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Estrategia


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Las 9 claves del pensamiento estratégico
24 Jul
2019
Escrito por Juan Carlos Valda

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La estrategia es el medio eficaz para tratar de alcanzar los fines políticos e ideológicos de la organización y ganar el juego competitivo, sobre todo, en momentos de cambios veloces y discontinuos.
En las circunstancias actuales, la estrategia está llamada a desempeñar un rol esencial en el mundo empresarial, en los Estados y en las organizaciones, en un momento de cambios con velocidad y discontinuidad. La adaptación al medio, el aprovechamiento de oportunidades y la velocidad de respuesta frente a las disrupciones externas hacen que esta disciplina se transforme en el tema más importante de la conducción de las organizaciones y tenga íntima relación con su supervivencia. La estrategia es el medio eficaz para tratar de alcanzar el cumplimiento de los fines políticos e ideológicos de la organización y ganar el juego competitivo.
1 En la estrategia, está en juego el futuro de la organización. Trabajar en temas estratégicos implica negociar el futuro o con lo desconocido. Imaginar el futuro y un lugar en él para la organización tiene como consecuencia una serie de decisiones que determinan el rumbo. El futuro ya llegó. El cambio de escenarios es cada vez más rápido y deja muy poco margen para el ajuste de las ideas, por lo que los errores pueden ser irreversibles.
2 La estrategia no acepta modelos predictivos. Pensar lo contrario es lo mismo que pensar que es posible planear o anticipar la incertidumbre, lo que es una inconsistencia. La estrategia, por su esencia, no puede ser modelizada. Si se acepta que la teoría de la estrategia es la teoría del conflicto, el hecho de diseñarla a partir de modelos supondría la posibilidad de su elaboración conociendo de antemano el comportamiento de los oponentes y cierto grado de precisión en la predicción del futuro, lo cual no es posible. El conflicto competitivo tiene su propia dinámica.

3 secretos del ajedrez aplicados a los negocios, por un maestro y gran empresario.
21 Jul
2019
Escrito por Juan Carlos Valda

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Por A. Carlos González – Josh Manion fue un maestro internacional del ajedrez clasificado entre los 80 mejores jugadores de Estados Unidos, antes de fundar una de las empresas de más rápido crecimiento de Estados Unidos, la agencia digital de comercialización Ensighten.
Asegura, según la publicación del portal Inc.com que gran parte de su éxito en los negocios se lo atribuye a las lecciones que con el tiempo ha aprendido de algunos secretos del ajedrez, los cuales aplica en el mundo de la empresa.
Según dice, el ajedrez es un instrumento para establecer el rigor adecuado en la forma y enfoque con el que vamos a resolver los problemas en los negocios y en la vida.
Manion no es el primer empresario que hace una correlación entre el ajedrez y los negocios, ya que el co-fundador de PayPal, Peter Thiel, también decía que muchos de estos conceptos le habían ayudado en los negocios. Del mismo modo, otros hacen sus propias similitudes entre el póquer y las inversiones y negocios.
Para Manion, La principal diferencia entre el ajedrez y los negocios es que en el ajedrez, todo el mundo tiene acceso a exactamente el mismo conjunto de información.

La importancia de definir tu visión empresarial
18 Jul
2019
Escrito por Juan Carlos Valda

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Por Maria Melchor – Recuerdo con gran cariño la historia que me contaba un amigo hace ya algún tiempo. Es taxista y frecuenta mucho el aeropuerto del Prat, en Barcelona. Un día, haciendo su turno, subió a su taxi a un chico que no sabía donde ir.
David (mi amigo taxista) le preguntó: “¿dónde le llevo?“. Se hizo un intenso silencio y el chico dijo: “donde quieras”. David pensó que era una broma (o algo por el estilo), e insistió de nuevo: “¿Pero hombre, algún lado debo llevarle. A su casa, a un hotel…?” El chico seguía en la suya. Tan sólo repetía :” donde quieras“.
David se quedó bastante sorprendido porque nunca se había encontrado en otra igual. Después de 5 minutos de conversación absurda en la que uno insistía en el sitio y el otro no lo definía, David le dijo que, sintiéndolo mucho debía bajarse del taxi.
Es una simple anécdota, pero conforme David me la explicaba, no podía dejar de pensar en el gran paralelismo que tenía con la empresa y con muchos de los clientes con los que trabajo (sobre todo en la fase inicial de la consultoría). Evidentemente, David no podía llevarle a ningún sitio porque el cliente no sabía dónde quería llegar. Hubiera sido una carrera sin sentido, que incluso podía llegarle a salir cara.
Con tu empresa pasa exactamente lo mismo. Si no conoces el rumbo, si no sabes dónde quieres llegar con ella, si no sabes qué quieres lograr, nunca conocerás ni acertarás con el primer paso a dar para conseguir aquello que quieres construir.

