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“Muchas veces el techo lo ponemos nosotros mismos”

Se define como “emprendedor serial tecnológico”. A los 18 años comenzó con su primer emprendimiento, que le permitió pagar los gastos de la carrera de ingeniería en telecomunicaciones. La programación y el interés por las nuevas tecnologías lo llevaron a unirse con Ernesto Rodríguez y Raúl Garreta con la ilusión de trabajar en generar soluciones y posicionarse en un mercado tan competitivo como Estados Unidos.

Así surgió Tryolabs en el año 2009, una empresa que trabaja con inteligencia artificial y vende soluciones a startups de Silicon Valley, Califonia, en donde Alcalá Rubí vivió seis meses mientras la spin off Monkey Learn –especializada en el análisis de texto con inteligencia artificial– formaba parte de la generación de incubados del reconocido programa 500 Startups.

Fueron de los primeros en hablar de inteligencia artificial en Uruguay. ¿Con qué escenario se encontraron? Con muchas barreras. Queríamos vender a Estados Unidos; nunca habíamos viajado allá, no teníamos contactos, nuestra validación técnica era cuestionable. Fue muy difícil. Los primeros que nos apoyaron fueron la Fundación Ricaldoni, en donde armamos el prototipo; después estuvimos incubados en Ingenio durante dos años. También fuimos apoyados por la Agencia Nacional de Investigación e Innovación en múltiples oportunidades, proveyéndonos de capital.

¿En qué está enfocado Tryolabs en estos momentos? Estamos impulsando un área de R&D (investigación y desarrollo por su sigla en inglés), para investigar el estado del arte de tecnologías de punta. Además, lanzamos la beca Tryolabs para estudiantes de Ingeniería en Sistemas de primer y segundo año destacados académicamente, que por dificultades económicas vean muy difícil seguir en la carrera. Eso nos parece muy importante para el futuro tecnológico de Uruguay. También ampliamos el equipo en ambas empresas –Tryolabs y Monkey Learn–, en el que ya somos 40 personas y pensamos continuar así. Otra novedad es que fuimos seleccionados para dar una charla de inteligencia artificial en noviembre en la Open Data Science Conference en Silicon Valley, mostrando nuestro nuevo software abierto, enfocado en el tratamiento automático de imágenes.

¿Cómo fue la experiencia de estar en Silicon Valley en el proceso de incubación de Monkey Learn? 500 Startups es una de las aceleradoras más grandes del mundo. La experiencia es brutal. Es buenísimo el nivel de exposición; las puertas que se abren. Es difícil llegar a Silicon Valley siendo una empresa latina. Ya cuando estás ahí sos una empresa de EEUU. Las aceleradoras invierten una cantidad de dinero importante, brindan contactos. Ya sos emprendedor de Silicon Valley.

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¿Qué diferencia a los emprendedores uruguayos de los de Silicon Valley? La materia prima es la misma. No tenemos nada que envidiarles a nivel intelectual, incluso a nivel técnico estamos haciendo un muy buen papel. Sin embargo, hay un acceso al capital más abundante, una mentalidad de enfocarse en oportunidades mucho más grandes. Eso parece una trivialidad pero no lo es. Muchas veces, el techo lo ponemos nosotros mismos. Hay gente que quiere una empresa de software con 20 personas, y otros facturar US$ 70 millones y dominar el mercado mundial; esas son las diferencias. Las dos están hechas de lo mismo pero llegaron a diferentes objetivos porque piensan diferente. Allá están diseñando soluciones pensadas para millones de dólares.

¿Se considera emprendedor o empresario? Si sos un emprendedor exitoso, tenés que convertirte en un empresario. Hay que mantener cuentas, inversiones, tener disciplina empresarial. Pero no todos los empresarios tienen que ser emprendedores. Ser emprendedor es comenzar un nuevo negocio, innovador y escalabale. En tecnología no te podés quedar quieto nunca. Nosotros siempre estamos pensando en crear nuevos Monkey Learn, y hemos llegado a una posición privilegiada después de siete años que nos permite emprender con otra fuerza.

¿Qué pasó con el club de inversión Angel Club? La idea que tuvimos con Martín Larre y Santiago Pehar era fomentar más inversiones ángeles en emprendimientos uruguayos. Estuvo dos años, con tres inversiones entre 200 startups y suspendimos la operación porque no se estaban dando la cantidad de inversiones necesarias.

 Fuente: http://www.entornointeligente.com/articulo/10149034/Muchas-veces-el-techo-lo-ponemos-nosotros-mismos

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