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Gestión del Conocimiento


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Aunque no lo creas, tu negocio es gestionar conocimiento
4 Ago
2019
Escrito por Juan Carlos Valda

Aunque no lo creas, tu negocio es gestionar conocimiento »

Por Javier Martínez Aldanondo – “Un cliente cuando compra un taladro, no quiere una herramienta, sino que lo que necesita es un agujero en la pared”.
He escuchado innumerables veces la misma anécdota cuando se quiere explicar la diferencia entre producto y necesidad y siempre me ha parecido un ejemplo poco feliz. Ningún cliente quiere agujeros, en todo caso lo que buscan es colgar un cuadro, una televisión o una estantería.
Pero en realidad, tampoco necesitan cuadros, teles o estanterías, lo que en el fondo están buscando es un ambiente agradable, un hogar armónico. Y más en el fondo aún, imagino que lo que anhelan es bienestar, descanso, paz, felicidad… El taladro, el agujero o el cuadro solamente son medios para obtener un fin.
A las empresas les importa un bledo la gestión del conocimiento. Pero tampoco les importa la innovación, la calidad, los riesgos, la tecnología o los procesos. Y es lógico que así sea, no son más que “agujeros” en la pared. Lo que ansían es conseguir sus objetivos, alcanzar los resultados que han comprometido (la mayoría maximizar sus beneficios, algunas contribuir al bien común).
De lo que todavía no se han dado cuenta es que la única manera de lograrlo es administrando su inventario de conocimiento. No tienen otra alternativa. Es lo mismo que pasa cuando quieres cocinar. Aunque el resultado sea un plato delicioso, este depende de la manera en que combines las materias primas, la más decisiva de todas, el conocimiento: cuánto de cada ingrediente, en qué orden, a qué temperatura, en qué momento, en qué recipiente, durante cuánto tiempo…
Hace 2 semanas, impartimos un taller para una empresa que quería capturar las lecciones aprendidas de un proyecto que duró casi 6 años y en el que se invirtieron varios miles de millones de dólares. En esta actividad, siempre se producen 2 “descubrimientos” obvios:

Aprender vs Estudiar
31 Jul
2019
Escrito por Juan Carlos Valda

Aprender vs Estudiar »

Por Mario Dehter – Estudiar y aprender son procesos intelectuales y emocionales distintos. Curiosamente, esas diferencias no son obvias para la mayoría de nuestros estudiantes de nivel medio y superior. Lo que en muchos casos perjudica aprender bien lo que se estudia mal.
Ser capaz de desempeñar una competencia, o saber hacer algo de la manera correcta, es una habilidad que se logra a través del tiempo mediante adquisición de información, análisis de datos, vincular los datos que ya se disponen con los nuevos que se reciben y, lo más importante: practicar, practicar, practicar y practicar.
¿Recuerdas la primera vez que has logrado mantener tu equilibrio al montar una bicicleta? En mi caso, recuerdo que “por arte de magia” logré lanzar una carrera por la acera de mi casa después de días y días de frustrantes fracasos y un tremendo dolor de cintura de mi hermano mayor que me estuvo sosteniendo por el sillín a la par de mis primeros intentos de circular “sin rueditas” (de apoyo).
Yo estaba impaciente por andar con autonomía y temeroso de la próxima caída, alternando con ansiedad mi mirada hacia mis pies y hacia adelante; la verdad es que me tomó tiempo y esfuerzo lograrlo. Pero una vez que mi cerebro había fragmentado e incorporado el conocimiento, logré la habilidad de transitar firmemente equilibrado sobre la pequeña bicicleta que yo imaginaba como el F1 de Juan Manuel Fangio.Ahora, supongamos que mi hermano mayor quería enseñarme a andar en bicicleta mediante instrucciones sobre cómo hacerlo. Por favor, observen y reflexionen en este escenario:

Cómo pensar bien para decidir bien según Daniel Kahneman
17 Jul
2019
Escrito por Juan Carlos Valda

