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El mapa de la transformación digital: la estrategia

Parece impensable que en 2020 no aparezca la transformación digital como elemento de obligada reflexión en cualquier proceso de reflexión estratégica. No hay forma de evitarlo, desarrolles tu actividad en el sector en que la desarrolles. Por el simple hecho de estar aquí y ahora necesitamos una reflexión activa en torno a qué supone la TD y cómo la incorporamos en nuestro ADN. Dicho eso, es cierto que hay un componente de obligación pero también lo hay de elección. Con esto quiero decir que son tantas las posibilidades de transitar por la avenida de la TD que hay muchas formas de hacerlo. Cada organización debe encontrar su manera. Eso sí, sea cual sea la que elija, debe saber desde el primer momento que nada más lejos de la realidad que pensar que se podrá transitar en línea recta por esta avenida. Prepárate, porque vienen curvas. Mejor que te gusten las curvas.

La estrategia respecto a TD se puede mover en un continuo proactividad-reactividad. Siempre me viene a la cabeza una expresión de un buen amigo que recomendaba que en las cosas de la tecnología quizá convenga estar a la penúltima y no a la última. Se refería, con buen criterio, que esa posición de lead user o de early adopter puede que no sea adecuada para la gran mayoría de personas (en este caso, lo aplicamos a las organizaciones). Pero también puede ocurrir que sientas que tu organización adquiere sentido precisamente en la medida en que juega en ese borde, arriesga y, por supuesto, si llega la primera a meta puede inaugurar, hasta cierto punto, su propio océano azul. Sin embargo, insisto, para mí lo fundamental es que estamos ante una decisión que admite diferentes posturas. Habrá que valorar qué ganamos o perdemos con una posición más o menos activa en TD. Eso sí, no olvides mirar qué hace la competencia, ¿de acuerdo?

En el post anterior hablábamos de que gestionar la TD es elegir compañeros de viaje. Esta es una estrategia que no es opcional; esta es de obligado cumplimiento. No se puede viajar sin compañía por la avenida de la TD. No es ya que el tránsito sea más aburrido si lo hacéis solo por vuestra cuenta; es que sufiriréis mucho porque aquí nadie sabe de todo. Tenemos que hurgar en nuestras competencias nucleares y cuáles otras nos hacen falta para seguir avanzando por la avenida. Piensa en startups, piensa en centros tecnológicos, en universidades, en proveedores; piensa desde un dibujo global del sector y de la relación de fuerzas que opera en él.

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El tercer elemento que reflejamos en el mapa de la TD, cuando nos movemos por su nodo de la estrategia, es de la cultura empresarial. Nos sigue sirviendo aquella antiquísima aproximación del señor Edgar Schein a este concepto, con sus correspondientes tres niveles: las presunciones básicas y creencias (nivel 3), los valores (nivel 2) y las producciones en que se concreta (nivel 1). Es decir, la estrategia en TD nos la tenemos que creer, sentir y plasmar en obras. No es solo palabredría, es su traducción en acciones concretas. Vamos, al más puro estilo del fundador del cooperativismo de MONDRAGON, José María Arizmendiarrieta: lo que sea, pero llévalo a la acción. Así pues, no sirven las grandes declaraciones formales en la estrategia sobre lo digital; sirven las concreciones en hechos. Por eso incluyo este elemento: necesitamos estrategia trasladada a lo operativo.

Cuando antes hacía alusión a que la TD presenta un amplio rango de opciones me gusta no liarme mucho y repasar, por ejemplo, el archifamoso canvas de Osterwalder: ¿dónde aporta valor la TD en cada uno de esos nueve bloques?, ¿hay algún aspecto en particular en el que veamos que podemos obtener ventajas competitivas sostenibles? El hecho de repasar la TD bien desde el mercado o bien desde el producto da mucho juego porque ayuda a relativizar lo que podemos hacer. Ya decía antes también que habrá que observar con atención qué hacen los competidores porque no podemos tomar decisiones en abstracto, sino en función de los moviemientos que observamos en el tablero de juego. Por cierto, ojo con lo que consideramos competencia porque cada vez están más difuminados los límites tradicionales entre un sector y otro.

El quinto elemento –lamentablemente creo que demasiado a menudo olvidado– es el que alude a la responsabilidad social que no puede dejar de acompañar el comportamiento de cualquier organización. No reinventaría ruedas. Quizá sea tan simple como echar mano de los objetivos de desarrollo sostenible y analizar de qué forma impactamos en ellos con nuestra cultura de TD. Más allá de la mejora en competividad que buscamos, hay que elevar la mirada y pensar que no podemos dejar un mundo peor para quienes vengan por detrás. Tenemos esa responsabilidad, individual y colectiva. Me gustaría que quedara acuñado el término transformación digital responsable porque, insisto, me da que demasiadas veces se nos nubla la vista con las promesas que nos llegan desde la transformación digital «a secas».

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Por último, en este breve repaso acerca del enfoque estratégico de la TD no conviene olvidar la forma en que estimular la actitud emprendora. Sí, me repito porque ya hablé de esto en el post anterior, pero es que la velocidad de los cambios exige nuevas lógicas y de ahí que recomiende habilitar cauces para que emerjan nuevos proyectos. Desde una perspectiva estratégica, tenemos que sentir que nuestro negocio se despliega en varias líneas y que las que tienen que ver en origen con la TD necesitan lógicas de funcionamiento propias. De nuevo vuelve a cobrar relevancia cuál ha sido nuestra opción a la hora de elegir compañeros de viaje. No soy capaz de entender la TD sin spin-offs. Así de simple.

En fin, lo dicho, seguimos con la serie de posts. Tras el primero, en el que presentamos el mapa de la TD y el segundeo en que explicábamos cuáles son los elementos que deben conducir su gestión, hoy nos hemos metido con la estrategia. El siguiente tendrá que ver con la forma en que abordar esa locura de cambio permanente en que vivimos. To be continued…

Fuente: https://www.consultorartesano.com/2020/12/el-mapa-de-la-transformacion-digital-la-estrategia.html

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