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Gobierno y Desgobierno en la Empresa Familiar

Por: Néstor Rabinovich

“Esto no era así, se me fue de las manos”. “Ya ni nos reunimos para un almuerzo en familia”. “Prefiero no ir mas, que se arreglen. “Mucho cacique, no sabes a quien darle bolilla”.

Frases tomadas al azar, donde parece que se pierde el rumbo.

Podemos hablar de gobernabilidad, cuando más allá de las diferencias y conflictos, es posible tomar decisiones que favorecen el crecimiento de la empresa, y aumenta el valor patrimonial para la familia propietaria.

Quiero abordar algunas de las claves que harán gobernable la empresa.

  • Equilibrio empresa-familia: la vida de la empresa se rige por la lógica del costo-beneficio. La familia se basa en el afecto, el reconocimiento. Son lógicas contrapuestas, y lo importante es la búsqueda de cierto equilibrio. Como lograrlo? Sugiero dos cuestiones: 1) ante los diferentes temas emergentes, preguntarse siempre “que le conviene a la empresa, que le conviene a la familia” y 2) crear ámbitos separados donde tratarlos. Tenemos que tener claro cuando una decisión la disfrazamos de empresaria, pero responde a una necesidad familiar.
  • Gobernabilidad es más que dirigir la empresa: hay tres posiciones implicadas en la vida de la empresa familiar: ser propietarios, miembros de la familia, y roles de conducción. Dirigirla quiere decir asumir un rol de liderazgo, tanto en la empresa como con la familia. Es requisito que cada uno asuma  su papel con responsabilidad, y no se desligue del mismo. Para tener en cuenta:

–      tener una fluida comunicación e intercambio permanente de información, incluidos, muchas veces, familiares políticos.

–      Reconocer los conflictos lógicos, entre ellos, de poder, autoestima, de rivalidad, y no permitir que escalen a niveles que se hagan inmanejables.

–      Tener números y cajas separadas entre los miembros familiares y la empresa.

  • El ingreso de los hijos: hacerla gobernable es aceptar las diferencias entre los hijos. Cuidar la empresa es no hacer un estado benefactor. Debemos ser claros: la familia se beneficiara más de una empresa saludable y competitiva en el tiempo. Entre los temas a revisar se encuentran:

–      que las remuneraciones sean las del mercado según el puesto.

–      Cuidar las relaciones con los empleados no familiares.

–      Que el ingreso de los hijos sea en aspectos en donde puedan desarrollar autonomía con resultados medibles.

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–      Por sobre todo, que aprendan a pensar como empresarios.

  • La sucesión: es un momento delicado. El fundador dilata el cambio, y los hijos reclaman por su retiro de la gestión cotidiana para avanzar con un proyecto propio. Es necesario planificar y prever el proceso de la sucesión, con tiempo, para evitar situaciones difíciles o imprevistas. Una circunstancia hace más complejo el proceso: el patrimonio se hereda, la ley fija sus reglas, pero el máximo cargo es producto de una elección, solo uno lo puede ocupar. El momento se parece a tiempos de elecciones: se tiende a generar nombramientos con más tinte político que con criterio de negocios. Las variables emocionales cobran gran relevancia, y no es fácil sostener la estrategia sin perder la perspectiva de la empresa hacia el futuro.
  • Construir visión compartida: significa constituir equipos orientados al futuro, romper con los típicos reproches, que nos remiten al pasado. Implica buscar aspectos comunes en la visión de cada sector y generación, donde las diferencias no escalen a conflictos que paralicen. La falta de visión compartida lleva a un proceso de diversificación en los negocios, peligrosa para la supervivencia empresaria.

Para terminar, algunas sugerencias:

  1. Buscar siempre la profesionalización, tanto de la empresa, como de la familia. Todos tienen una responsabilidad que asumir.
  1. Fomentar una permanente y fluida comunicación, decir lo que haya que decir, en el ámbito que corresponda.
  1. Desarrollar buenos sucesores y propietarios responsables. Y sepamos: ser dueño, no es garantía de saber dirigir.
  1. Ser líderes de empresa, custodios del patrimonio y de los valores familiares a la vez.
  1. Generar órganos familiares en los cuales tratar temas comunes.
  1. Finalmente, nunca creerse inmunizado, y cuidarnos del éxito: nos puede hacer perder la perspectiva y la capacidad de ubicarnos en la realidad y el futuro.

Fuente http://blogs.infobae.com/

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