LA NUEVA COMPETENCIA
12 Jul
2019
Escrito por Juan Carlos Valda

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Por Ignacio Gómez Escobar – Al mirar hacia adentro, al interior de la empresa, nos encontramos contra el mas fuerte competidor: la Empresa misma. ¿Por qué la empresa misma? Porque no hemos cambiado como y cuando se necesita, porque le tenemos temor al cambio a las nuevas situaciones de mercado (las ignoramos o no las conocemos) y no reconocemos ni aceptamos una de las premisas básicas del mercadeo de hoy: Lo único constante y que no cambia es el cambio.
Muchas cosas han cambiado y seguirán cambiando, como son: de mercados cerrados y protegidos a mercados globalizados y de oferta y demanda. Nuestras empresas están diseñadas y fueron creadas en un ambiente de mercado protegido, en donde las barreras arancelarias y las medidas aduaneras limitaban la entrada de los productos de otros países, nos permitían actuar en un micromundo limitado por las fronteras, y sobre todo lo que pasaba allí adentro podíamos tener de alguna manera control e inclusive incidir para que se cambiara lo que no nos convenía o no estabamos de acuerdo. Como consecuencia de esto y al globalizarse la economía y estar Colombia en este juego, los puntos de referencia o medida que teníamos para diferentes aspectos de la compañía han cambiado, y lo han hecho porque los puntos de referencia marcados por nuestros competidores ya no son los mismos. Veamos: excelentes niveles de producción en economía cerrada y protegida, son ahora apenas regulares o hasta malos. Tecnología moderna para el país, pasa a ser tecnología obsoleta ante la nueva competencia internacional. Costos controlados y difíciles de reducir, hoy hay que reducirlos aun más. Los precios de venta ya no les podemos cambiar cada seis o doce meses, siguiendo la inflación, mirando solamente como marca la competencia o poniéndonos de acuerdo con ella.

Visión, decisión y confusión: ¡nunca jamás!
7 Jul
2019
Escrito por Juan Carlos Valda

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Por José María Fité   
Es sabido que conviene tener cierta visión de nuestro futuro. Dicha “visión” consiste en una imagen genérica de aquello que queremos ser, lograr y obtener de nuestra trayectoria personal y profesional. Esta meta genérica y a largo plazo debe ser fuente de positividad y automotivación para luchar por aquello que deseamos, y que resultará del logro de los objetivos concretos que nos propongamos. Si lo hacemos bien y tenemos algo de suerte, la justa, podremos convertir en realidad nuestras aspiraciones y así alcanzar esa plenitud de vida que algunos llaman “autorrealización” y – otros muchos – “felicidad”.
Desgraciadamente, los seres humanos distamos de la perfección. En ocasiones dejamos de distinguir si nuestras convicciones resultan de la realidad, si derivan de nuestra percepción distorsionada o si son una extensión inconsciente de nuestros deseos. Esta confusión puede ser fatal, ya que influye y altera nuestra visión: las cosas dejan de ser lo que “podrían ser” y se convierten en lo que “serán, porque yo lo sé” o “porque yo lo deseo”. Si un lapsus semejante interviene en un una decisión que sea clave por sus consecuencias a largo plazo, podemos cometer errores magníficos. Megaerrores, si me permitís la expresión.
A continuación os expongo algunos ejemplos de afirmaciones efectuadas por personas brillantes y muy destacadas profesionalmente, y que responden a su particular visión en un momento y lugar determinado. Juzgad vosotros mismos: