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Profesionalizar la pyme: ¿un medio o un fin?
19 Jul
2021
Escrito por juancarlos

Profesionalizar la pyme: ¿un medio o un fin? »

por Juan Carlos Valda
Cuando pienso en el perfil de mis clientes creo que podría reflejarlos del siguiente modo: empresarios de empresas pequeñas o medianas que están transitando una etapa bastante particular: suelen ser personas que están en sus cincuenta y tantos años y tienen una historia de entrega y dedicación total a su negocio desde que lo comenzaron.
Habitualmente abordan la primera charla haciendo alusión a que ya están cansados del ritmo de trabajo que les demanda la empresa, que ya no sienten la misma pasión que antes para ser el primero en llegar y el último en irse, que no saben cómo hacer para que sus colaboradores asuman sus responsabilidades plenamente y cómo lograr que se sientan identificados con lo que hacen.
También me aclaran – casi con culpa – que consideran haber llegado a un momento en sus vidas que creen que merecen tener un poco de tiempo para darse algunos gustos como pasear, disfrutar de sus nietos o incluso tener un momento para ellos mismos y aprender a tocar un instrumento o hacer alfarería.
Y luego suele darse un diálogo más o menos parecido al siguiente:

Ego + resistencia al cambio = fracaso asegurado
24 Feb
2021
Escrito por juancarlos

Ego + resistencia al cambio = fracaso asegurado »

por Juan Carlos Valda  – Hace unas semanas recibí la llamada telefónica del gerente de un área estratégica de una muy importante empresa invitándome a acercarme a su oficina para conversar un poco sobre algunos problemas que estaba teniendo en su trabajo.
Cuando ingresé a su despacho, me encontré como suele suceder, con un gerente que supuestamente manejaba todos los hilos de su área con solvencia, conocimiento y experiencia quien me comenzó a contar el estado actual de su gestión para derivar en la preocupación de cómo estaba evolucionando la empresa (o mejor dicho des-evolucionando” si existiera la expresión).  La conversación comenzó a centrarse en todas las dificultades que tenía para poder desenvolverse “bien” en una organización que estaba viviendo de sus éxitos pasados y en la cual, dada su cultura paternalista y verticalista, era “imposible” generar cambios o realizar sugerencias, con lo cual simplemente era transitar el camino de una crónica de una muerte anunciada. (Aclaro: esta persona tiene “llegada” directa al Nro. 1 de la organización, que no es otro que el propio dueño).

Mi deseo para esta Navidad
24 Dic
2019
Escrito por juancarlos

Mi deseo para esta Navidad »

Queridos amigos y amigas
Faltan días, horas casi para terminar el 2019 y normalmente nos acercamos a ese momento del año en que solemos aplicar criterios contables a nuestras vidas. Es decir, buscamos “cerrar” nuestro balance. 
Tratamos de recordar lo bueno (es decir aquello que nos quedó del año, aquellas “ganancias” que tenemos de nuestro lado) y de tener presente lo malo (lo que no querríamos que se vuelva a repetir).  Pensamos en qué cosas tenemos hoy que no teníamos antes (nuestros nuevos activos) y que deudas hemos sumado en el camino (nuestros pasivos) ya sea con nuestros amigos, conocidos, familiares y con nosotros mismos. Pero como en toda contabilidad, sólo reflejamos únicamente aquello que puede traducirse a números (no hay todavía rubros en el balance para los intangibles más que para las marcas) y tampoco se suelen reflejar en ese documento las deudas con nosotros mismos, que además estoy convencido son las más importantes y las que más nos aquejan.
Cuando nos endeudamos con terceros (proveedores, bancos, etc.) solemos hacer un análisis minucioso de cuánto dinero vamos a tomar, a que tasa de interés, durante cuánto tiempo, y fundamentalmente si vamos a generar los recursos para poder cancelar las cuotas sin problemas, verdad?.
Ahora bien, y cuando nos endeudamos con nosotros mismos, con nuestros sueños, con nuestros deseos, con nuestras necesidades, con nuestros tiempos personales, con nuestra calidad de vida y con la que queremos para nuestro núcleo familiar y nuestros seres queridos, ¿qué sucede?.

MUCHOS ESTUDIAN , POCOS APRENDEN
13 May
2019
Escrito por juancarlos

MUCHOS ESTUDIAN , POCOS APRENDEN »

por Juan Carlos Valda – Marzo es para mí siempre un motivo de alegría. Es el mes en el que, luego del período de vacaciones, comienzan las clases en la Universidad y ello siempre ha sido una instancia de reencuentro interno con el educador que habita en mí.
Como cada año, luego de la presentación personal y de la exposición de los contenidos y lineamientos de la materia sobreviene el momento en que cada uno de los alumnos se presenta a sí mismo y comparte no solamente la motivación que lo llevó a inscribirse sino también sus sueños y expectativas sobre la carrera universitaria y sobre las clases que compartiremos juntos durante casi cuatro meses.
Es habitual que tengamos una pequeña “guía” con no más de 5 preguntas que considero que es bueno desarrollar para conocernos mejor de modo que los asistentes pueden, si lo desean, responder esos puntos o expresarse según su gusto.
Siendo la materia que nos convocaba en esta ocasión administración de empresas, una de los puntos orientativos preguntaba si habían cursado ya alguna asignatura relacionada con la misma y si habían podido aplicar los contenidos en sus trabajos o no y porqué. Del total de los alumnos casi un 30/40 % había tenido una experiencia anterior pero lo que más me sorprendió fue sin dudas una especie de “muletilla” que apareció en la casi totalidad de los que habían cursado administración: “cursé la materia pero….no me acuerdo de casi nada” y seguramente alguna cara rara debía poner yo dado que enseguida me aclaraban (casi como con una disculpa) “pero no se preocupe seguro que cuando veamos los temas me acordaré”.

La zona de confort: excelente excusa!
20 Mar
2018
Escrito por juancarlos

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por Juan Carlos Valda – Hace unas semanas recibí la llamada telefónica del gerente de un área estratégica de una muy importante empresa invitándome a acercarme a su oficina para conversar un poco sobre algunos problemas que estaba teniendo en su trabajo.
Cuando ingresé a su despacho, me encontré como suele suceder, con un gerente que supuestamente manejaba todos los hilos de su área con solvencia, conocimiento y experiencia quien me comenzó a contar el estado actual de su gestión para derivar en la preocupación de cómo estaba evolucionando la empresa (o mejor dicho des-evolucionando” si existiera la expresión). La conversación comenzó a centrarse en todas las dificultades que tenía para poder desenvolverse “bien” en una organización que estaba viviendo de sus éxitos pasados y en la cual, dada su cultura paternalista y verticalista, era “imposible” generar cambios o realizar sugerencias, con lo cual simplemente era transitar el camino de una crónica de una muerte anunciada. (Aclaro: esta persona tiene “llegada” directa al Nro. 1 de la organización, que no es otro que el propio dueño).
A medida que seguíamos hablando “el gerente” iba despojándose una a una de las distintas “capas” sobre la que asentaba su investidura y su poder formal dentro de la empresa para mostrarse como una persona abatida, nerviosa, insegura y casi resignada a su suerte.