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7 razones porque las personas abandonan

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¿Has considerado abandonar? ¿Renunciar? ¿Dejarlo a un lado?

No estoy hablando de tu trabajo.

Estoy hablando de tus proyectos más importantes. Tu negocio propio. Esa actividad que hace algunos años te encantaba, pero que ha quedado de lado en el día a día. Un viaje. Cambiarte a una casa más bonita.

Piensa en aquellos sueños u objetivos más importantes para ti y responde honestamente: ¿hay una parte de ti que ha considerado simplemente abandonarlos? ¿No sería acaso más fácil resignarse a que las cosas “son como son?

Renunciar o abandonar cosas que queremos es más común de lo que nos gustaría admitir. Piensa en tu familia y amigos. Seguramente puedes encontrar entre ellos a personas que lo han hecho.

Un amigo que durante diez años te hablaba de que algún día le gustaría tomarse seis meses para viajar, pero que terminó bajado los brazos. “Es que la vida se pone por delante”, te contestaría si le preguntaras. Esa frase tiende a ir acompañada de hombros caídos y una mirada perdida.

Esa mirada perdida también es característica de las personas que durante años vacilan entre emprender o esperar un ascenso, y terminan dejando ir ambos caminos. Esperan al momento perfecto, y no llega nunca. Terminamos en el bus (o atorados en tráfico) cada día, esperando el día de la jubilicación.

Estas historias pueden sonar extremas. Raras. Pero si miramos a nuestro alrededor nos daremos cuenta rápidamente de que no es así.

¿Cómo evitamos ser parte de los que abandonan?

Entendiendo qué lleva a abandonar a la mayoría de las personas.

Si queremos que nuestros objetivos y proyectos se hagan realidad debemos ver y entender las trampas en que han caído los sueños de otros. Así podemos evitarlas.

En el artículo de hoy analizaremos los 7 motivos más comunes por los que las personas (y los emprendedores) abandonan sus sueños, y veremos para cada uno un remedio concreto.

Estas son las razones que nos damos a nosotros mismos para bajar los brazos. Si nos damos cuenta de que son falsas, y tenemos un plan de contra-ataque, podemos volver rápidamente al camino. Si no, estamos en problemas 😉

Por qué las personas renuncian

 

#1. Limitan el campo de lo posible

El primer motivo por el que las personas tienden a renunciar es simplemente pensar que lo que planean “no es posible”. Descartar a algo por ser imposible es la forma más directa de renunciar a él sin sentirnos mal por eso. Después de todo, ninguno de nosotros se siente mal por no poder volar, ¿verdad?

El problema aquí es que muchas veces etiquetamos como imposibles a proyectos simplemente porque no sabemos cómo realizarlos. Y esto es gravísimo. Porque cuando pasamos un objetivo a la categoría de imposible dejamos de buscar caminos para lograrlo.

¿Cómo evitamos esto?

Hay una forma simple de mantenernos realistas sin convertirnos en resignados: mirar a nuestro alrededor. Si alguien más lo hizo, entonces es posible. No estoy hablando de leer entrevistas a emprendedores famosos o mega-celebridades, sino de mirar en nuestro entorno. Aprender casos de personas como nosotros, que iniciaron en circunstancias similares. Si es en nuestra ciudad, país o región, ¡mejor todavía!

Si hay alguien más lo hizo, entonces imposible no es. Cuando superamos ese obstáculo ponemos nuestra atención en cómo otros lo lograron, y así de fácil estamos de vuelta en camino.

#2. Asumen que sus problemas son únicos.

Incluso asumiendo que algo es posible, la siguiente tentación es decir: “es posible, pero no para mí”. Esta es una sub-categoría de imposibilidad. No pensamos que no se pueda emprender en general, pero sí que no se puede en nuestro caso. Porque tenemos muy poco tiempo. O muy poco capital. O porque nuestros padres esto, o nuestro barrio aquello.

De nuevo, la tentación está ahí. Las personas renuncian siguiendo este motivo porque es una salida sencilla. No se puede = no es mi culpa no hacerlo.

¿Cómo lo evitamos?

Personalmente, tengo tres remedios para este punto.

El primer remedio es buscar casos a mi alrededor de personas a las que les vaya mejor que a mí (en relación a mis objetivos, claro). ¿Hay alguien en mi manzana que esté más cerca? ¿algún miembro de mi familia extendida? ¿un amigo? De esa forma me obligo a ir expandiendo la lupa de lo que es posible desde mi entorno.

El segundo remedio es seguir la idea de que, en caso de duda, algo es posible. Asumir que es probable que esté usando mis circunstancias como excusa. Eso quiere decir que a menos que la evidencia me demuestre de forma contundente y absoluta que mis circunstancias son un obstáculo, asumo de que es posible y busco un camino.

El tercer remedio es que antes de eliminar un proyecto u objetivo, mejor es adaptarlo o cambiarlo. Esto complementa el primer y segundo remedio, ya que evita pasar al mundo de lo imposible, y buscar nuevas alternativas.

#3. Esperan resultados rápidos y asombrosos.

En los talleres de Superhábitos siempre menciono, en algún punto, cómo durante años esperaba que todo fuera asombroso, rápido y espectacular. Cuando lo hago, tiendo a ver muchas sonrisas y señales de aprobación.

Pensamos que luego de trabajar duro llegará una victoria espectacular, en un lugar con mucha gente alrededor, luces y aplausos.

Se nos ocurre que cuando conozcamos a nuestra pareja soñada será en medio de una gran aventura, con música “cool” y que todas las señales nos indicarán desde el primer día que esta es la persona.

Y lo mismo esperamos con las ideas de negocio. Esperamos la idea perfecta, hiper-innovadora y apasionante. Imaginamos que cuando la veamos con claridad todo se volverá simple. Avanzaremos de forma tenaz. Aparecerán los clientes. Resolveremos los problemas de dinero. En menos de un año, estaremos en la playa.

Por eso cuando luego de trabajar duro no hay aplausos, sentimos que algo va mal. O renunciamos cuando algo no es perfecto con nuestra pareja. O abandonamos una buena idea si en un par de meses no da resultados.

La solución aquí, al menos para mí, ha sido:

  • Pasar de un paradigma de cambios drásticos a una filosofía Kaizen (mejora cotidiana a través de pequeños cambios).
  • Practicar la gratitud a diario. Todas las mañanas tomar nota de 3 cosas del día anterior por las que estoy agradecido.

Con estos cambios me aseguro de estar avanzando a diario (Kaizen), y festejarlo (Gratitud). Cuando avanzamos todos los días un poco, los resultados pronto empiezan a acumularse y entonces se tornan en algo asombroso.

Si quieres tener un Blog con mil suscriptores, por ejemplo, festeja hoy elegir un nombre, mañana comprar el dominio e instalar WordPress (es muy fácil). Luego crear una lista en Mailchimp, y luego llegar al suscriptor #1. Festeja locamente el #10. Aún más el #25, el 50 y el 100. Una vez que llegues al 100, enfocate en el 101, 102, y así.

Mejora diaria + gratitud por los resultados = te mantendrás avanzando hasta el 1.000 sin problemas.

#4. Se resisten al cambio.

Si hoy en día nuestros objetivos no son realidad (y por eso son objetivos), es porque hasta ahora no hemos realizado las acciones necesarias para que sucedan. Esperar seguir haciendo lo mismo y que los resultados cambien es, pura y sencillamente, una idea que nos condenará.

Parafraseando a Albert Einstein, locura es hacer lo mismo dos veces, esperando resultados distintos.

Sin embargo, nos cuesta asumirlo.

Todas las personas tenemos resistencia al cambio, de un modo o de otro. El cambio implica esfuerzo. Nos obliga a re-aprender, a volver a mirar y a poner energías en cosas que pensamos que teníamos resueltas.

En mi vida el ejemplo más claro fue el entrar a la universidad. En la escuela me había ido bien. Tenía las mejores notas de mi clase, y buena relación con todos mis profesores. Fui al mismo colegio toda mi vida, así que conocía el lugar, cómo se hacían las cosas allí y qué hacer para tener buenos resultados.

Cuando entré a la Universidad, quise que todo siguiera igual. Intenté estudiar de la misma forma. Tratar a los profesores del mismo modo. Organizarme igual.

Y fracasé rotundamente. Me sentí avergonzado de mis resultados, y aún así traté de perseverar usando la misma fórmula. Me resistía a aceptar el cambio. Por dos años intenté seguir sin modificar mi conducta. Los resultados iban cada vez peor, pero me resistía a cambiar.

Porque cambiar implica dejar ir algo que conocemos y que nos funcionó (aunque mal), para ir a buscar algo nuevo, que aún no sabemos si nos funcionará. Tenía más miedo a perder lo conocido que ganas de resolver el nuevo reto.

