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En el nombre del hijo: empresas familiares que se potencian con las nuevas generaciones

Javier Ickowicz (foto) se crió entre bolsas de harina y azúcar, panes de manteca y la magia con la que, desde finales de la década del ’70, su mamá, Regina “Nucha” Vaena, transformaba esos ingredientes en delicias que, pronto, se convirtieron en el éxito del barrio. Años más tarde, y con mucho trabajo mediante, ese microemprendimiento que la familia había ideado para escapar de una crisis económica, se convirtió en una de las marcas más destacadas de la pastelería del país que, justamente, lleva el apodo de Regina como nombre.

Pero, más allá de la mano privilegiada de Vaena, la empresa se convirtió en garantía de calidad, también, gracias a la mano de Javier que, de chico, ayudaba a su mamá a batir las cremas que marcaron el puntapié inicial de este exitoso emprendimiento familiar y, hoy, se define como “el alma comercial de Nucha”. Es que, desde aquel día de 1989, en pleno período de hiperinflación, en que le propuso a su madre convertir el garage de la casa familiar de Belgrano en un primer e improvisado local, el proyecto no paró de crecer.

Es que, al igual que sucedió con Nucha, son muchas las empresas familiares que se nutren del impulso de los hijos para dar el salto necesario y potenciar su crecimiento.

Las ideas también se heredan

En Argentina, de acuerdo a las cifras del Club Argentino de Negocios de Familia, hoy, el 80% de las empresas del país son familiares y se estima que generan, aproximadamente, el 70% del empleo local.

Sin embargo, el camino a recorrer no es nada sencillo. “La estadística muestra que el 70% de las empresas familiares no sobrevive a la segunda generación y el 90% no supera a la tercera, entonces, esto genera una pregunta acerca de qué se puede hacer para sobrevivir con éxito”, plantea a Multitaskers Victoria Grano Sánchez, directora de Consultoría de Hay Group en Argentina, Chile y Perú.

Y esa supervivencia exitosa puede ser impulsada, justamente, por las nuevas generaciones que aportan ideas innovadoras y ayudan a potenciar el negocio que se generó gracias a la creatividad inicial e inspiradora de los fundadores.

La empresa de origen mexicano Bimbo, por caso, que, hoy, es la panificadora más importante del mundo, con presencia en 22 países de América, Asia y Europa, 10.000 productos e impulsora de más de cien marcas reconocidas, es un ejemplo claro de cómo los hijos pueden potenciar la idea de sus padres.

“Lo importante es cómo cada generación va construyendo activos para pasárselos a la siguiente. Una verdadera familia empresaria es aquella en la que cada generación se convierte en custodio de ese bien, lo cuidan y lo pasan a la siguiente. A largo plazo, las que entienden esto, perduran en el tiempo.”

Su principal fundador, Lorenzo Servijte, había comenzado a trabajar desde su adolescencia en la pastelería El Molino que su padre había fundado en 1928 junto a dos socios. Mientras el joven estaba estudiando para convertirse en contador público, su papá murió repentinamente y Lorenzo debió hacerse cargo de la empresa familiar que, pocos años más tarde, en 1945, se convirtió en Panificación Bimbo, dedicada a la fabricación de pan de caja. Lo que Servijte desconocía era que, así, estaba naciendo una de las empresas alimenticias más importantes de América Latina.

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“Las empresas que logran pasar la barrera de las generaciones son las que son capaces de utilizar sus activos intangibles, que se van construyendo de una generación a otra, y potenciarlos. Esos activos son aspectos clave, como lo que hace al acervo de la familia y su herencia, el saber hacer de ese negocio en particular y cómo cuidar esos aspectos para que perduren en el tiempo”, asegura Grano Sánchez.

Camino al andar

Ese saber hacer que, si perdura a lo largo del tiempo, puede convertirse en la clave del éxito, fue lo que llevó a Ickowicz a sumar sus buenas ideas comerciales a la mano prodigiosa de su mamá. Cuando, en 1989, le propuso a Regina hacer un agujero en el garage para abrir una ventana que les permitiera dar a conocer sus productos, no imaginaba que esa, también, sería su posibilidad de abrirse al mundo.

“Allí, estuvimos diez años, pero la demanda seguía creciendo. El primer paso del gran salto fue nuestra mudanza a un caserón a seis cuadras de la anterior vivienda. Allí, montamos una casa de té que perduró durante cuatro años, momento en el que abrimos el primer local de la cadena en Zabala esquina O’Higgins, hoy, totalmente renovado.  Se me define como “el alma comercial” porque ese fue el verdadero comienzo de la cadena Nucha con el modelo de negocio con el que se la conoce hoy”, le cuenta a Multitaskers.

“Las claves del éxito y del crecimiento para Nucha lo constituyen la renovación constante fusionada con una fuerte tradición que apunta a no perder el verdadero espíritu de la marca.”

Ese modelo de negocio, actualmente, emplea a 250 personas en doce locales y la visión comercial de Javier le aportó alianzas con prestigiosas marcas de belleza y bebidas y la creación de un catálogo para regalos corporativos. “Las claves del éxito y del crecimiento para Nucha lo constituyen la renovación constante fusionada con una fuerte tradición que apunta a no perder el verdadero espíritu de la marca”, analiza Ickowicz.

Pero, además, la experiencia en la empresa familiar lo llevó a generar su propio emprendimiento: el restaurante Mishiguine, ubicado en Lafinur 3368, Palermo, que inauguró en noviembre pasado junto a su socio, el chef Tomás Kalika. “Formar parte de Nucha me hizo aprender que este es un buen momento para posicionar un nuevo negocio, que el mercado está listo para recibir una propuesta renovada. Y, además, asociarse a personas de confianza con gran conocimiento en gastronomía –como su mamá- es crucial para lograr buenos resultados”, resume.

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“Lo importante es cómo cada generación va construyendo esos activos para pasárselos a la siguiente. Una verdadera familia empresaria es aquella en la que cada generación se convierte en custodio de ese bien, lo cuidan y lo pasan a la siguiente. A largo plazo, las que entienden esto, perduran en el tiempo”, concluye Grano Sánchez.

Fuente http://www.amexcorporate.com.ar/multitaskers/nota.php?id=114&cat=1

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