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Por José Miguel Bolívar – Es muy probable que tu respuesta inconsciente al leer el título de este post haya sido algo del estilo: «¿Qué? ¿Aprender a pensar? ¡Yo ya sé pensar!».
Evidentemente, tienes razón: ya sabes pensar. Ahora bien, con casi total seguridad, piensas «mal», al menos en comparación con lo que significa pensar «bien» desde el punto de vista de la efectividad.
Efectividad es la combinación óptima de eficiencia y eficacia.
Por su parte, la eficacia tiene que ver con la consecución de resultados, que a su vez está directamente relacionada con la toma de decisiones.
Una persona eficaz es la que ha desarrollado los hábitos necesarios para poder decidir «bien» qué hacer y qué no hacer, qué hacer ella y qué delegar, qué hacer antes y qué hacer después… Estos hábitos permiten, además, elegir en todo momento la opción correcta a la hora de hacer.
Lógicamente, este proceso de toma de decisiones conlleva un proceso previo de análisis. Para poder decidir bien sobre algo, antes es imprescindible entender bien qué significa para ti ese algo, si requiere hacer algo con ello o no, quién es la persona idónea para hacerlo… Hablo de un proceso que hay que aplicar sistemáticamente a las múltiples cosas que constantemente llegan a tus diversas bandejas de entrada y llaman tu atención.

“La vida actual no invita a pensar”
11 Jul
2019
Escrito por Juan Carlos Valda

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Por Peter Sloterdijk – Pregunta. ¿No le parece que el pensar, el pensar de verdad, se ha vuelto una excentricidad? Al leer sus libros, tan intensos, uno se da cuenta de que el pensamiento serio, el que exige esfuerzo y concentración, no abunda. Nos hemos desacostumbrado.
Respuesta. Sí. Efectivamente. Eso me recuerda una ceremonia zen en la que el maestro tomaba una tetera, como estoy haciendo yo ahora, y vertía té hasta que la taza estaba llena, y entonces continuaba echándolo y el líquido desbordaba. No puedes entender nada si la taza no está llena.
P. ¿Hemos perdido capacidad de pensar?
R. No es capacidad como tal. Pero no se dan las circunstancias vitales que nos permiten retirarnos y tomar distancia. Para Husserl y su fenomenología había que salir del tiempo impetuoso de la vida, el dispositivo más elemental era siempre dar un paso atrás. Ese acto te permite convertirte en observador. Sin una cierta distancia, sin una cierta desimplicación la actitud teórica es imposible. La vida actual no invita a pensar.
P. Hoy la superficialidad se impone a la profundidad.
R. La filosofía moderna ha abandonado más o menos la metáfora de la profundidad. Preferimos decir que todo está en la superficie, y si existe profundidad la tienes que hacer subir a la superficie como si fuera superficial. Si no, te conviertes en mistagogo, un iniciador en misterios sagrados.

Pablo Boullosa: “La curiosidad es como un resorte que te empuja a conocer más”
5 Jul
2019
Escrito por Juan Carlos Valda

Pablo Boullosa: “La curiosidad es como un resorte que te empuja a conocer más” »

Pablo Boullosa, escritor, educador y periodista, conversa con el Observatorio sobre la fuerza de la curiosidad en la educación y la importancia de la claridad en la expresión.
Observatorio (O): ¿Cuál es la importancia de la curiosidad en la educación?
Boullosa (B): La curiosidad es como un resorte que te empuja a conocer más cosas, a ver más allá, más lejos, a no conformarte. Por eso, la curiosidad fue también tan perseguida como un vicio y por eso la curiosidad desespera tanto a los papás. Pero es muy natural, es un deseo natural de conocer y ese deseo natural es algo que no podemos perder, no debemos perder nunca. No importa cuánto sepa un maestro o un especialista en su tema, en su materia, siempre hay cosas nuevas. Todo está prosperando, todo está modificándose. Siempre hay más profundidad en la cual uno puede ir a buscar. Esas fronteras son muy atractivas, nosotros las impulsamos.
Mi maestro Kieran Egan, tiene un programa que se ha implementado en muchas partes de Canadá, en Estados Unidos, en Europa, en Japón, en Chile, y que acaba de empezar a usar en una escuela en la Ciudad de México. Es un programa de educación a fondo y lo que está detrás de la idea de la educación a fondo de Kieran Egan es: la idea de que la curiosidad es muy importante y es un valor que debemos aprovechar e impulsar la educación.
Una sociedad sólo puede encontrar estabilidad cuando, de alguna forma, controla sus fuerzas más disruptivas como la curiosidad o como el amor, que son potencialmente tremendas. Te pongo un ejemplo: aún en las democracias más liberales las negociaciones políticas de alto nivel suelen hacerse sin que nadie las vea.