Resistirnos al cambio tiene que ver directamente con aferrarnos al pasado y temer al futuro. Ambas cosas, aunque comunes, son perjudiciales y una locura. Debemos dejar ir aquello que ya no es, y también ser optimistas respecto de lo que vendrá luego.

Cuando nos damos cuenta de que lo realmente riesgoso es no cambiar, y que al controlar el cambio estamso diseñando el futuro, empezamos a movernos. Los años no nos pasan, sino que les sacamos el jugo.

En mi caso, fue cuando me dí cuenta que lo que estaba haciendo era una locura que frené. Empecé a organizarme distinto. Aprendí de mis mejores compañeros de clase. Leí libros sobre metodología de estudio en la Universidad. Y en el año siguiente aprobé la misma cantidad de materias que en los primeros tres años.

¿Cuál es la solución a la resistencia al cambio?

Lo primero es volvernos consciente de que es un patrón que tendemos a seguir, y ver cuánto puede perjudicarnos. A partir de ahí, desarrollar el hábito de desarrollar y controlar nuestros hábitos. Si somos conscientes de nuestros hábitos (y tenemos mecanismos claros para mejorarlos), detectaremos rápidamente dónde surgen los problemas, y tendremos un esquema para ser flexibles con facilidad.

Si aún no lo hiciste, recuerda que puedes descargar una guía para cambiar tus hábitos paso a paso en el Kit Gratuito para suscriptores, haciendo click en el botón debajo:

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Lo importante es dejar de apoyarnos en lo que somos, sabemos o hacemos, y empezar a apoyarnos en nuestra capacidad de ser mejores, aprender cosas nuevas y hacer distinto.

#5. Se rodean de personas que los alientan a renunciar.

Somos el promedio de las 5 personas con las que más tiempo pasamos.

Vaya novedad, ¿no?

Y sin embargo es una consideración que a menudo dejamos de lado. La mayoría de las personas no eligen con quién pasan el tiempo. Para ellos, simplemente es algo que está dado. Así, pasamos tiempo con la familia, los amigos que ya conocemos, los vecinos y los compañeros de trabajo. Dentro de ese grupo tendemos a descartar a personas que no nos caen bien, seguro, ¿pero cuánto tiempo le has dedicado a hacer amigos nuevos, a los que admires, en el último año?

Uno de los principales motivos por los que las personas renuncian a sus sueños es las personas a su alrededor.

En algunos casos, el entorno es completamente adverso a nuestros sueños: “¿por qué quieres emprender, si tienes un buen trabajo?”, “¡eso de viajar es muy peligroso!”, “está muy frío para salir a hacer ejercicio hoy”, o “siempre tú y tus proyectos locos”.

En otros casos, la indiferencia hace el trabajo. Tus amigos no te hacen responsable por no estar avanzando con los sueños que tienes. No te dicen nada cuando dejas algo a la mitad. Tal vez incluso te lo festejan, porque sienten que así su falta de esfuerzo está justificada.

Veo esto a diario, y es un factor gigante que puede jugar a favor o en contra. Muchas personas llegan al mentoreo de Superhábitos frustados por años de su entorno diciéndoles que no molesten con los cambios de hábito, que están bien así como están. Eso los frena y desmotiva.

Al mismo tiempo, cada semana en la Comunidad del Curso de “Cómo Iniciar Un Negocio Mientras Trabajas” veo cómo personas con un mismo objetivo y paradigma pueden impulsarse y tener resultados mucho más rápido que lo que ellos mismos esperaban al empezar.

Por eso debemos recordar si bien es bueno ser una fuerza de inspiración e impulso en nuestro entorno, no debemos hacerlo a nuestras propias expensas. Necesitamos rodearnos de personas que nos inspiren y acompañen para poder luego ser nosotros lo mismo.

La solución aquí es simple: dedica tiempo esta misma semana a buscar una comunidad de personas que te acompañen a realizar tu objetivo.

Si deseas viajar, buscar una comunidad de viajeros. Si quieres empezar a andar en bicicleta, no arrastres a un amigo que odia los deportes. Busca una comunidad de ciclistas que te arrastre a ti.

#6. Tienen demasiadas metas, y no distinguen entre ellas.

Aquí el problema es la falta de prioridades, pura y sencillamente.

Tener muchos sueños (y grandes sueños) está muy bien. Sin embargo, para ejecutar debemos sumar otro factor: claridad sobre qué objetivo va primero, y por qué.

