – Henri Bergson decía que «en filosofía, el problema bien planteado es un problema resuelto». Me parece fundamental esta afirmación, ya que, si es cierto que el desarrollo de un proceso de innovación es clave, también lo es el punto de partida. Y desde mi punto de vista éste ha de ser un problema detectado.
La definición de innovación lleva implícita la utilidad de sus resultados, es decir, que el producto, proceso, estrategia de marketing o modelo que se defina tenga utilidad para el grupo poblacional al que va dirigido. Para que esto suceda parece claro que este grupo ha de percibir un beneficio, es decir, que resuelva un problema o satisfaga una necesidad. Por eso me parece tan importante poner el foco en el concepto de “problema”.
Un problema, al menos del tipo que a nosotros nos interesan, no puede tener una solución única. En ese caso estaríamos hablando de una Tautología, propia de la lógica formal, y no de un problema con efectos reales y, además, con soluciones diversas. Sin embargo, esta distinción implica una reflexión interesante.
Dice Kant que el sistema (el mundo, simplificando) real es producto del orden dispuesto por el sistema conceptual. En cierto modo tiene razón, nuestro entorno, la realidad socializada en que vivimos y que se fundamenta, en gran medida, en la red de relaciones que creamos y los principios éticos y económicos que nos rigen, sufre un efecto de retroalimentación constante: por un lado tenemos una serie de principios, querencias y deseos que hacen que tomemos decisiones en este sistema que es la sociedad, y por otro lado esta vida social fija en nosotros una serie de deseos y principios que nos rigen en nuestro día a día.

El management de la era digital
16 Jul
2019
Escrito por Juan Carlos Valda

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Por Gonzalo Gómez Betancourt – Si como empresarios no logramos adaptarnos a los cambios que trae consigo la cuarta revolución industrial, más temprano que tarde tendremos compañías sin futuro. 
De unos cinco años para acá los empresarios venimos observando cambios radicales en el manejo de las organizaciones, que provienen principalmente de la incorporación de las nuevas tecnologías de la información. Para muchos directivos, sobre todo los que sobrepasan los 50 años, era impensable implementarlas en la empresa, porque parecían ser un producto de la ciencia ficción.
Lo cierto es que ya no lo son. Hoy en día existen cuatro tendencias que hacen pensar que estamos iniciando la Cuarta Revolución Industrial. La primera se conoce como el Internet de las cosas, un concepto que se refiere a la interconexión de objetos cotidianos a Internet. Por ejemplo, se puede conectar su nevera a una app que lleva una especie de inventario de lo que falta y hace el pedido de los alimentos por usted. La segunda son los sistemas ciberfísicos, mecanismos monitoreados por algorítmos estrechamente controlados. Por ejemplo, el automóvil autónomo, los nuevos marcapasos con capacidad de leer lo que pasa en su organismo, etc. La tercera se denomina la cultura “hágalo usted mismo”, todas aquellas actividades para las cuales se necesitaba contratar a alguien y hoy están al alcance de la mano. Por ejemplo, las impresoras 3D. La cuarta tendencia es la industria 4.0, que se refiere a los procesos de producción que se organizan prácticamente solos y con una mayor capacidad de adaptación a las necesidades de producción. La fábrica inteligente es capaz de leer el entorno y adaptarse.
Estos cuatro factores vienen cambiando el mundo a gran velocidad y trabajándose de manera individual en algunas empresas y países, sin embargo, la Cuarta Revolución Industrial solo se dará cuando sea creciente la integración, coordinación y cooperación digital en todas las unidades de la economía.

30 y 3 aprendizajes para cooperar
14 Jul
2019
Escrito por Juan Carlos Valda

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Por Claudio Drapkin
1.- Cooperar no es trabajar en equipo. Eso es colaborar.
2.- Cooperar es trabajar juntos por un resultado común que tiene sentido para los que cooperan.
3.- Para cooperar hay que reconocer y explicitar que necesitamos de otros para hacerlo. Y a eso llamamos interdependencia.
4.- Cooperar es hacer que el comportamiento de una persona aumente la efectividad del trabajo de otra.
5.- Cooperar tiene costes. El coste de ceder. Aunque solo sea el de empezar a operar en relación.
6.- Asumir el coste de cooperar desde la aceptación empodera la relación. Hacerlo desde la resignación genera conversaciones pendientes.
7.- Cooperar no diluye responsabilidades individuales. Aunque surja esa tentación. Se es igualmente responsable de lo individual como de lo compartido.
8.- Competir es yo gano y tu pierdes. Cooperar es ganamos más tu y yo.
9.- La cooperación crea, la competición intercambia o destruye.

5 malos hábitos que dañan tu productividad
13 Jul
2019
Escrito por Juan Carlos Valda

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Por Nazareth Meijide – El estresante ritmo de trabajo puede llevarte a completar interminables horas delante de la pantalla sin parar. Pero estas rutinas afectan negativamente a todos los ámbitos porque los nervios y el agobio acaban afectando tu salud, humor y, por supuesto, tu productividad.
Empieza a cambiar estos puntos para no perder el equilibrio y conseguir completar tus objetivos con éxito.
1. Realizar muchas tareas al mismo tiempo
Quizás estés orgulloso de tus capacidades como trabajador multitarea pero no es, precisamente, una característica positiva. Si no puedes centrarte únicamente en un aspecto cometerás errores y realizarás, la mayoría de ellos, de forma poco eficiente. Cuando estés trabajando en un proyecto o sobre alguna idea olvídate de todo lo demás y no dejes que tu atención se distraiga en aquellas tareas que no tienen tanta importancia en ese momento. Cada cosa a su tiempo.
2. Negatividad
Quejarte constantemente no hará que tu jornada sea más corta ni mejorará el ánimo general de tu equipo ni de tu entorno de trabajo. La educación, la positividad y las buenas formas siempre te ayudarán a afrontar la jornada de mejor manera y a generar buen ambiente. Aprende a ser asertivo.

¿Cómo hacer una matriz de prioridades para ser más efectivos?
12 Jul
2019
Escrito por Juan Carlos Valda

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Una de las grandes razones que explican la falta de productividad, sea laboral o personal, es una priorización inadecuada. ¿Qué es prioritario? ¿Qué tareas debemos realizar primero y cuáles dejar para el final de la semana? ¿Cómo priorizar? ¿Y si todo es urgente e importante?
La matriz de priorización es una herramienta que nos ayuda a decidir qué es más urgente, más importante y qué ruta de trabajo seguir para cumplir con nuestros objetivos a tiempo, gracias a la ponderación numérica de una serie de criterios.
Esta podría ser una definición teórica. Pero vamos a ver qué es realmente prioritario para nosotros, cómo utilizar esta matriz de priorización de problemas, o cuadro de prioridades, para adaptarla a nuestras necesidades reales. Para finalizar el artículo con alternativas al alcance de todos, que nos ayudarán también a conseguir nuestros propósitos.
¿QUÉ ES PRIORITARIO?
A menudo, atravesamos épocas en las que el volumen de trabajo nos puede llegar a sobrepasar tanto, que terminamos bloqueados y rindiendo a un nivel muy inferior a nuestra capacidad real. Provocando así, una cruel frustración en nosotros.
Esto puede ocurrir, bien porque no sabemos qué es lo verdaderamente prioritario, bien porque una vez hemos planificado las tareas que nosotros consideramos prioritarias, siempre aparecen interrupciones de ‘apaga fuegos urgentes’, que terminan quemando nuestro calendario.