Supongamos que quiero tener un negocio, viajar, ser buen deportista, un gran esposo, un fantástico padre, ayudar en una ONG de mi comunidad, estar muy informado sobre el contexto político, leer mucho y ser habilidoso en video juegos.

¿Hay algún objetivo o proyecto allí que esté mal?

No. Ninguno.

¿Son todos igual de importantes?

No. Y es importante que me dé cuenta. Si no vemos que hay diferentes ordenes de prioridad dentro de nuestros sueños terminaremos en una ensalada cada semana. Por darle lugar a todo al mismo tiempo, terminaremos por hacer poco y nada.

Los proyectos grandes requieren tiempo, foco y energía. Y eso requiere que establezcamos prioridades entre ellos.

Si yo ordeno la lista anterior, puedo enfocarme mejor, y asignar tiempo a un proyecto en la medida de su importancia. Es muy distinto soñar con cosas varias, en abstracto y sin forma a tener una lista.

Piensa en cómo organizarías una semana siguiendo el párrafo que vimos antes.

Ahora piensa en organizar tu semana con este listado. Recuerda que el orden implica prioridad. Si hay que sacrificar algo, será lo que está último:

1. Ser un gran esposo y padre.
2. Iniciar un negocio.
3. Ser un buen deportista.
4. Viajar.
5. Leer mucho.
6. Ayudar en una ONG de mi comunidad.
7. Ser habilidoso en video juegos.
8. Estar informado del contexto político.

Cambia completamente, ¿verdad?

Puedo pensar qué requieren mis mayores proyectos, asignarles un lugar y no avanzar hasta hacerlo bien. Así estoy seguro de que un proyecto se completará, y será el más importante.

#7. Analizan demasiado, procastinan y renuncian a su poder

El séptimo motivo por el cual las personas renuncian a sus proyectos es que operan de forma reactiva. Se dicen a sí mismos que los logros (o fracasos) son algo que es sucede, y que no está bajo su control. En algunos casos adjudican poder al contexto. En otros a la genético o la personalidad. En los peores, simplemente a la suerte.

Esto tiende a mostrarse en un sobre-análisis. Nuestra búsqueda de la mejor forma de hacer algo, o de los factores que influyen, empieza con buenas intenciones y se termina convirtiendo en un laberinto sin salida. Queremos leer un poco más, ir a un par más de cursos y averiguar un poco más. No estamos seguros 100%, así que no hacemos nada.

Pensar demasiado se convierte, a su vez, en procastinación. La procastinación alimenta el mismo mito, ya que sentimos que tiene que ver con cómo somos. En lugar de asumir que somos nosotros los que no estamos ejecutando, nos decimos que simplemente “no somos disciplinados”, o que “siempre fui desorganizado”.

¿Cuál es la solución a esto?

Retomar el control, y limitar el análisis.

Retomar el control se logra dejando de lado la idea de que somos indisciplinados, y desarrollando hábitos de disciplina (el punto #4 vuelve a ser útil).

Limitar el análisis es posible cuando entendemos los 3 caminos del aprendizaje, y los ponemos en práctica. En lugar de leer todo lo que hay disponible sobre un tema debemos limitarnos a leer uno o dos libros (los que nos recomienden mentores), y pasar a la acción con ellos. Dejar de buscar una seguridad del 100% y acostumbrarnos a actuar con soluciones 80% (aceptar un margen de error para priorizar la acción).

¿Qué nos decimos cuándo queremos renunciar?

Estos 7 motivos para renunciar ya no serán un problema para ti. Al tener en cada punto una herramienta para solucionarlos, podrás superarlos cuando aparezcan en tu camino.

¿Pero qué hacer si otro motivo aparece y te tienta a abandonar? ¿Qué puedes decirte en ese momento?

Si llegas a estar en esa situación, hay un poema que encontré hace un tiempo y que te será útil. Es de Robert W. Service, y su versión original es en Inglés. La última estrofa es una herramienta perfecta para no abandonar ningún proyecto:

“Es fácil llorar cuando estás golpeado, y morir;
Es fácil retirarte y arrastrarte;

Pero pelear y pelear cuando la esperanza está fuera de vista,
Bueno, ¡ese es el mejor deporte que hay!

Y aunque de cada pelea salgas con lo último,
Todo golpeado y con cicatrices,

Sólo tienes un intento más – es demasiado fácil morir y dejar,
Lo difícil y que vale la pena es vivir y avanzar.”

Fuente: https://superhabitos.com/por-que-las-personas-abandonan

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